lunes, 2 de enero de 2006

Back files

Back to the early 80´s. Recuerdas? No videos, no cd´s, no internet, no mp3´s. Ahí estábamos, un poco más jóvenes resistiendo la crisis del 82, muy lejos todavía del anuncio ilusorio de nuestro acceso al primer mundo (democracia, tecnología de punta y good life, cosas así). Escuchando con estusiasmo las novedades en los programas nocturnos de la radio fronteriza o en las barras de música moderna en las estaciones universitarias del centro del país, hurgando con frenesí en los estanquillos de las tiendas de discos importados, leyendo las crónicas y reseñas de lo que estaba ocurriendo en otra parte.

Eran los tiempos de Acústica, Conecte y, sobre todo, de Sonido. No importaba que estuvieras en el DF, Guadalajara, Tijuana u otra city, las revistas musicales eran la única fuente de información sobre «eso» que estaba ocurriendo. En la vieja Inglaterra se le conoció como el «Culto sin Nombre», que después desembocaría entre diversos estilos: nuevos románticos, future pop y synth pop, entre otros; en España emergió «La Movida Madrileña» con su cauda de grupos que abanderaron la causa del tecno pop en español; en nuestro país nunca tuvo nombre.

Veamos, si hacer rock era cosa de aferrados, intentar hacer música con aparatos electrónicos era cosa de prófugos del sentido común (más allá de las posibilidades económicas para adquirir un equipo nada asequible). Cómo atreverse a practicar eso en un país donde cualquier tema en el que sonaran maquinitas era motivo de suspicacia (un antecedente del sospechosísmo actual). Lo moderno no era bien visto en una escena tradicionalista, forjada en hoyos fonkies, la raquítica información que llegaba y la represión gubernamental; por eso, entre otras tantas razones, la música electrónica mexicana fue (mal) confundida con música disco, (bien) repudiada por roqueros de cepa, (super) vapuleada por una crítica pasatista y (mega) ignorada por la industria discográfica (mainstream o underground). No extraña entonces la postura del dúo Old Fashioned al sentirse ajenos a lo que sucedía musicalmente en México y declarar: No nos identificamos ni con su música ni con sus conceptos.

Como escribió recientemente un fan tapatío en un blog en Internet: “Lo más interesante del asunto es que a la mayoría de los grupos de la new wave y del incipiente tecno era imposible escucharlos, porque muchos de ellos nunca grabaron y sólo se dedicaron a tocar en fiestas o en universidades, pero el simple hecho de verlos retratados, vestidos como punks muchos de ellos, hacia que uno escuchara imaginariamente su música".

Orwell cumplió su amenaza y el Gran Hermano Rockero tuvo que bailar con los nuevos sonidos que pasaron rápidamente del punk tardío al new wave mexican style para decantarse en una electrónica lo fi before Nafta. Un pequeño número de producciones se publicarían de forma independiente para remediar esa situación y, así sin previa advertencia, en las páginas de Conecte se pudo leer un aviso para fans del rock nacional (imposible pensar en poner aquello de «tecno pop»): Por correo podías adquirir los discos de Natabisk*, Silueta Pálida y Síntoma por $800 pesos de la época.

Ya había soundtrack para esas fiestas futuras, algunos sellos (La Corporación Sintética, A.E,I.) encargados de proporcionarnos ese material para impresionar a los amigos con aquello de “Escucha esto…”, para grabar cintas y rolarlas por el mundo. Sencillos, ep´s y élepes de tirada reducida a la que muy pocos tuvieron acceso la primera vez y que afortunadamente, justicia divina o cosa de la nostalgia tecnificada, se edita en disco compacto.

En esta grabación conviven los recuerdos del tecno punk blanco de Size , el humor futurista de Syntoma y Natabisk*, la melancolía cuasi suicida y polirítmica de Silueta Pálida, el neo romanticismo juguetón de Avant garde, aquellos juegos de palabras de Casino Shanghai que nunca nadie entendió (eran más sofisticados que ninguno cuando ir de glam y discotequeros era de pésimo gusto), el feeling naive de Vandana y sus hits en la radio alternativa, la conexión art –rock de Duda Mata antes del desvarío rocker de José Fors, la ironía new beat de Década Dos regada vía k-7´s, el tecno industrial de Artefacto en vinilo de color, la veta electro tropical de Volti en su etapa mutant disco y por primera vez, algunos incunnables de Los Agentes Secretos y Cou Cou Bazar que poquísimos pudieron escuchar en su momento. Celebremos pues, con gusto de fan la salida de esta compilación del contingente nacional del pop electrónico ochenteno.
Hace casi 20 años, Walter Schmidt no tuvo empacho para declarar a la revista juvenil Ritmo: ¨Para nosotros el tecno pop es una música popular´¨. No lo era en ese entonces pero ahora sí lo es, en el México post colectivos y sellos electrónicos (Nortec, Nopal Beat, Konfort, Noiselab, Abolipop, Static y etc.). Si ganamos o no, en el camino, no importa. La música electrónica se incorporo, a pesar de todo, a nuestra vida cotidiana. Eso, finalmente, nadie lo pudo evitar.


-rafa saavedra, dic. 2004

2 comentarios:

Enrique dijo...

Hola Rafa, me agrado mucho encontrarme con tu artículo sobre el tecno nacional de inicios de los 80´s.
En aquellos años como bien comentas compraba las revistas Conecte, Sonido y una mas llamada Discotech Rock Pop (editada tambien por el grupo de J.L. Pluma), también acudía cada sábado al tianguis del Chopo donde conseguí los discos de Syntoma, Silueta Palida y Natabisk* (Andres Nuñez el baterista del grupo era mi vecino).
Me gustaría saber si me puedes ayudar a conseguir el CD del que haces reseña.
Saludos.

MODERN ROMANTIX dijo...

AM I TOO LATE?

GRACIAS RAFA POR DESCRIBIR TAN BIEN LO QUE FUE DEL TECHNO-POP MEXICANO.
ESTOY MUY EMOCIONADO AL LEER Y SABER QUE TAL GENERO SI EXISTIO.

HABEMOS TODAVIA QUIENES TIENEN INTERES POR CONOCER MAS DE LA HISTORIA MUSICAL ELECTRONICA DE MEXICO.

ESTOY EN LA BUSQUEDA DE ESOS DISCOS DE SIZE Y SYNTOMA...DESEENME SUERTE!!!

CONTINUA ASI DE BIEN TU GRAN LABOR!!!