miércoles, 13 de diciembre de 2006

b.r.e.a.k.u.p. (scale mix)

Estamos en blanco, intentando (re)descubrir el lado menos disperso de las cosas, los vínculos que unen y atrapan, instrumentos y espacios que (r)evocan una situación de amplitud luminosa. Abstracciones intrascendentes y un poco más. La casualidad propicia encuentros, un aceptar de retos, beats melancólicos e infinitas curvas que rompen la monotonía del camino. Las coincidencias matan, aniquilan nuestra razón dejándonos a merced del “Y, ¿si eso fuera posible...?” Una ilusión que conduce al fracaso, el motivo ideal para abandonar, para romper con todo e irse lejos de aquí. [Correr siempre funciona]

TOO GOOD TO BE TRUE
Es irónico, lo bueno nunca perdura. Por eso, tratar de decir adiós nos parece un acto de salud mental. Como premisa de fado, era obvio que algo vital íbamos a perder al conocernos mejor, ya fuese el aire de seguridad que tanto nos enorgullecía, esa inocencia que no regresará jamás o la posibilidad física de continuar avanzando con apremio y firmeza en una autopista que celebra, sin saber, la inquebrantable tendencia a equivocarse. Lo nuestro se fue desgastando de modo prodigioso. La felicidad nos paso de prisa como un solo de armónica que explota justo en la memoria mientras pensamos que, efectivamente, con lo emocional a la baja, nada genial nos puede ocurrir. Rara sensación.

YOU NEED TO BE ALERT
A veces sobran las preguntas y se necesitan urgentemente respuestas que expliquen lo que gira y gira, un reactivo que rompa la narcosis entre el control remoto y las telecomedias de vida diaria, ecos de uniformidad y el feedback del psychocandy ingerido en un afterhours de lujo y miseria. Apunte crucial: Alguien dijo, sin ironía aparente, que no podemos seguir viviendo si no conocemos ni la risa de una chiva. ¿Es eso algo aprehensible? El supuesto devenir histórico que prepara y se merienda nuestros temores y grandes proyectos; ese material corrosivo, presente para los que acaban y los que no, se oculta en una banda de ruido blanco que marca el STOP en un fin de semana aparentemente interminable. Un señalamiento poco visible que impide dinamitar ese loop brutal de almas solitarias e impuestos por declarar, lo que queda cuando ya no hay marcha atrás. [Una reacción en cadena]

A BIG MISTAKE IS TO GIVE UP
Esto no es una salida, nunca lo fue. ¿Qué se puede hacer? ¿Apagar las luces, romper el escenario, cancelar la función? ¿Algo que haga menos ruido? Nuestro pasado somos nosotros. Cada elección que hacemos tiene una consecuencia. ¿Quién nos juzga? Nosotros mismos. Insatisfechos, procuramos recuperar la intensidad en las cintas que intercambiamos, las que escuchamos hundidos en un sofá de expresiones aburridas por la globalidad mediatizada que diluye nuestro interés por todo. Canciones para días espectaculares, trozos de vida, plegarias y exvotos, espinas clavadas, e-mails difusos, anarcofrases intercaladas en largas pláticas a corazón abierto, sensaciones difíciles de explicar. [La obsesión por el futuro arruina el presente]

LISTEN FIRST, NEVER ARGUE
Disfunción comunicativa. Hablando y escuchando voces que no son nuestras. Sin entender el mensaje, sin querer entenderlo. La trascendencia es una palabra dura y compleja. Nos mentimos al señalar que el cambio será el mejor camino. El único. ¿Es eso posible? Sólo eran sueños, pero los disfrutamos tanto. Ahora, al despertar e instalarnos en eso que llaman vida cotidiana, ya no hay lazos de confianza que podamos recuperar. Estamos cansados de volar, de repasar días de algoritmos y formulismos sociales, de sonreír dialécticamente o de estar en perfecta sincronía con la oferta. Todo oscila, se resume en presentimientos, un espectáculo que desafía a la gravedad, maquetas de rigurosa precisión, un quedarse quieto por la indecisión de volver o no a esos sitios a los que juntos solíamos ir.
WHERE WILL IT END?
Seguimos esperando que suceda lo que tenga que ocurrir, que alguien arroje una esperanza que evoque la lucidez de nuestro pensamiento o que pugne por el rápido disparo que aniquile lo poco que permanece vigente. Algo que evite reducir la belleza a un estereotipo de premios y citas, que detenga toda esa alegría casi despreciable, que borre el video tape de rutas y destinos que, justo en momentos como este, se activa de manera automática. Grabar historias, planos americanos de tanto sufrimiento, guiños y confusión en perspectiva lejos del noise. Es triste recordar que, flipando en la violencia, llegamos a pensar que esto sería diferente sin reconocer que aún antes de empezar, se desmoronaba ya. [Cuidado: Tramo en reparación]
YOU WILL HAVE A GREAT HAIR DAY TOMORROW
Compartir algo, aprender de ello y despedirse. Hay ocasiones en que se requiere agitar las cosas para evitar que se solidifiquen; si nada cambia, todo es tan aburrido y poco divertido. La seguridad nos produce estrías de falso confort. El futuro es un sueño a consumir; la felicidad, una mercancía con fecha de caducidad. Necesitamos un golpe para reaccionar; luego, uno más para asimilar la situación y seguir adelante. Si algo se mueve, lo demás inevitablemente se moverá. Entonces conviene esperar otro momento para tomar fotografías en las que nunca saldremos con las nubes detrás o buscar efectos que nos ayuden a crecer, explicar y detallar lo que nos llevo al olvido, o simplemente para disfrutar un encuentro fortuito. Aterrizar la vida, volver a brillar -al filo de lo irreparable- con el fulgor de billboard nocturno. [Las malas decisiones son algo de todos los días]
FORGET THE PAST AND BE HAPPY
El dolor provoca conciencia. El desapego no conduce a nada, la tristeza es un estadio vacío, el pretexto para evadir celebraciones que jamás llegan a buen término, la sensación de error, eso que nos estremece y no podemos vencer. Abstencionismo como regla, indiferencia como consuelo. Una banda sonora que, discusiones aparte, en una multiplicidad de clicks & cuts nos deja sin nada que decir. O ese no saber que hacer que obliga a tomar un sendero diferente porque las cosas al final son así. [Are we still in the game?]
THE FUTURE IS OPEN WIDE
Si nos encontramos algún día, te diré de manera convincente: “Estoy en mi mejor momento” y tú pronunciarás un seco “Me estoy perdiendo tantas cosas”. Confesaré sincero: “Todo eso me abruma” y tú, casi sin querer, musitarás un “Eso me hace sentir sin enfoque”. Al hacer las preguntas equivocadas, nos daremos cuenta que teníamos algo bueno en común. Y dirás ”Mil gracias por todo” y te diré: “Extraño esto y aquello”. Veremos con asombro, antes de sellar con una sonrisa de videoclip el inevitable rompimiento, el reflejo estúpido de nuestra trayectoria. En ese instante, nos daremos cuenta que, otra vez, estamos... huyendo... de todo... lo que pudimos ser...