WEEKEND (PARTE III) (11/11/94)
Termina la canción y Cynthia me jala a la terraza para empezar con la letania de siempre: "Porque nunca me hablas y te escondes cuando me ves en otras partes" y remata con lo de "si quieres me voy y ya no te molesto más". Hago como que escucho y pienso "pues largarte ya, bitch".
Roberto llega para contarme la triste historia de Rocío, el amor de su vida, que se fue a estudiar a Vancouver y no ha contestado sus ultimas cartas; me dice que si creo que se olvido ya de el y yo le contesto un "No lo sé, a lo mejor se murio" que lo deja fulminado. Norma me pregunta que si la considero mi amiga y le digo NOT! en medio de risas histéricas. I'm so lonely. Apagan la música en el tercer piso y bajamos al segundo para bailar el "Deeper and deeper" y "Beat it" (ok! nos vemos mal pero a estas horas a quien le importa eso). Me sale de la boca un "No sé que hacer... Todo es tan difícil.
Plático con César que me dice que no pensaba en verme vivo otra vez (?) Me repite frases textuales de Eduardo Rios y el cuento eterno que a su familia no le importa si llega o no, y que odia a sus hermanos. Lo dejo ahi por imposible, con el equilibrio roto y su camisa Guess manchada por el sudor, por inercia pido otra bebida. Salimos de ahí a las cuatro de la madrugada, en la calle me detengo a platicar con una chica que hace dibujos planetarios con sprays (tipo grafiti) y me dice que los vende a nueve dólares. Todavía entramos a un par de lugares mas, en uno de ellos me ofrecen coke en el baño y como hoy no queremos problemas emprendemos la retirada. Cerca del Juke in the Box nos alcanza una tipa, gringa algo loca, para enseñarnos sus tetas flácidas.Todo mundo quiere ser alguien en tan solo ¿cinco segundos? Policias y putas en busca de clientes, pero no creo que eso llame tu atencion. De tan borrachos que terminamos, nadie se acordo en donde diablos estaba estacionado el carro asi que nos enfilamos a los taxis. Ahi estaba Richie mas ebrio que nosotros y no lo dejaron subir, abordamos el taxi e intenta subirse un queen y el muy estupido se agarra los dedos con la puerta. "Ay mis dedos" dijo y todos nos reimos. Llego a casa a las cinco con quince y el techo azul de mi recamara me molesta. Escucho un par de temas en 91X (la nueva de Rage Againts The Machine y la de los Beloved) y apago la radio cuando suena el "Alive" de los Pearl Jam. De repente, rompo a llorar y grito "Dios mio, Dios mio" sin saber por que y resuena ese estribillo una vez mas en mi mente que dice "alguien tiene un arma por si algo sale mal". Sonrio y me doy cuenta que solo soy el parpado del puercoespín, dulce psicotico.
jueves, 16 de noviembre de 2006
miércoles, 15 de noviembre de 2006
textos noventa 01
EL FIN DE LA INFANCIA (11/11/94)
Mira a una multitud de gente a través de un cristal humedecido por el vaho que desprende su boca. Uno, seis, diez, giran en su mente. Piensa en todo y en nada a la vez: carteles de viejas estrellas pop; el diario que alguna vez leíste; los principios del budismo; las clases de acento francés; la lámpara esa que lo deja alucinado con una C de neón; la comida chatarra y su música favorita; la pasta de dientes roja con sabor amargo; la nueva imagen que quiere construir.
Y realmente no sé que sucede. ¿Pat Bateman es o no un buen modelo a seguir? Gente llamando al radio en busca de ayuda: hambrientos, friolentos, personas perdidas; lodo, piedras y lluvia. Videos porno y cine artsy, religión que no dice nada, nada. Música heavy ¿de veras el rock ha muerto? Uno y otro más, días que pasan. Inseguridad, odio al trabajo y a la hipocresía de la gente. Dinero, gloria y poder en los ojos de todos y cada uno de nosotros. Alguien le ha dicho: "Córtate esa barba, pareces fracasado" y lo, hizo una mueca en silencio. Un cuchillo filoso, una copa de vino, un corazón sangrante como el de Frida. Teléfonos, discos nuevos, noticias, cartas, poemas, héroes y gritos. Frío, histeria, amigos y una estúpida traición.
No hay elección ni conciertos, los dramas diarios no consiguen encajar en un rompecabezas sin sentido. Sueños raros que dan vuelta una y otra vez, caras conocidas con gestos desconocidas. Ansia y muerte en la cama de un niño.
