(tales from the Generation TJ) publicada en Bitácora el 06/02/95
¿Cómo puedes sobrevivir detrás de esas gafas negras?, me pregunta Javi, economista bilingüe sin trabajo y uno de mis mejores amigos, mientras caminamos por el centro de la ciudad en una búsqueda inútil por el último ejemplar de Fangoria en español. Despreocupadamente suelto un "Junto botes de aluminio y los vendo" al detenernos en el puesto que está a la salida del ex Palacio Municipal en donde observo las portadas de otras revistas (Insólito, Eres, Proceso, Conecte). Ninguna me interesa lo suficiente para comprarla así que le digo: "Por qué no vamos a las donas que están en la acera de enfrente para discutir con café y pan, ese y otros asuntos".
TODOS TIENEN MIEDO CUANDO LLEGA ESTE MOMENTO
Acepta. Lo conozco desde hace más de siete años y es la primera vez que lo veo tan abatido. No es la típica "depre" tipo revista juvenil que habitualmente carga para epatar a Suzi, su novia o a las bestias que tiene como padres. No sabe como empezar, da vueltas al problema hasta que yo menciono la palabra depresión. "Si, asienta, hablemos de depresión" y deja caer como torrente frases sentidas a las que la emoción les gana en coherencia: "Siento que mi vida es una bolsa sin fondo que nunca se llena. Trate de hacerlo con trabajo, amigos, vino, novia, sexo, religión, fiestas y nada. De verdad, traté y ahora me doy cuenta que sigue vacía como al inicio o peor. ¿En dónde están mis sueños? Creo que los perdí en una noche full de alcohol o en el fracaso de una carrera chatarra, en esa oficina llena de estúpidos complacientes o en la búsqueda frenética por mi salvación eterna, en una pasión que no me lleva a ningún lado o en esos lamentos convertidos en obsesiones, Tantos amigos y nadie tiene tiempo para escucharme. ¿Mi familia?, por Dios, para ellos sería mejor que estuviera lejos. No sé, Suzi siempre con la pretensión de ser lo que no es, me arrastra en su juego de poses e imagen. Cómo odio mi vida."
-Oye Javi, estas donas están re'malas... No me escucha, sigue con su rollo: "Quizá sea mejor así; pasar de todo, tomar un valium y luego otro y otro. Caer dormido y no levantarme más, que la mañana me sorprenda inmóvil, frío y ya lejano..." Lo interrumpó con un "Claro, pero me dejas tus compactos y ese libro de Manuel Maples que tanto me gusta". Le doy un sorbo al café y luego pienso "Uta, ya ni chingo" pero como ya la regué le digo que no comente con nadie que se quiere suicidar porque perderá el elemento sorpresa y todos dirán "Ay, que trsite. Siempre sí lo hizo" y que es mejor que digan "¿Cómo? no lo creo". Es más glamoroso ¿no?,
NO PUEDES VOLVER ATRAS, ERES EL HEROE DE LA HISTORIA
Para animarlo me pongo a cantar "Problems" en el más puro estilo sex pistoliano: Fuck you all my problems. Problem, got a problem. The problem is you, what you gonna do? El señor de la mesa de al lado, receloso me enseña los dientes. Yo, en plan superstar, me quito los lentes para decirle "Hola, buenas noches". Me hago el chistoso un rato más pero luego le hablo a Javi en serio. Le comento que Oscar Wilde (el Morrisey del siglo pasado) denominaba "enamorados de la melancolía" a sujetos como él y que, bueno, también yo paso por un momento similar y que lo mismo le sucede a Ana, Miki, Fidel y demás. A todos nos ocurre a esta edad, un maestro la llamaba crisis en contra de la madurez y nos recomendaba ver "Dinner" con Mickey Rourke. Es muy duro enfrentarse a la vida cuando no se tienen ya ganas de hacerlo ni se tiene algo por que hacerlo pero la cosa es no dejarse vencer.
-No te preocupes tanto y cómete tu dona ya ves, le digo, lo que sufrió Reni, la afligida protagonista de la novela de moda: tuvo todo, lo perdió todo y está volviendo a empezar. Si ella pud,o ¿por qué tú no?
lunes, 4 de diciembre de 2006
domingo, 3 de diciembre de 2006
INSTANTANEAS DEL DESCONCIERTO no. 3
La city se droga publicada en Bitácora el 30/01/95
Unos años atrás, el conocido dibujante tapatío Jis (¿o fue Trino?) causo furor en el círculo posmo local declarando en la sala de lecturas del Cecut aquello de que no recomendaría a nadie el uso de drogas pero si alguno decidía hacerlo, sólo aconsejaba "Prudencia y adelante". El comentario salió a colación cuando Carmen -una chica universitaria con la que me encuentro ocasionalmente en alguna expo fotográfica o lectura- me dijo: "Es tan estúpido, es una moda" cuando le señale por la ventana del restaurante a un grupo de chicos, drogatas inexpertos tambaleándose en Prozac. Le dio un sorbo a su café para después recitar irónica "Uy sí, no que the groove is in the heart".
Le comento que hay quien afirma que esta generación es el fracaso de cualquier campaña antidroga, que gracias a nuestra cercanía con San Diego el consumo entre los jóvenes tijuaneros se ha disparado a cifras alarmantes y que para muchos de ellos es como una constancia o la prueba irrebatible de que tal alternativos o modernos son. Se ve en la calle, es el espíritu de los tiempos manifestándose en chicos y chicas que pasan de todo; nuevos nihilistas que se adscriben a una particular fiesta hedonista en tiempo de crisis. La lista de invitados es larga: por un lado están los pachecos (partidarios de la mariguana y anfetas de diverso calibre), los groovies (afectos a cosas como Ecstasy, LSD, Cloud 9 o Soma), los pericos (favorecedores de la cocaína o cristal) y los pirados (enganchados en la heroína, crack y tal). Es como un circo en el que caben los payasos pendencieros o risueños, malabaristas de las apariencias, curiosos en búsqueda incesante de emociones, domadores de la bestia interior, el glamour decadente y el olor tan característico de la mierda. No, esto no es alternativo.
Pero el asunto es serio, el usuario no es únicamente ese joven de barrio que vemos en la tele diciendo que lo hace para "sentirse machín" o para que lo aceptaran sus cuates; el estereotipo sirve de burla en fiestas y se ha recreado sarcásticamente en videopelículas y ahora, cuando alguien tiene un comportamiento extraño ya no se pregunta ¿qué tienes? sino ¿qué drogas usas? y se advierte: "Las drogas destruyen pero también instruyen. Cuídate, tu vales mucho y mereces respeto". Desafortunamente, el aspirante a machín del barrio nunca ha hecho el viaje solo, lo han acompañado siempre desde la joven maquiladora hasta el corredor de bolsa pasando por las diversas tribus urbanas (ricas y pobres, religiosas y ateas, educadas y analfabetas, etc. y etc. La droga, pues, se ha convertido en la interfase entre el ambiente y el momento y bueno, tal parece que nadie tiene la intención de permanecer al margen.
