jueves, 5 de junio de 2008

del quinto aniversario de Laberinto

LA NOCHE SOY

I.

Articulamos la noche como una fiesta a partir de algo tan sencillo como nuestras ganas de salir, la representación del juego de atracciones opuestas y la mera resistencia a finalizar el día con algo tan conservador como el sueño. A veces buscamos significado a ese devenir gozoso que nos sitúa en las coordenadas de la evasión y la euforia (la fiesta nocturna como resistencia, como primer asomo de actitudes y posturas que más tarde llegarán al mainstream, como un ejercicio ético de sensibilización que conlleva el cuestionamiento de la estructura social y sus dinámicas permisivas/restrictivas). Otras, simplemente nos dejamos llevar por el frenesí o la presión que hacen de este asunto algo tangencial en la vida contemporánea (sí, ese mal entendido “quitar el freno” nihilista que tanto les preocupa a los nuevos puritanos). 

En la noche brillamos (casi) todos. No hay dioses, sino caóticas relaciones casi familiares que nos revelan lo incestuoso de su origen. Interactuamos bajo normas no establecidas, seguimos ciertas jerarquías y políticas de la convivencia no siempre (pre)visibles, participamos sin ser, a veces, sujetos activos. Nos enredamos en ella y tratamos de sobrevivir con el menor daño posible. La noche es, entonces, un peligro.

Sin embargo, la noche también es posibilidad (otra vez, las matemáticas no mienten).  Dónde algunos sólo ven displicencia y la oferta tentadora del neón de los anuncios luminosos o el embate de los paraísos artificiales, otros vemos algo más que un ejercicio etnográfico o material para escribir esa crónica que nadie leerá.  La noche nos llama y, como aquel feligrés de antaño, acudimos sabiendo de antemano que en ella no hay sermones, ni saludos forzados en la mitad de un ritual ya rebasado, ni siquiera el feliz alivio de marcharse con la bendición en el rostro. Transfiguración poética. 

II.

Aún en este momento de homogenización disimulada como opciones a la carta para complacer el imperativo individualista o ante la irrupción de la violencia e impunidad y el miedo infundido por los mass-media, elaboramos nuestra vida más allá de los 10 kms mencionados en la última encuesta leída. Tan sólo por eso, salir sigue siendo una experiencia única.  La noche abre sus piernas y penetramos en ella. Suave y directo como una estrella porno experimental, haciendo rodeos mientras somos empujados por nuestros instintos más básicos, poniendo pretextos de lo cansado que estamos y de que hoy no tenemos ganas. La noche nos seduce y (casi) siempre caemos ante sus encantos.

¿Por qué vivirla a tope? ¿Por qué dejarse llevar, entrar en su espiral, perderse en ella? La rutina, el trabajo y las fricciones familiares son la excusa perfecta pero no es la nuestra. La noche es, lo subrayamos, algo más que un alegre festejo o una salida de emergencia, el scratch societal que funciona como el panegírico para nuestro estado de bienestar en estos años tan violentos.  Sí, la diferencia es sólo la lealtad que no mira al espejo de la incertidumbre.  

III. 

Nuestra noche puede iniciar ahora mismo o dentro de 23 minutos. No importa, todo llega sin prisa, sin reparos. ¿Un trago que se bebe a solas, el revuelo por entrar a los clubes con pretensiones híper modernas, el cara a cara pendenciero en una atestada cantina del centro histórico de todos y cada uno de nuestros pueblos? Lo que importa es empezar, lo que sigue es el teje-teje de nuestra historia cotidiana.

Soy un corredor de fondo. He visto caer a verdaderos ídolos y figuras de la noche, he atestiguado como el fulgor y la miseria de la city se mezclan en un momento en el que todo concepto de diferencia y distinción, en apariencia, se difumina. Con nosotros, Bourdieu fracasó irremediablemente.

Me gustan lo expansivo y confuso de algunas noches, esas en las que no sabe si uno está malsoñando o vive sin darse cuenta el trip de su vida. Me entusiasman los sitios imposibles de clasificar, la revocación momentánea de los desniveles sociales, las charlas intelectuales atípicas, el desfile de fashion victims que nunca se enteran que esto no es NYC o Mocorito, la gente con cierto retardo feliz o el paseo inmoral que asusta tanto a turistas como a los de casa.

Si el enemigo potencial es el aburrimiento, ante eso soy uno más que gira en la noche y es consumido por el fuego (Debord dixit). 

IV.

En mi club ideal,  Rodney Bingenheimer Juan de Pablos ponen la música. Hay buten amigos y chicas delirantes con olor a vodka y licor de mandarina, una terraza con sillones-diván para ver las estrellas, la tecnología disponible para actualizar al momento nuestra red social favorita (estar interconectado es una necesidad, soy parte de una generación que sabe que la fiesta está en cualquier parte y que ésta se mueve.)

Ahí encuentro la fiebre yiyiyi que contaminó la obra de La Lupe, veo en directo las heridas emocionales del Cristo que todos cargamos, pruebo la nueva sensación que capturará nuestro interés los próximos tres meses; bailo crunk desaforado, establezco la conexión con líneas de euforia legales, intento seguir disfrutando la misma libertad que siento al recorrer las calles a las 3 am.

A pesar de la calidez de los estímulos percibidos, sigo atento a la realidad que me rodea: un chasquido prepotente, el sonido de la naifa acercándose peligrosamente al rostro, las voces que celebran un cumpleaños o el aumento conseguido, el pum pum que indica una inevitable pelea.  Sé, de antemano, que cuando escriba de ello, todo se mirará mejor: la nostalgia es un arma que embellece nuestros recuerdos.  

V.

Si me divierto más es porque vivo/viajo por la noche sin miedo y sin tener una ruta predeterminada (el azar es mi amigo), porque tengo una mejor banda sonora (en mi mente), porque la gente que conozco es interesante (en todos los sentidos). Si otros buscan la noche por su oscuridad y presunta decadencia, prefiero el lado radiante y vitalista como respuesta afirmativa de vida. Mi noche se disloca como aquel verso de Pizarnik. Sí, la noche soy. 

jueves, 7 de febrero de 2008

es una derrota

—ES UNA DERROTA—

Try to be the best —es una derrota—
try to be a mess —es una derrota—
tratar de jugar el juego —es una derrota—
the american way of life —es una derrota—
la gran familia mexicana —es una derrota—
el álbum de fotografías familiar —es una derrota—
los cómics de nuestra infancia—es una derrota—
el último cumpleaños —es una derrota—
defender a los amigos ante lo inevitable —es una derrota—
el título y los diplomas —es una derrota—
buscar el reconocimiento —es una derrota—
el nunca obtenerlo —es una derrota—
el deseo —es una derrota—
si te tiras al vicio —es una derrota—
si nunca te equivocas —es una derrota—
la literatura y sus protagonistas —es una derrota—
el cine de culto y sus actores secundarios —es una derrota—
los discos importados—es una derrota—
el amor —es una derrota—
el buscar un significado en ello —es una derrota—
el no encontrarlo —es una derrota—
el pasearse por la zona roja —es una derrota—
la fiesta de hoy —es una derrota—
lo cool —es una derrota—
lo global y lo glocal —es una derrota—
el perder y no saber —es una derrota—
el hecho de intuir que en efecto no ocurre nada —es una derrota—
emprender el viaje —es una derrota—
quedarse inmóvil —es una derrota—
el permanecer en stand-by —es una derrota—
la necesidad de explicar —es una derrota—
el escribir esto —es una derrota—
el que lo leas —es una derrota—