"Y es que si Bill Clinton, de joven, fumo "hierba" y filósofos destacados como Fernando Savater proponen la legalización de la droga, yo no entiendo porque no se le da a la gente el poder de decidir si hacerlo o no", nos interrumpe su amiga Alicia, que continua eufórica: "ya no se busca en el trip descubrir la trascendencia de la vida como aspiraban los hippies y demás acólitos de la drug culture ni tampoco el aburrido escapismo de los suicidas de closet y demás crías existencialistas. Para nosotros, me incluyo, esto toma la forma de un largo camino de sueños interminables y el desvergonzado refrán de: aquí estamos, diviértenos".
Termina y yo creo que ha de esperar que le aplaudamos por su speech pero mejor retomo su comentario para indicarles a las dos que ya se puede hablar de un "drogadicto social" como aquel que consume equis sustancia en una determinada situación (fiesta, concierto, baile, etc.) pero que no tiene el hábito ni la necesidad apremiante de volver a hacerlo y que, por otra parte, no presenta los síntomas característicos de la adicción por lo que no le da mucha importancia al asunto. Vamos, no le quita el sueño ni le ocasiona remordimientos.
Carmen insiste: "Tienes que escribir algo al respecto, da la voz de alarma o el grito de ayuda", le digo que si pero que me diga cual es su conclusión y bueno, se tarda en ello unos cuantos minutos. Al momento de despedirnos me entrega una hoja de papel que tenía escrito lo siguiente: "Tijuana no se da cuenta que pierde a su juventud narcotizada en constantes subidas y bajadas, sedada y temerosa; he ahí el resultado de la crisis de valores que padecemos, de la pésima educación que recibimos, de la falta de esperanza en el futuro, de la desconfianza en todo, de la glorificación en los medios de la lujosa vida de los narcos (ah! pero querían ratings y tiraje)". No te traumes Carmen, let it be.
Unos años atrás, el conocido dibujante tapatío Jis (¿o fue Trino?) causo furor en el círculo posmo local declarando en la sala de lecturas del Cecut aquello de que no recomendaría a nadie el uso de drogas pero si alguno decidía hacerlo, sólo aconsejaba "Prudencia y adelante". El comentario salió a colación cuando Carmen -una chica universitaria con la que me encuentro ocasionalmente en alguna expo fotográfica o lectura- me dijo: "Es tan estúpido, es una moda" cuando le señale por la ventana del restaurante a un grupo de chicos, drogatas inexpertos tambaleándose en Prozac. Le dio un sorbo a su café para después recitar irónica "Uy sí, no que the groove is in the heart".
Le comento que hay quien afirma que esta generación es el fracaso de cualquier campaña antidroga, que gracias a nuestra cercanía con San Diego el consumo entre los jóvenes tijuaneros se ha disparado a cifras alarmantes y que para muchos de ellos es como una constancia o la prueba irrebatible de que tal alternativos o modernos son. Se ve en la calle, es el espíritu de los tiempos manifestándose en chicos y chicas que pasan de todo; nuevos nihilistas que se adscriben a una particular fiesta hedonista en tiempo de crisis. La lista de invitados es larga: por un lado están los pachecos (partidarios de la mariguana y anfetas de diverso calibre), los groovies (afectos a cosas como Ecstasy, LSD, Cloud 9 o Soma), los pericos (favorecedores de la cocaína o cristal) y los pirados (enganchados en la heroína, crack y tal). Es como un circo en el que caben los payasos pendencieros o risueños, malabaristas de las apariencias, curiosos en búsqueda incesante de emociones, domadores de la bestia interior, el glamour decadente y el olor tan característico de la mierda. No, esto no es alternativo.
Pero el asunto es serio, el usuario no es únicamente ese joven de barrio que vemos en la tele diciendo que lo hace para "sentirse machín" o para que lo aceptaran sus cuates; el estereotipo sirve de burla en fiestas y se ha recreado sarcásticamente en videopelículas y ahora, cuando alguien tiene un comportamiento extraño ya no se pregunta ¿qué tienes? sino ¿qué drogas usas? y se advierte: "Las drogas destruyen pero también instruyen. Cuídate, tu vales mucho y mereces respeto". Desafortunamente, el aspirante a machín del barrio nunca ha hecho el viaje solo, lo han acompañado siempre desde la joven maquiladora hasta el corredor de bolsa pasando por las diversas tribus urbanas (ricas y pobres, religiosas y ateas, educadas y analfabetas, etc. y etc. La droga, pues, se ha convertido en la interfase entre el ambiente y el momento y bueno, tal parece que nadie tiene la intención de permanecer al margen.
"Y es que si Bill Clinton, de joven, fumo "hierba" y filósofos destacados como Fernando Savater proponen la legalización de la droga, yo no entiendo porque no se le da a la gente el poder de decidir si hacerlo o no", nos interrumpe su amiga Alicia, que continua eufórica: "ya no se busca en el trip descubrir la trascendencia de la vida como aspiraban los hippies y demás acólitos de la drug culture ni tampoco el aburrido escapismo de los suicidas de closet y demás crías existencialistas. Para nosotros, me incluyo, esto toma la forma de un largo camino de sueños interminables y el desvergonzado refrán de: aquí estamos, diviértenos".
Termina y yo creo que ha de esperar que le aplaudamos por su speech pero mejor retomo su comentario para indicarles a las dos que ya se puede hablar de un "drogadicto social" como aquel que consume equis sustancia en una determinada situación (fiesta, concierto, baile, etc.) pero que no tiene el hábito ni la necesidad apremiante de volver a hacerlo y que, por otra parte, no presenta los síntomas característicos de la adicción por lo que no le da mucha importancia al asunto. Vamos, no le quita el sueño ni le ocasiona remordimientos.