domingo, 20 de enero de 2008

nuevo relato

Fluffy love

Nunca antes había tenido una mascota. Sí, lo reconozco: soy demasiado egoísta para ello. A través de los años de irresistible euforia y depresiones profundas apenas he podido aprender a cuidar de mí mismo y a tratar de ser lo más independiente posible. La opción de tener que batallar con alguien más, de alimentarlo y de preocuparme por levantar sus heces no era, digamos, algo que tuviera contemplado. Por otra parte, esa gente que habla de sus mascotas como si fueran sus hijos, que le pone nombre de persona y que insiste en vestirlos como si fueran muñecos con pelo, carne y huesos siempre me ha parecido algo frívola y hasta cierto punto estúpida.
Sin embargo, hay cosas intangibles y algo irracionales que se apoderan de nosotros. Xiufree es una de ellas. La primera vez que lo vi fue en un catálogo de animalitos raros. Pase por la galería virtual como quien recibe una aplicación y decide probar, no tanto por el deseo de adquirir la última novedad sino por matar el tiempo una madrugada cualquiera.
Ahí fue cuando percibí que Xiufree era un sobreviviente del ecocidio cada día más evidente, a brown sushi tecno lecoon, un migrante de la economía post global y el desasosiego que acompaña a la gente que dejó atrás la primera juventud y que encuentra refugio entre las nuevas redes sociales. Alguien como yo.
No fue difícil caer bajo su encantadora figura rolliza, su imaginario andar a tropezones, su sonrisa desafiante y contemporánea, su aire cute y algo japonés. Lo incorporé de inmediato a mi vida on-line como mi fluffy pet. Las ventajas: No tengo que preocuparme si Xiufree arruinará o no mis muebles comprados en Ikea, ni por levantarme temprano ante sonidos de pequeñas molestias o miedos inoportunos; tampoco por sorprenderme a mí mismo tomándole fotos por todos los rincones de la casa y enseñarlas, entre apenado y orgulloso, en la próxima reunión de egresados.
Xiufree ama el bosque y los free gifts que anuncian en las revistas, me confiesa con un leve sonrojo su filia por las teen-angst movies y el german electro pop mientras predice la inminente caída del imperio americano y el orden mundial tal y como lo conocemos. Xiufree se ha convertido en la sombra de mi identidad. O, al menos, eso pienso mientras actualizo su profile.
¿Los detalles? Xiufree sueña con comida gourmet, aunque también le encantan las zanahorias, la madera, el queso francés y la leche con pequeños trozos de fresas. Cuando intuye que estoy aburrido, baila pogo como punkie en días de fiesta y cerveza para que, al ver lo ridículo de su propuesta, sonría otra vez. Sus lugares favoritos son un club en Los Ángeles que cambia de programación cada semana, el puente que cruza la bahía de San Francisco, las calles de la colonia Roma en el DF, la mesa del rincón en el Dandy del Sur. Xiufree es feliz en el hábitat que le regaló Nororu y ahí prepara, en secreto, una tesis acerca de la obra prosística de Alejandra Pizarnik que discutirá posteriormente a través de los foros dedicados a ello.
Al verlo, en la pantalla, comprendo cada día más el placer de sentarnos juntos a criticar y tratar de entender los aspectos más trascendentales de la geopolítica que nos obsesiona, de la pasión compartida por fotografiar cualquier nimiedad y nuestra preocupación por la narco-impunidad que inhibe nuestro libre fluir por la city. En momentos como esos, le doy como premio una galleta mordisqueada o un par de cerezas.
Hace unos días decidí que quiero mandar a imprimir una t-shirt con la imagen de Xiufree. ¿Qué me he vuelto cursi? Dejemos que eso lo decida el personal más trendy en el próximo afterhours.
Xiufree is so cool.

martes, 15 de enero de 2008

relatos

THE NEW FREAK SCENE

Desde la ventana del penthouse observa esa mancha azul que siempre ha estado ahí. Antes le daba paz, ahora asustado ve en ella un revoltijo de paraísos neutros que no sabe si estarán destinados a él. La mancha le recrimina su relativo éxito, el origen judío, su beber intranquilo, su carácter posesivo.

Todo le parece confuso. No sabe si hay que comprender el mensaje o dejar pasar, si eso tiene algo de sentido o viene tan sólo a fustigar los errores cometidos.

Los errores. Malditos errores.

Un acercamiento inoportuno. La mancha es cada vez más cercana, más visible sus detalles, más categórico su enfrentamiento.

Atrás, una carrera que no deja más que dólares en el banco. Un hogar seguro, una bella pareja con la cual practicar ese sexo casi de despedida, un auto con toda la seguridad posible y una cafetera alemana para esos días de lluvia. Le sobreviene una angustia incómoda que no puede ocultarse en poses fetichistas de alcance mínimo. Ese seudo placer culpable que ahoga al animal que lleva dentro.

Un corte de caja en seco. Saldo en rojo, inminente quiebra. Lithium.
Si, tú eres el único culpable (se dice en inglés, para evitar entenderse).
Si, la soledad es espantosa (anota en una libreta que no llega a las cien hojas).
Sí, la felicidad debería ser contagiosa (repite como ejercicio matinal mientras se lava los dientes).
Voltea y ve de reojo el recorte del periódico que anuncia el hallazgo de otra mujer muerta cerca de la carretera. Corre la cortina y cierra los ojos, la mancha desaparece.

sábado, 15 de diciembre de 2007

remixes: convulsivamente

´convulsivamente´

Lisa underground, un gran arañazo en el pecho
va naciendo, comienza a crecer
otra cosa increíble, una marea burguesa
la posibilidad momentánea al manicomio:
la realidad.

Lisa underground, ciertas concepciones del amor
dinamitan la experiencia disparada en los nuevos campos de concentración
un vacío interesante, un callejón eléctrico.
Todas las trabas humanas.
Sí y no.

Lisa underground, hermoso orgasmo a las 2 de la mañana
en el penthouse, descubriendo contradiciones locas
como la subversión cotidiana del Status Quo:
el indigenismo, Rimbaud, la Revolución, el Horror.
Una-sola-cosa.

Lisa underground, visión hermafrodita a 200 kph
tus propias palabras pueden servir de armas
pequeñitas estrellas luminosas.
La pastilla somnífera, desequilibrios previstos.
Lo que somos.

Lisa underground, dulce hermana
diariamente esa visión anticodificante
es amnesia para la arquitectura de la miseria
infrasoles, formas invisibles, rincones húmedos
estaciones olvidadas, laberintos, fiestas, funerales con ritmo
.


*Basado en Dejénlo todo, nuevamente
Manifiesto Infrarrealista
Roberto Bolaño

viernes, 7 de diciembre de 2007

relatos: «aquello»

«aquello»

Cuando Burgalat despertó, ni siquiera se inmutó por la presencia absurda de una banda sueca de death metal en su recámara. El ruido es la venganza más dulce, había escuchado decir a alguien. Por eso, nadaba con cierta delicia de jugador primerizo en lo absoluto cuando todo era, a vista de los demás, multifactorial.Situaciones así le perseguían desde hace tres meses. Poco a poco se fue acostumbrando a los miasmas de exclusión dorada a la hora del desayuno, a las genialidades que salían del grifo cuando tomaba la ducha que siempre se tornaba en baño exprés para huir de esos consejos en esperanto. Por fin, ese día creyó haber ganado.
Hace tres meses Burgalat era un sujeto normal. Triste, algo aburrido, con un mal empleo que no daría -he knows it- una pensión para vivir decorosamente en su vejez (quizá por esa preocupación se hizo presente «aquello» que devino en todo lo que enfrentaría a diario); buen compañero, dirían poco tiempo después sus compañeros al saber de su desaparición antes de volver a lo suyo y perderse en reducidos cubículos provistos con la luz suficiente que aconsejaba el manual de operaciones; mal amante, exteriorizó con sorna una ex, resentida por el cambio repentino. Una zorra, había escrito Burgalat en su bitácora, ¨que nunca entendió esa incomodidad que trae el vivir junto con alguien se conoció en la sala de espera de un dentista¨.
Burgalat decidió postularse a un ascenso. Eso fue antes de que llegaran las cajas sorpresas de conductas ligeras. Nunca tuvo presente el descaro que se escondía en los entresijos de esos cubículos, la musicalidad tan contagiosa de unos saludos cordiales al punto de las 5pm, el farfulleo de un político Au revoir.
Reunió unas cuantas recomendaciones, pequeñas firmas que escondían influencias verdaderas, organizó una presentación en uno de esos paquetes informáticos de última generación, elaboró un plan de ataque que resumía en 5 puntos su propuesta. Todo era factible.
La presencia absurda de una banda sueca de death metal lo despertó justo en ese momento. Tocaron un par de minutos sin inmutarse. Ese día, cuando más seguro se sentía, se dió cuenta que lo único que podría esperar era su descomposición.