Carmen insiste: "Tienes que escribir algo al respecto, da la voz de alarma o el grito de ayuda", le digo que si pero que me diga cual es su conclusión y bueno, se tarda en ello unos cuantos minutos. Al momento de despedirnos me entrega una hoja de papel que tenía escrito lo siguiente: "Tijuana no se da cuenta que pierde a su juventud narcotizada en constantes subidas y bajadas, sedada y temerosa; he ahí el resultado de la crisis de valores que padecemos, de la pésima educación que recibimos, de la falta de esperanza en el futuro, de la desconfianza en todo, de la glorificación en los medios de la lujosa vida de los narcos (ah! pero querían ratings y tiraje)". No te traumes Carmen, let it be.
sábado, 2 de diciembre de 2006
INSTANTANEAS DEL DESCONCIERTO no. 2
(tales from the Generation TJ) publicada en Bitácora el 23/01/95
¿Crisis? ¿Cuál crisis? - le digo a Cynthia, cuando veo que paga la ronda de cervezas con un micro billete de cincuenta nuevos pesos. Ella sólo atina a decir un ¿verdad que sí? al ver a otros tantos hacer lo mismo. Eso sí, en el Huesitos nadie paga en dólar, no conviene y además esos se guardan para ir a turistear el downtown sandieguino un viernes o sábado al mes. A todos nos ha afectado la devaluación pero ninguno de nosotros escapa del vértigo actual y así, en loca carrera nos lanzamos a los cines, los restaurantes, los bares y terrazas tijuaneras con el fin de esquivar la sombría realidad. Si en los viejos todo es cautela, en los jóvenes la consigna actual parece ser la de "Diviértete ahora, tal vez mañana no puedas (o ya no te alcance ni el dinero ni el tiempo para hacerlo)".
Cosa rara, todo mundo opina al respecto: Roger muestra una carta, que esta por mandar a Proceso, en la que reflexiona sobre la situación sociopolítica en México, sus causas y las posibles soluciones; yo no la leo, siempre he dicho que esas cuestiones me aburren. Cathy dice que Salinas, nuestro ex-presi, nos hizo creer con su liberalismo económico que nos iríamos derecho al primer mundo y yo replico con un ¡pues vaya primer mundo que nos heredó! Hay quien ríe pero Ana, la seriedad hecha persona, aclara que no es cosa de chiste y me explica que, de un día para otro, vio su liquidez afectada en un cuarenta por ciento y acota con un dejo de tristeza: "Ganó bien pero en pesos; todo subió y yo estoy tan acostumbrada a ir al otro lado". Ya no me rió e intento seguir escuchándola pero la música es demasiado fuerte para lograr capturar su voz convertida ahora en murmullo: "Es la primera vez que veo a la gente con la que convivo tan temerosa y desprotegida....".
Alguien me ofrece unos M&M y al momento de agradecer el gesto, pierdo totalmente el hilo de la conversación. No importa, platico de comics con el Monkey, un experto en esos asuntos, que me informa que mis ejemplares de Diabólico y de Los Cuatro Fantásticos no se cotizan bien entre los coleccionistas excepto el primer número de El Hombre Araña que conservo intacto, por el que me darían unos cuarenta dólares. Termino hablando de mi última ida a la nieve (no, no sé esquiar pero unos amigos me comentaron que habían visto ahí a los Beastie Boys y pues...) y de las películas de Pili y Mili (¿se acuerdan de ellas? las transmitía el canal 12 en su Cine Juvenil); y bueno, ya me había olvidado de la crisis cuando, camino al baño, escucho a un trolo decirle a su tribu wannabe: "Ni modo, como está la situación este año nos hacemos todos narcos".
revisión: El Bar Huesitos no duró mucho (luego estuvo La Caja, un bar de reggae. Ahora es un Chez club). Cynthia emigró al sur del país y cuando regresa a TJ la encuentra cada vez más extraña; Roger trabajo un tiempo de guardia de seguridad y lo último que supe es que se caso; no sé que ha sido de Cathy ni me importa gran cosa; Ana vive en USA, ganando y gastando en dólares. El Monkey murió de una sobredosis de heroína.
¿Crisis? ¿Cuál crisis? - le digo a Cynthia, cuando veo que paga la ronda de cervezas con un micro billete de cincuenta nuevos pesos. Ella sólo atina a decir un ¿verdad que sí? al ver a otros tantos hacer lo mismo. Eso sí, en el Huesitos nadie paga en dólar, no conviene y además esos se guardan para ir a turistear el downtown sandieguino un viernes o sábado al mes. A todos nos ha afectado la devaluación pero ninguno de nosotros escapa del vértigo actual y así, en loca carrera nos lanzamos a los cines, los restaurantes, los bares y terrazas tijuaneras con el fin de esquivar la sombría realidad. Si en los viejos todo es cautela, en los jóvenes la consigna actual parece ser la de "Diviértete ahora, tal vez mañana no puedas (o ya no te alcance ni el dinero ni el tiempo para hacerlo)".
Cosa rara, todo mundo opina al respecto: Roger muestra una carta, que esta por mandar a Proceso, en la que reflexiona sobre la situación sociopolítica en México, sus causas y las posibles soluciones; yo no la leo, siempre he dicho que esas cuestiones me aburren. Cathy dice que Salinas, nuestro ex-presi, nos hizo creer con su liberalismo económico que nos iríamos derecho al primer mundo y yo replico con un ¡pues vaya primer mundo que nos heredó! Hay quien ríe pero Ana, la seriedad hecha persona, aclara que no es cosa de chiste y me explica que, de un día para otro, vio su liquidez afectada en un cuarenta por ciento y acota con un dejo de tristeza: "Ganó bien pero en pesos; todo subió y yo estoy tan acostumbrada a ir al otro lado". Ya no me rió e intento seguir escuchándola pero la música es demasiado fuerte para lograr capturar su voz convertida ahora en murmullo: "Es la primera vez que veo a la gente con la que convivo tan temerosa y desprotegida....".
Alguien me ofrece unos M&M y al momento de agradecer el gesto, pierdo totalmente el hilo de la conversación. No importa, platico de comics con el Monkey, un experto en esos asuntos, que me informa que mis ejemplares de Diabólico y de Los Cuatro Fantásticos no se cotizan bien entre los coleccionistas excepto el primer número de El Hombre Araña que conservo intacto, por el que me darían unos cuarenta dólares. Termino hablando de mi última ida a la nieve (no, no sé esquiar pero unos amigos me comentaron que habían visto ahí a los Beastie Boys y pues...) y de las películas de Pili y Mili (¿se acuerdan de ellas? las transmitía el canal 12 en su Cine Juvenil); y bueno, ya me había olvidado de la crisis cuando, camino al baño, escucho a un trolo decirle a su tribu wannabe: "Ni modo, como está la situación este año nos hacemos todos narcos".
revisión: El Bar Huesitos no duró mucho (luego estuvo La Caja, un bar de reggae. Ahora es un Chez club). Cynthia emigró al sur del país y cuando regresa a TJ la encuentra cada vez más extraña; Roger trabajo un tiempo de guardia de seguridad y lo último que supe es que se caso; no sé que ha sido de Cathy ni me importa gran cosa; Ana vive en USA, ganando y gastando en dólares. El Monkey murió de una sobredosis de heroína.
viernes, 1 de diciembre de 2006
instantáneas del desconcierto no. 01
GENERATION TJ (publicada en Bitácora el 16/01/95)
Tijuana huele a espíritu post-adolescente en plena ebullición: en cualquier sitio se palpa una euforia finisecular que trasciende cualquier intento de análisis. De veras, yo no lo entiendo ¿por qué los lugares de esparcimiento están repletos si estamos viviendo una de nuestras peores crisis económicas? Entre tanto, ocupamos una mesa en el bar de moda desde la que podemos ver a la gente moviéndose espasmódicamente bajo el influjo especulativo del miedo, sin saber si quedarse en un sitio, tomar algo, saludar a los amigos o seguir una ruta indefinida con efecto de pinball.
Mario bebe agua mineral mientras voy a la barra por mi tercera Modelo. Cuando regreso a la mesa, vemos entrar a un grupo de chicas en plan desmadre; por sus gritos nos enteramos que vienen del concierto de una banda hardcore. Una de ellas lleva el pelo rojo eléctrico, que hace una semana era rubio oxigenado; con un desparpajo increíble llega a nuestra mesa, esboza una sonrisa borracha y no pide, exige un cigarrillo. A mí me dan ganas de decirle "fuck you" pero Mario, más educado que yo, le extiende el Marlboro y la chica se marcha tan campante como llego sin decir un "gracias".
Suena por las bocinas aquello de "...en la estética llevamos nuestra etiqueta Buru Garbiketa" pero claro, la voz en vasco dificulta que este personal se entere de que va el rollo que pregona Negu Gorriak. Intentamos seguir nuestra charla sobre los artículos del nuevo Topodrilo (realidad virtual, la apertura democrática en nuestro país, el lenguaje marginal) cuando llega otra drunkie a montar una escena peor. La observo en lo que cuenta su historia: veinteañera, obrera en una maquiladora y punk de findesemana; está pasando por su tercera resaca del día e insiste en que el besar a otra persona no significa compromiso alguno mientras que, ladinamente, se toma mi cerveza. "Un trago, chiquito" me dice confianzudamente, le miro los dientes amarillos y despectivamente digo "Tómatela, es tuya"; ella no se hace de rogar, le da otro trago para continuar con su letanía de incoherencias pero yo no estoy de humor para aguantar idiotas, con un "we're leaving" nos despedimos.
Ni siquiera estaba buena la estúpida- le digo a Mario, para después preguntarle si vamos por un café y él, riéndose, me comenta que hace un par de semanas invito a unos amigos al café de la Plaza y le dijeron "¿qué? ese lugar es de maricones". Oh sí, Rubencito y su clica homofóbica.
En el camino nos encontramos a Pepe y a un amigo suyo, que no sé de donde salió, pero que nos invitó a los tacos. Al notar que nos sorprende la cantidad de tacos que se come, el tipo aclara "Cuando tomo esa fregadera me da un hambre bien cabrona".
Pedimos nuestros tacos y estaba atorándoles el diente cuando volteó y veo a un perico mordiéndole el hombro al amigo de Pepe. Le digo "Oye, tienes un perico..". pero no me deja terminar y dice "Ya me lo eche". Los tres se ríen y yo, un poco confundido, insisto: "Tienes un perico en el hombro". En ese instante, lo veo voltear lentamente la cabeza, ver al dichoso pájaro tan cerca de su cara y pegar un grito; con la mano izquierda embarrada de guacamole, golpea al perico que se revuelca como loquito en el piso. La dueña del animal se nos queda viendo muy feo; para nuestra suerte, él paga lo de todos.
Aprovechando sus palancas, entramos a otro bar, lleno a reventar, sin hacer cola, bebo una Tecate y escucho por enésima vez el "in your head, in your head.". La noche -como la crisis- todavía no termina.
Tijuana huele a espíritu post-adolescente en plena ebullición: en cualquier sitio se palpa una euforia finisecular que trasciende cualquier intento de análisis. De veras, yo no lo entiendo ¿por qué los lugares de esparcimiento están repletos si estamos viviendo una de nuestras peores crisis económicas? Entre tanto, ocupamos una mesa en el bar de moda desde la que podemos ver a la gente moviéndose espasmódicamente bajo el influjo especulativo del miedo, sin saber si quedarse en un sitio, tomar algo, saludar a los amigos o seguir una ruta indefinida con efecto de pinball.
Mario bebe agua mineral mientras voy a la barra por mi tercera Modelo. Cuando regreso a la mesa, vemos entrar a un grupo de chicas en plan desmadre; por sus gritos nos enteramos que vienen del concierto de una banda hardcore. Una de ellas lleva el pelo rojo eléctrico, que hace una semana era rubio oxigenado; con un desparpajo increíble llega a nuestra mesa, esboza una sonrisa borracha y no pide, exige un cigarrillo. A mí me dan ganas de decirle "fuck you" pero Mario, más educado que yo, le extiende el Marlboro y la chica se marcha tan campante como llego sin decir un "gracias".
Suena por las bocinas aquello de "...en la estética llevamos nuestra etiqueta Buru Garbiketa" pero claro, la voz en vasco dificulta que este personal se entere de que va el rollo que pregona Negu Gorriak. Intentamos seguir nuestra charla sobre los artículos del nuevo Topodrilo (realidad virtual, la apertura democrática en nuestro país, el lenguaje marginal) cuando llega otra drunkie a montar una escena peor. La observo en lo que cuenta su historia: veinteañera, obrera en una maquiladora y punk de findesemana; está pasando por su tercera resaca del día e insiste en que el besar a otra persona no significa compromiso alguno mientras que, ladinamente, se toma mi cerveza. "Un trago, chiquito" me dice confianzudamente, le miro los dientes amarillos y despectivamente digo "Tómatela, es tuya"; ella no se hace de rogar, le da otro trago para continuar con su letanía de incoherencias pero yo no estoy de humor para aguantar idiotas, con un "we're leaving" nos despedimos.
Ni siquiera estaba buena la estúpida- le digo a Mario, para después preguntarle si vamos por un café y él, riéndose, me comenta que hace un par de semanas invito a unos amigos al café de la Plaza y le dijeron "¿qué? ese lugar es de maricones". Oh sí, Rubencito y su clica homofóbica.