viernes, 30 de noviembre de 2007

remixes

@ v.07

A diario. Todos nosotros y todas nosotras que vivimos aquí y somos jóvenes al menos espíritualmente hacemos nuestro el propósito del moderno ocio al llegar a la puerta del club y sonreímos porque sabemos que casi siempre estamos en la guest list que garantiza la entrada gratuita sin hacer fila y si no pagamos sin chistar el cover de tantos dólares y entramos entusiasmados por las posibilidades infinitas de la noche y saludamos a los dueños que son nuestros amigos y a nuestros amigos que vienen detrás de nosotros y nosotras los esperamos en nuestra mesa de siempre y no necesitamos ni pedir algo para que los meseros que nos conocen porque somos sus clientes favoritos nos traigan nuestras bebidas preferidas aunque a veces usamos el factor sorpresa y les pedimos margaritas como síntoma típico de un desenfreno en ciernes y todos nosotros y todas nosotras tratamos de evitar las special drinks porque son combustible que nos fulmina rápidamente en la segunda ronda y nadie quiere ya cargar una terrible resaca the morning after. Algunos resistimos y pasamos a la sección del club en donde se encuentra el contingente que mueve la fiesta bailando las canciones que suenan esta temporada o que van a sonar los próximos meses y todos flipamos porque sabemos que nuestro amigo el DJ nunca nos defraudará y que cada cierto tiempo introduce nuevos temas y todos nosotros y todas nosotras se lo agradecemos ya que odiamos tener que escuchar el mismo set cada vez que venimos aunque a otra gente esto la confunda y emigre a espacios donde el cambio no sea una cuestión que afecte su seguridad y todos nosotros y todas nosotras les señalamos entre sinceros e irónicos la puerta de salida. Los que no bailamos -snobs del dancefloor- platicamos entre nosotros y nosotras acerca del penúltimo grupo sueco que vimos en concierto o contamos los detalles de nuestra inmersión en las más recientes e-social networks y decimos ¡qué curado es todo! y observamos que las chicas se besan a veces con chicos y otras veces con chicas y a todos nos da igual por que sí y por que no tenemos prejuicios ni enarbolamos la falsa doble moral tan enclavada en nuestra idiosincracia mientras bailamos y mientras platicamos acerca del próximo party observamos que los chicos les tocan el trasero a veces a las chicas y otras veces a los chicos y a todos nos da igual por que sí y por que no nos detenemos ni por un segundo a juzgar el comportamiento sexual de las personas aunque lo hagan público mientras bajamos a pedir otra ronda de licor y vamos al baño a mojarnos el pelo con cerveza para seguir conservando el look casual y le pedimos a nuestro amigo el DJ que ponga canciones de Pulp o de los Suicide y sin ser nostálgicos a veces queremos escuchar a The Human League y canciones de cosmic disco y rolas no wave e instrumentales de post-core y onda del revival acid house que sudamos y sudamos mientras pensamos que hay mucha gente nueva y esperamos que sepan valorar las zonas de autonomía temporal y la brillantez de estas ráfagas de dicha que vivimos y que ojalá que no tengan esa moralina estúpida de los que no casi no salen y que aunque sean de esas universidades católicas que forman los nuevos cuadros de la dirigencia fascista o de ranchos urbanos que se desquician ante el valor de la elección se vistan cool y sepan discutir acerca de la filosofía de Zizek o el bienestar tecnológico aplicado a un desarrollo sustentable y que sean polvo de estrella esparcido por la pista y desafíen el modelo hegemónico que los mass-media intentan tatuar en el inconciente colectivo y que puedan manejar de forma segura aunque estén drunkies si nos dan ride a casa y que no les de pena bailar avant hip hop y que no se sorprendan con nuestros raros peinados y camisetas de "Electro-points" que aparecen en las revistas de tendencias que desconocen y que a pesar de su historial de represión familiar participen de esa imaginación libertaria que desborda nuestra anárquica sensualidad y que abran la puerta y las ventanas que están cerradas porque hace demasiado calor por el roce de los cuerpos y el humo de los cigarrillos y los vidrios se empañan