En el camino nos encontramos a Pepe y a un amigo suyo, que no sé de donde salió, pero que nos invitó a los tacos. Al notar que nos sorprende la cantidad de tacos que se come, el tipo aclara "Cuando tomo esa fregadera me da un hambre bien cabrona".
Pedimos nuestros tacos y estaba atorándoles el diente cuando volteó y veo a un perico mordiéndole el hombro al amigo de Pepe. Le digo "Oye, tienes un perico..". pero no me deja terminar y dice "Ya me lo eche". Los tres se ríen y yo, un poco confundido, insisto: "Tienes un perico en el hombro". En ese instante, lo veo voltear lentamente la cabeza, ver al dichoso pájaro tan cerca de su cara y pegar un grito; con la mano izquierda embarrada de guacamole, golpea al perico que se revuelca como loquito en el piso. La dueña del animal se nos queda viendo muy feo; para nuestra suerte, él paga lo de todos.
Aprovechando sus palancas, entramos a otro bar, lleno a reventar, sin hacer cola, bebo una Tecate y escucho por enésima vez el "in your head, in your head.". La noche -como la crisis- todavía no termina.
lunes, 20 de noviembre de 2006
remixes
Lo único que queda por hacer (es correr)
El cartel premiado, la última foto autografiada y una A de significante pero incestuosa belleza se remezclan por telepatía, recuerdo inaudito de una fiesta brillante. Todo es energía mediática, problemas de comprensión entre ordenador de penútima generación e hiper textos de un Baudrillard para leer fuera de casa. Euforia de propaganda y noches llenas de cerveza cayendo en instantes de pequeño rendimiento que provocan esa fascinación, tan lejos del paraíso, reflejada en máscaras y enigmas de consolación.
Ayer girasoles perturbados, Angélica flotando en su interior, sin adeudos comprobados, con la mirada de grandes éxitos. Puesta de largo, toda de negro, morbosamente anoréxica; con su inseparable bolso de diseñador italiano y las uñas pintadas de rojo. Hoy es una pésima escena de USA como campo de juego; mi amiga, sin perder nunca el estilo, murió ahorcada justo al momento de emprender una nueva trayectoria. Aún se movían con cierta tristeza sus pies desnudos —rocío, diana centrada, festivalitos— cuando el doctor del turno vespertino, émulo del peor Elvis, fingiendo convicción se dispuso a llenar a toda velocidad el reporte mientras le daba traguitos a su botella afterhours.
Afuera, cuellos blancos esquivan la futilidad intermitente y denotan el poderío de ser maravillas, sus risas pudriéndose groovy histeria verde moho. Su postura engloba aquella premisa del éxito como un camino personal que odia a letárgicos y libertarios en network. Aquí dentro, rotas las banderas de futuro por construir —al arder todo sin esquemas de triunfo— se paga excesivo peaje por el crujir de tontas ilusiones en pasarela. Es sangre lo que llueve, una realidad en la que las cosas hasta que se caen tres veces son comestibles, puro sin sentido, agridulces sinfonías para juventud sin amor, racha de soledad escogida, desventajas de la (e)lección que se pregona en un discurso bienaventurado.
«Los que siguen son perdedores» pregona el modelo emprendedor de temporada. Ganar no es lo más importante, es lo único. ¿Quién quiere lanzarse a vivir una vida de pésimo diseño, sin pauta doctrinal y un motivo real para empezar a sentir? ¿Es eso a lo que se le llama «estado de bienestar» o perder el toque? Sin duda, algún día reíremos al preguntar en una de esas tontas reuniones si son tan felices entre tanto integralismo, secuestros y el sonido carácterístico de una Ak-47. Olvidaba recalcar, esto es la guerra del ajo.
>La campaña de hoy es una jugada sucia.
>No hay escape
>La fiesta es ahora, no faltes
>¿Te conté lo de ayer?
>Las mentiras son como navajas
>Dios es un cobarde solicitando ayuda
Mi más entrañable amigo estudiaba Economía de la Imagen, abraxas como símbolo, ruido nocturno. Un aliado post WWW, intensidad ácida y pánico lingüístico por el tono misógino empleado por supuestos enemigos. Sus ojos abiertos como temporal de roída esperanza y saltos al vacío, la sonrisa enfundada con la culpa de santa Biblia. El adiós, entre el sol y nuestro corazón, fue tan sólo una página compartida en aquel diario de juventud Panasonic. Todos los momentos, toda la zozobra, todo eso por fin terminó.
Ahora la memoria es como aquella primera corbata colegial que usamos, aquella que siempre termina por asfixiarnos como extraña modalidad autoerótica y bizarra extensión curricular que impide encontrar las palabras exactas que describir nuestro sentir.
—¿Qué se puede hacer voyeur?
—Think different.
Nunca supimos cuando se facturó la conspiración que por años padecimos. Smurfs, surf, turf. ¿Quién siente el dolor? Mi amiga ahorcada, mi más entrañable amigo Demonio de Tasmania, el error de noviembre. Un espectacular responde a cualquier intención nuestra con una lógica psi de grandes letras negras: “Construyendo tu futuro”. Debo ser el único que está esperando que ocurra algo nuevo.
Quizá un día de estos sucede y explota todo.
Los fragmentos que encontraremos por casualidad serán sólo eso: pedacitos de un ego resquebrajado, recortes de vida y artistas. Beber era un negocio piadoso, notas inconclusas y llamadas de tres minutos por no molestar a los amigos más queridos. El resultado fueron mil idiotas en reportes pinza, babosos aspirantes a la estética televisiva, rudos ancianos en autobuses, música selecta para sadomadiscoshows, honorables lavaplatos en período de negación, pizzas y putas, flú, movies y relajitos, la libertad de mercado equiparada con la violación tumultaria, el hogar que naufragó entre programas de discusión y penitencias, un revival de anuncios de Corn Flakes. Lo mejor y lo peor. Una cortina de humo para historias verdaderas, vertedero para complejos vitamínicos y situacionistas, himnos de amplificación pansexual y choques en grandes avenidas, jingles para soluciones adversas. Pendejaditas como esas.
¡Esto es un simulacro! Una guerra casual, una engañosa sit-com de vida amable y muégano, una colección de postales y sonrisas, top models planas en desfiles de carnicería. De la letra A descrita al inicio sobran los adjetivos y faltan los instintos globalizadores del «Just do it». Todo se convierte en una parodia de anuncio para evitar el trabajo cruz de volar de nuevo o darse cuenta de la muerte, como la lluvia, una lista secreta de deudas y misantropía demóniga de fólclor surrealista.
Algo cambió. Ya nunca sentiremos lo mismo que ayer: nuestro espíritu de olor adolescente no soporta el verano emblema ni prototipos de eterna sonrisa y camisetas que informan cual es nuestro sitio en un devenir histórico; todavía vibramos con esa retroalimentación química que implica una pequeña delgadez y el pensar que todo es sensaciones. No importa, es el tiempo de v-chips y formas acabadas, destronar héroes sin suerte y mantener la promesa.
¿Un consejo? Ahora mismo lo único que queda por hacer es correr.
El cartel premiado, la última foto autografiada y una A de significante pero incestuosa belleza se remezclan por telepatía, recuerdo inaudito de una fiesta brillante. Todo es energía mediática, problemas de comprensión entre ordenador de penútima generación e hiper textos de un Baudrillard para leer fuera de casa. Euforia de propaganda y noches llenas de cerveza cayendo en instantes de pequeño rendimiento que provocan esa fascinación, tan lejos del paraíso, reflejada en máscaras y enigmas de consolación.
Ayer girasoles perturbados, Angélica flotando en su interior, sin adeudos comprobados, con la mirada de grandes éxitos. Puesta de largo, toda de negro, morbosamente anoréxica; con su inseparable bolso de diseñador italiano y las uñas pintadas de rojo. Hoy es una pésima escena de USA como campo de juego; mi amiga, sin perder nunca el estilo, murió ahorcada justo al momento de emprender una nueva trayectoria. Aún se movían con cierta tristeza sus pies desnudos —rocío, diana centrada, festivalitos— cuando el doctor del turno vespertino, émulo del peor Elvis, fingiendo convicción se dispuso a llenar a toda velocidad el reporte mientras le daba traguitos a su botella afterhours.
Afuera, cuellos blancos esquivan la futilidad intermitente y denotan el poderío de ser maravillas, sus risas pudriéndose groovy histeria verde moho. Su postura engloba aquella premisa del éxito como un camino personal que odia a letárgicos y libertarios en network. Aquí dentro, rotas las banderas de futuro por construir —al arder todo sin esquemas de triunfo— se paga excesivo peaje por el crujir de tontas ilusiones en pasarela. Es sangre lo que llueve, una realidad en la que las cosas hasta que se caen tres veces son comestibles, puro sin sentido, agridulces sinfonías para juventud sin amor, racha de soledad escogida, desventajas de la (e)lección que se pregona en un discurso bienaventurado.
«Los que siguen son perdedores» pregona el modelo emprendedor de temporada. Ganar no es lo más importante, es lo único. ¿Quién quiere lanzarse a vivir una vida de pésimo diseño, sin pauta doctrinal y un motivo real para empezar a sentir? ¿Es eso a lo que se le llama «estado de bienestar» o perder el toque? Sin duda, algún día reíremos al preguntar en una de esas tontas reuniones si son tan felices entre tanto integralismo, secuestros y el sonido carácterístico de una Ak-47. Olvidaba recalcar, esto es la guerra del ajo.
>La campaña de hoy es una jugada sucia.
>No hay escape
>La fiesta es ahora, no faltes
>¿Te conté lo de ayer?
>Las mentiras son como navajas
>Dios es un cobarde solicitando ayuda
Mi más entrañable amigo estudiaba Economía de la Imagen, abraxas como símbolo, ruido nocturno. Un aliado post WWW, intensidad ácida y pánico lingüístico por el tono misógino empleado por supuestos enemigos. Sus ojos abiertos como temporal de roída esperanza y saltos al vacío, la sonrisa enfundada con la culpa de santa Biblia. El adiós, entre el sol y nuestro corazón, fue tan sólo una página compartida en aquel diario de juventud Panasonic. Todos los momentos, toda la zozobra, todo eso por fin terminó.
Ahora la memoria es como aquella primera corbata colegial que usamos, aquella que siempre termina por asfixiarnos como extraña modalidad autoerótica y bizarra extensión curricular que impide encontrar las palabras exactas que describir nuestro sentir.
—¿Qué se puede hacer voyeur?
—Think different.
Nunca supimos cuando se facturó la conspiración que por años padecimos. Smurfs, surf, turf. ¿Quién siente el dolor? Mi amiga ahorcada, mi más entrañable amigo Demonio de Tasmania, el error de noviembre. Un espectacular responde a cualquier intención nuestra con una lógica psi de grandes letras negras: “Construyendo tu futuro”. Debo ser el único que está esperando que ocurra algo nuevo.
Quizá un día de estos sucede y explota todo.
Los fragmentos que encontraremos por casualidad serán sólo eso: pedacitos de un ego resquebrajado, recortes de vida y artistas. Beber era un negocio piadoso, notas inconclusas y llamadas de tres minutos por no molestar a los amigos más queridos. El resultado fueron mil idiotas en reportes pinza, babosos aspirantes a la estética televisiva, rudos ancianos en autobuses, música selecta para sadomadiscoshows, honorables lavaplatos en período de negación, pizzas y putas, flú, movies y relajitos, la libertad de mercado equiparada con la violación tumultaria, el hogar que naufragó entre programas de discusión y penitencias, un revival de anuncios de Corn Flakes. Lo mejor y lo peor. Una cortina de humo para historias verdaderas, vertedero para complejos vitamínicos y situacionistas, himnos de amplificación pansexual y choques en grandes avenidas, jingles para soluciones adversas. Pendejaditas como esas.
¡Esto es un simulacro! Una guerra casual, una engañosa sit-com de vida amable y muégano, una colección de postales y sonrisas, top models planas en desfiles de carnicería. De la letra A descrita al inicio sobran los adjetivos y faltan los instintos globalizadores del «Just do it». Todo se convierte en una parodia de anuncio para evitar el trabajo cruz de volar de nuevo o darse cuenta de la muerte, como la lluvia, una lista secreta de deudas y misantropía demóniga de fólclor surrealista.
Algo cambió. Ya nunca sentiremos lo mismo que ayer: nuestro espíritu de olor adolescente no soporta el verano emblema ni prototipos de eterna sonrisa y camisetas que informan cual es nuestro sitio en un devenir histórico; todavía vibramos con esa retroalimentación química que implica una pequeña delgadez y el pensar que todo es sensaciones. No importa, es el tiempo de v-chips y formas acabadas, destronar héroes sin suerte y mantener la promesa.
¿Un consejo? Ahora mismo lo único que queda por hacer es correr.
jueves, 16 de noviembre de 2006
textos noventa no 2
WEEKEND (PARTE III) (11/11/94)
Termina la canción y Cynthia me jala a la terraza para empezar con la letania de siempre: "Porque nunca me hablas y te escondes cuando me ves en otras partes" y remata con lo de "si quieres me voy y ya no te molesto más". Hago como que escucho y pienso "pues largarte ya, bitch".