y esta gente suda mucho y a veces a pesar de las lociones importadas huele mal. En algún momento de la madrugada salimos a la terraza a mirar un cielo vacío y todos nosotros y todas nosotras nos preguntamos porque no hay estrellas y ensímismados en ese tema vamos por más cerveza y en la barra conocemos a más gente que logra convencernos de que la batalla no está perdida y luego en nuestra mesa nosotros y esa gente ya totalmente enganchados en los terrenos de la complejidad y la teoría del caos platicamos acerca de la vida y nuestra maldita o bendita familia y de como nos ligamos a esa chica o ese chico que nos gustaba y todos nosotros y todas nosotras lo hacemos y nos paramos a bailar y sudamos mucho y a nadie interesa si aquel chico baila "Never be alone" con una chica u otro chico o con ambos montando una escena como de video soft-core porno o si una pareja de chicas gringas pachondas se besan en la pista o si a alguien le va mejor hacerlo solo y todos nos reímos mucho con o sin ayuda química y a veces vomitamos en el baño convirtiendo aquello en una instalación de hiperrrealismo post-neurótico y volvemos a la barra por más alcohol y volvemos a sudar bailando éxitos viejos de Kraftwerk y hablamos de la política internacional que infiere en nuestra vida cotidiana y hacemos trivia sobre las indie movies que hemos visto y de cómo hace años nos sorprendieron a todos y a todas colocándonos en la terraza y el gerente nos llamó la atención levemente y como todos nosotros y todas nosotras sólo seguimos el juego mientras alguien muerto de risa gritaba Bring it on! mientra grababa la escena con una pequeña cámara de video. Pasada la euforia, todos nosotros y a todas nosotras vemos con cierta distancia televisiva a esos chicos y chicas de universidades católicas que se asustan cuando todos y todas bailamos lujuriosamente un track reciente del post-electro que no tiene nada de francés mientras que nosotros y nosotras pensamos en que ya estaremos pronto en otro sitio sin maricones horteras ni macarras furiosos que no entienden las nuevas dinámicas del respeto y que todo será radiante para los que disfrutamos bailando hasta el amanecer cuando otros y otras de nosotros hit the score mientras que otros y otras nos besamos en el suelo o en las codiciadas esquinas mientras que otros y otras caemos de las escaleras y nos golpeamos en la cabeza o en otras partes del cuerpo y luego ya cansados nos sentamos a platicar de los problemas que acarrea tener una novia mucho mayor que nosotros y del dilema de tener o no unos hijos que podrían hacernos la vida más o menos difícil y de tv shows que se parecen mucho a nuestra existencia y de los viajes que hacemos o de nuestros planes de expansión y de como lograr que el repentino éxito no nos haga perder piso o sacar provecho de nuestros fracasos más sonados y del dinero que nosotros tenemos y del dinero que a nosotros nos hace falta pero que no es motivo de angustia y de cuanto nos jode esta situación de narco-impunidad y de un posible posgrado en una universidad de prestigio internacional y de que casi siempre nos importa un bledo que inventen situaciones o que se entrometan en eso que sólo nos interesan a todos nosotros y a todas nosotras y qué si somos frivolidad en estado puro y qué si nos tiene sin cuidado una reputación construida en el desafuero del espacio público y qué si el historial de con quien nos acostamos es extenso y qué si todos somos parte del crew de borrachos reconocidos y adictos a los sueños más estúpidos que no cotizan en la escala social imperante y qué si somos una generación @ que destaca porque no hay otra cosa por hacer ni nadie lo hace mejor y amas de casa poco tradicionales y emergentes role models para los que vendrán a ocupar este lugar y qué si somos amantes de la experimentación que no conoce límites o si somos el músico más famoso de la city o si nos sorprendieron robando chingaderitas en un supermercado y qué si somos Testigos de Jehova y mormones y judíos nada ortodoxos y qué si somos pansexuales sin cortapisa y neo punkies que aún creen en eso de "Derribar para construir" y los exiliados de todas las clicas y ninfetas desdichadas de