Roberto llega para contarme la triste historia de Rocío, el amor de su vida, que se fue a estudiar a Vancouver y no ha contestado sus ultimas cartas; me dice que si creo que se olvido ya de el y yo le contesto un "No lo sé, a lo mejor se murio" que lo deja fulminado. Norma me pregunta que si la considero mi amiga y le digo NOT! en medio de risas histéricas. I'm so lonely. Apagan la música en el tercer piso y bajamos al segundo para bailar el "Deeper and deeper" y "Beat it" (ok! nos vemos mal pero a estas horas a quien le importa eso). Me sale de la boca un "No sé que hacer... Todo es tan difícil.
Plático con César que me dice que no pensaba en verme vivo otra vez (?) Me repite frases textuales de Eduardo Rios y el cuento eterno que a su familia no le importa si llega o no, y que odia a sus hermanos. Lo dejo ahi por imposible, con el equilibrio roto y su camisa Guess manchada por el sudor, por inercia pido otra bebida. Salimos de ahí a las cuatro de la madrugada, en la calle me detengo a platicar con una chica que hace dibujos planetarios con sprays (tipo grafiti) y me dice que los vende a nueve dólares. Todavía entramos a un par de lugares mas, en uno de ellos me ofrecen coke en el baño y como hoy no queremos problemas emprendemos la retirada. Cerca del Juke in the Box nos alcanza una tipa, gringa algo loca, para enseñarnos sus tetas flácidas.Todo mundo quiere ser alguien en tan solo ¿cinco segundos? Policias y putas en busca de clientes, pero no creo que eso llame tu atencion. De tan borrachos que terminamos, nadie se acordo en donde diablos estaba estacionado el carro asi que nos enfilamos a los taxis. Ahi estaba Richie mas ebrio que nosotros y no lo dejaron subir, abordamos el taxi e intenta subirse un queen y el muy estupido se agarra los dedos con la puerta. "Ay mis dedos" dijo y todos nos reimos. Llego a casa a las cinco con quince y el techo azul de mi recamara me molesta. Escucho un par de temas en 91X (la nueva de Rage Againts The Machine y la de los Beloved) y apago la radio cuando suena el "Alive" de los Pearl Jam. De repente, rompo a llorar y grito "Dios mio, Dios mio" sin saber por que y resuena ese estribillo una vez mas en mi mente que dice "alguien tiene un arma por si algo sale mal". Sonrio y me doy cuenta que solo soy el parpado del puercoespín, dulce psicotico.
Termina la canción y Cynthia me jala a la terraza para empezar con la letania de siempre: "Porque nunca me hablas y te escondes cuando me ves en otras partes" y remata con lo de "si quieres me voy y ya no te molesto más". Hago como que escucho y pienso "pues largarte ya, bitch".
Roberto llega para contarme la triste historia de Rocío, el amor de su vida, que se fue a estudiar a Vancouver y no ha contestado sus ultimas cartas; me dice que si creo que se olvido ya de el y yo le contesto un "No lo sé, a lo mejor se murio" que lo deja fulminado. Norma me pregunta que si la considero mi amiga y le digo NOT! en medio de risas histéricas. I'm so lonely. Apagan la música en el tercer piso y bajamos al segundo para bailar el "Deeper and deeper" y "Beat it" (ok! nos vemos mal pero a estas horas a quien le importa eso). Me sale de la boca un "No sé que hacer... Todo es tan difícil.
Plático con César que me dice que no pensaba en verme vivo otra vez (?) Me repite frases textuales de Eduardo Rios y el cuento eterno que a su familia no le importa si llega o no, y que odia a sus hermanos. Lo dejo ahi por imposible, con el equilibrio roto y su camisa Guess manchada por el sudor, por inercia pido otra bebida. Salimos de ahí a las cuatro de la madrugada, en la calle me detengo a platicar con una chica que hace dibujos planetarios con sprays (tipo grafiti) y me dice que los vende a nueve dólares. Todavía entramos a un par de lugares mas, en uno de ellos me ofrecen coke en el baño y como hoy no queremos problemas emprendemos la retirada. Cerca del Juke in the Box nos alcanza una tipa, gringa algo loca, para enseñarnos sus tetas flácidas.Todo mundo quiere ser alguien en tan solo ¿cinco segundos? Policias y putas en busca de clientes, pero no creo que eso llame tu atencion. De tan borrachos que terminamos, nadie se acordo en donde diablos estaba estacionado el carro asi que nos enfilamos a los taxis. Ahi estaba Richie mas ebrio que nosotros y no lo dejaron subir, abordamos el taxi e intenta subirse un queen y el muy estupido se agarra los dedos con la puerta. "Ay mis dedos" dijo y todos nos reimos. Llego a casa a las cinco con quince y el techo azul de mi recamara me molesta. Escucho un par de temas en 91X (la nueva de Rage Againts The Machine y la de los Beloved) y apago la radio cuando suena el "Alive" de los Pearl Jam. De repente, rompo a llorar y grito "Dios mio, Dios mio" sin saber por que y resuena ese estribillo una vez mas en mi mente que dice "alguien tiene un arma por si algo sale mal". Sonrio y me doy cuenta que solo soy el parpado del puercoespín, dulce psicotico.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
textos noventa 01
EL FIN DE LA INFANCIA (11/11/94)
Mira a una multitud de gente a través de un cristal humedecido por el vaho que desprende su boca. Uno, seis, diez, giran en su mente. Piensa en todo y en nada a la vez: carteles de viejas estrellas pop; el diario que alguna vez leíste; los principios del budismo; las clases de acento francés; la lámpara esa que lo deja alucinado con una C de neón; la comida chatarra y su música favorita; la pasta de dientes roja con sabor amargo; la nueva imagen que quiere construir.
Y realmente no sé que sucede. ¿Pat Bateman es o no un buen modelo a seguir? Gente llamando al radio en busca de ayuda: hambrientos, friolentos, personas perdidas; lodo, piedras y lluvia. Videos porno y cine artsy, religión que no dice nada, nada. Música heavy ¿de veras el rock ha muerto? Uno y otro más, días que pasan. Inseguridad, odio al trabajo y a la hipocresía de la gente. Dinero, gloria y poder en los ojos de todos y cada uno de nosotros. Alguien le ha dicho: "Córtate esa barba, pareces fracasado" y lo, hizo una mueca en silencio. Un cuchillo filoso, una copa de vino, un corazón sangrante como el de Frida. Teléfonos, discos nuevos, noticias, cartas, poemas, héroes y gritos. Frío, histeria, amigos y una estúpida traición.