pechos gigantescos que leen a escritores marginales y neorománticos de lipstick negro que desean algo más trascendental y trolas renegadas en búsqueda de emociones fuertes y trogloditas en pos de esa gran pelea con pequeños enemigos ocasionales y sujetos ultra-conservadores con pinta de modernos y qué si a todos nos gusta lo nuevo y el glamur y los excesos y estar borrachos y caernos de la escalera y flirtear y pelearnos y hacer todo eso que asusta a la common people dispuesta a vivir la vida a través de los demás. Todos nosotros y todas nosotras somos parte de un batallón platónico de antihumanistas rebeldes en eterno día festivo una armada de amantes en terapia intensiva átomos y nanotecnicismos que forjan un millón de sueños que se prodigan en escuelas y en diferencias marcadas por la inutilidad de los estereotipos y moldes caducos todos estamos desprovistos de ese margen de culpa impuesto por la tradición y la gran familia mexicana una equis un vacío la miseria y el fulgor de la city el orgullo de unos padres que jamás han sospechado en donde se meten todos sus hijos y que los premios que todos y todas hemos ganado son sólo discursos de baile para nuestros amigos los happy children of the revolution catatónicos perdidos entre el humo y los estrobos entre gringos y chicanos y negros y orientales y europeos nosotros seguimos siendo nosotros slackpies con ropa importada y de segunda mano con camisas de estilo preppie y una pegatina de "Nothing is special" en nuestro abrigo y todos nosotros y todas nosotras aplaudimos con los ojos entreabiertos los aciertos del dj so wasted con tequila criminal y agitando inquietos los brazos en el aire pensamos que esto sí está sucediendo y meneando las caderas y todo el cuerpo sudando una felicidad palpitante que no tiene nada que ver con el escapismo del que todos hablan antes de que esto se contamine con la violencia que citan los diarios y flipando en algún rincón nos refugiamos para ahogar como autistas los problemas de nuestros sueños fuera de los clubes. Todos nosotros y todas nosotras señalamos con cierta apatía a ese mundo que no es como nuestra burbuja de adolescentricidad perpetua pero tan sólo un poco porque reconocemos que tenemos muchas virtudes pero también muchos defectos y que los aliviamos en alcohol y en ansiolíticos y en amigos y en amigas y en malditas o benditas familias y en trabajo y en sexo y en el sudor del baile con canciones de Mouse on Mars y The Fall que proponemos a un público sibarita cuando todos nosotras y todos nosotros subimos a la cabina del dj a poner música. Alguien lo dijo mejor: todos nosotros y todas nosotras somos unos perdedores a los ojos de esos que ven con desprecio nuestro goce constante e instantáneo y que ven preocupados como se refleja su falta de oportunidades en nuestros fotos y nuestras pláticas y nuestros bailes y nuestras borracheras y nuestras peleas e insisten en criticar lo que hacemos o dejamos de hacer pero que nunca se atreveran a sacar lo que muy dentro de sí esconden ante su sociedad ideal y ellos son peores y eso lo sabe cualquiera pero todos nosotros y a todas nosotras ni siquiera reparamos en esas nimiedades porque vivimos nuestro momento sin miedo ni pudor. Todos nosotros y todas nosotras somos agnósticos con la visión de migrantes que no quieren escoger su premio del catálogo actual y que nunca usarán la bandera de confort y comodidad para evadir el enfrentamiento con eso que se llama realidad o del compromiso que se resiste a la ausencia de un futuro prometedor que nos vendieron en épocas de contagiosa properidad y que tampoco nos perturba el no pertenecer a una pinche familia feliz idealizada como promesa encubierta en los libros de self-help ni siquiera nos mortifica el conseguir o no esa posición predominante en el tablero que para otros es tan vital y es cierto es cosa de manías y lo único que finalmente importa aquí y ahora es bailar y todos nosotros y todas nosotras sabemos que tenemos un beat increíble y por eso y porque sí y porque no asistimos diariamente con el todo brío posible a los clubes de la city.


* A diez años de escribir @ para Buten Smileys (Yoremito 1997), un rough mix 2007.