No hay elección ni conciertos, los dramas diarios no consiguen encajar en un rompecabezas sin sentido. Sueños raros que dan vuelta una y otra vez, caras conocidas con gestos desconocidas. Ansia y muerte en la cama de un niño.
Y vi también ahí, el corto de su vida; la pena y la alegría, el llanto adolescente con mil preguntas sin respuesta y la sonrisa cínica de quien ya lo ha vivido todo. Why me? -se pregunta sin darse cuenta de que esta solo. Rostros y manos, besos y cuerpos, libros y palabras al viento, deseos e intentos apáticos de huída, amarga locura. ¿Será parte de una generación de fracasados que no tiene nada que decir o sólo es un tormento pagándole factura al destino? Algo indica que la única salida es la agonía del espejo de la gente común: tener una familia, una casa, un auto y una cuenta en el banco. No importa, nunca ha sido parte de ellos ¿o si?
Los errores cometidos ya sea víctima de la depresión y los anhelos no cubren el vacío ni quitan la sensación de muerte, de ser menos que cero y de malvivir una vida. En la búsqueda de sensaciones siempre obtiene lo contrario a lo que realmente quiere. Al final solo queda una música fuerte, muy fuerte, un bar lleno de gente, amigos con sonrisas y un vaso en la mano... y al llegar a casa, una cama para soñar un escape a todo esto.
No pierde oportunidad para olvidar lo que fue, sin embargo hay algo en el pasado que le impide enterrarlo por completo; persiguiéndolo como si fuera su peor enemigo, como una sombra que vivirá ligada con él por siempre y para siempre. Lleno de ilusiones quiso ser decisión y fue sólo un pasatiempo de Dios, poseedor de nada en especial, disfrutando un mito erótico que condena cualquier frase que vuelque los sentidos. La vida casi consumida, la fe perdida en horas inciertas y una visión tangible de la muerte y el mismo infierno.
Como decirte, como explicarte que lo que vivió marco la ruta y que ya no hay marcha atrás. Apareciste en el momento preciso en que las dudas y el temor lo hundían en una depresión tras otra; en un tiempo tan bello como terrible, que sabía a desesperación, a dolor y droga. Abandono todo y ya nada le importo: estabas tú a su lado. Y te dijo: "gracias por dejarme ser parte de tus sueños y por vivir en los míos, por ser luz y guía, por ser amor y compañía, por ser plática en noches frías y, sobre todo, por creer en mis palabras". Ahora podemos aprender de lo que hicimos ayer, sentarnos y empezar a escribir la historia, volver a nacer y no errar de nuevo. No hay otra manera mejor de terminar con el ingenuo sueño de un eterno adolescente.
_ Eduardo RíOS
Mira a una multitud de gente a través de un cristal humedecido por el vaho que desprende su boca. Uno, seis, diez, giran en su mente. Piensa en todo y en nada a la vez: carteles de viejas estrellas pop; el diario que alguna vez leíste; los principios del budismo; las clases de acento francés; la lámpara esa que lo deja alucinado con una C de neón; la comida chatarra y su música favorita; la pasta de dientes roja con sabor amargo; la nueva imagen que quiere construir.
Y realmente no sé que sucede. ¿Pat Bateman es o no un buen modelo a seguir? Gente llamando al radio en busca de ayuda: hambrientos, friolentos, personas perdidas; lodo, piedras y lluvia. Videos porno y cine artsy, religión que no dice nada, nada. Música heavy ¿de veras el rock ha muerto? Uno y otro más, días que pasan. Inseguridad, odio al trabajo y a la hipocresía de la gente. Dinero, gloria y poder en los ojos de todos y cada uno de nosotros. Alguien le ha dicho: "Córtate esa barba, pareces fracasado" y lo, hizo una mueca en silencio. Un cuchillo filoso, una copa de vino, un corazón sangrante como el de Frida. Teléfonos, discos nuevos, noticias, cartas, poemas, héroes y gritos. Frío, histeria, amigos y una estúpida traición.
No hay elección ni conciertos, los dramas diarios no consiguen encajar en un rompecabezas sin sentido. Sueños raros que dan vuelta una y otra vez, caras conocidas con gestos desconocidas. Ansia y muerte en la cama de un niño.
Y vi también ahí, el corto de su vida; la pena y la alegría, el llanto adolescente con mil preguntas sin respuesta y la sonrisa cínica de quien ya lo ha vivido todo. Why me? -se pregunta sin darse cuenta de que esta solo. Rostros y manos, besos y cuerpos, libros y palabras al viento, deseos e intentos apáticos de huída, amarga locura. ¿Será parte de una generación de fracasados que no tiene nada que decir o sólo es un tormento pagándole factura al destino? Algo indica que la única salida es la agonía del espejo de la gente común: tener una familia, una casa, un auto y una cuenta en el banco. No importa, nunca ha sido parte de ellos ¿o si?
Los errores cometidos ya sea víctima de la depresión y los anhelos no cubren el vacío ni quitan la sensación de muerte, de ser menos que cero y de malvivir una vida. En la búsqueda de sensaciones siempre obtiene lo contrario a lo que realmente quiere. Al final solo queda una música fuerte, muy fuerte, un bar lleno de gente, amigos con sonrisas y un vaso en la mano... y al llegar a casa, una cama para soñar un escape a todo esto.
No pierde oportunidad para olvidar lo que fue, sin embargo hay algo en el pasado que le impide enterrarlo por completo; persiguiéndolo como si fuera su peor enemigo, como una sombra que vivirá ligada con él por siempre y para siempre. Lleno de ilusiones quiso ser decisión y fue sólo un pasatiempo de Dios, poseedor de nada en especial, disfrutando un mito erótico que condena cualquier frase que vuelque los sentidos. La vida casi consumida, la fe perdida en horas inciertas y una visión tangible de la muerte y el mismo infierno.
Como decirte, como explicarte que lo que vivió marco la ruta y que ya no hay marcha atrás. Apareciste en el momento preciso en que las dudas y el temor lo hundían en una depresión tras otra; en un tiempo tan bello como terrible, que sabía a desesperación, a dolor y droga. Abandono todo y ya nada le importo: estabas tú a su lado. Y te dijo: "gracias por dejarme ser parte de tus sueños y por vivir en los míos, por ser luz y guía, por ser amor y compañía, por ser plática en noches frías y, sobre todo, por creer en mis palabras". Ahora podemos aprender de lo que hicimos ayer, sentarnos y empezar a escribir la historia, volver a nacer y no errar de nuevo. No hay otra manera mejor de terminar con el ingenuo sueño de un eterno adolescente.
_ Eduardo RíOS
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