Y vi también ahí, el corto de su vida; la pena y la alegría, el llanto adolescente con mil preguntas sin respuesta y la sonrisa cínica de quien ya lo ha vivido todo. Why me? -se pregunta sin darse cuenta de que esta solo. Rostros y manos, besos y cuerpos, libros y palabras al viento, deseos e intentos apáticos de huída, amarga locura. ¿Será parte de una generación de fracasados que no tiene nada que decir o sólo es un tormento pagándole factura al destino? Algo indica que la única salida es la agonía del espejo de la gente común: tener una familia, una casa, un auto y una cuenta en el banco. No importa, nunca ha sido parte de ellos ¿o si?
Los errores cometidos ya sea víctima de la depresión y los anhelos no cubren el vacío ni quitan la sensación de muerte, de ser menos que cero y de malvivir una vida. En la búsqueda de sensaciones siempre obtiene lo contrario a lo que realmente quiere. Al final solo queda una música fuerte, muy fuerte, un bar lleno de gente, amigos con sonrisas y un vaso en la mano... y al llegar a casa, una cama para soñar un escape a todo esto.
No pierde oportunidad para olvidar lo que fue, sin embargo hay algo en el pasado que le impide enterrarlo por completo; persiguiéndolo como si fuera su peor enemigo, como una sombra que vivirá ligada con él por siempre y para siempre. Lleno de ilusiones quiso ser decisión y fue sólo un pasatiempo de Dios, poseedor de nada en especial, disfrutando un mito erótico que condena cualquier frase que vuelque los sentidos. La vida casi consumida, la fe perdida en horas inciertas y una visión tangible de la muerte y el mismo infierno.
Como decirte, como explicarte que lo que vivió marco la ruta y que ya no hay marcha atrás. Apareciste en el momento preciso en que las dudas y el temor lo hundían en una depresión tras otra; en un tiempo tan bello como terrible, que sabía a desesperación, a dolor y droga. Abandono todo y ya nada le importo: estabas tú a su lado. Y te dijo: "gracias por dejarme ser parte de tus sueños y por vivir en los míos, por ser luz y guía, por ser amor y compañía, por ser plática en noches frías y, sobre todo, por creer en mis palabras". Ahora podemos aprender de lo que hicimos ayer, sentarnos y empezar a escribir la historia, volver a nacer y no errar de nuevo. No hay otra manera mejor de terminar con el ingenuo sueño de un eterno adolescente.
_ Eduardo RíOS
Mira a una multitud de gente a través de un cristal humedecido por el vaho que desprende su boca. Uno, seis, diez, giran en su mente. Piensa en todo y en nada a la vez: carteles de viejas estrellas pop; el diario que alguna vez leíste; los principios del budismo; las clases de acento francés; la lámpara esa que lo deja alucinado con una C de neón; la comida chatarra y su música favorita; la pasta de dientes roja con sabor amargo; la nueva imagen que quiere construir.
Y realmente no sé que sucede. ¿Pat Bateman es o no un buen modelo a seguir? Gente llamando al radio en busca de ayuda: hambrientos, friolentos, personas perdidas; lodo, piedras y lluvia. Videos porno y cine artsy, religión que no dice nada, nada. Música heavy ¿de veras el rock ha muerto? Uno y otro más, días que pasan. Inseguridad, odio al trabajo y a la hipocresía de la gente. Dinero, gloria y poder en los ojos de todos y cada uno de nosotros. Alguien le ha dicho: "Córtate esa barba, pareces fracasado" y lo, hizo una mueca en silencio. Un cuchillo filoso, una copa de vino, un corazón sangrante como el de Frida. Teléfonos, discos nuevos, noticias, cartas, poemas, héroes y gritos. Frío, histeria, amigos y una estúpida traición.
No hay elección ni conciertos, los dramas diarios no consiguen encajar en un rompecabezas sin sentido. Sueños raros que dan vuelta una y otra vez, caras conocidas con gestos desconocidas. Ansia y muerte en la cama de un niño.
Y vi también ahí, el corto de su vida; la pena y la alegría, el llanto adolescente con mil preguntas sin respuesta y la sonrisa cínica de quien ya lo ha vivido todo. Why me? -se pregunta sin darse cuenta de que esta solo. Rostros y manos, besos y cuerpos, libros y palabras al viento, deseos e intentos apáticos de huída, amarga locura. ¿Será parte de una generación de fracasados que no tiene nada que decir o sólo es un tormento pagándole factura al destino? Algo indica que la única salida es la agonía del espejo de la gente común: tener una familia, una casa, un auto y una cuenta en el banco. No importa, nunca ha sido parte de ellos ¿o si?
Los errores cometidos ya sea víctima de la depresión y los anhelos no cubren el vacío ni quitan la sensación de muerte, de ser menos que cero y de malvivir una vida. En la búsqueda de sensaciones siempre obtiene lo contrario a lo que realmente quiere. Al final solo queda una música fuerte, muy fuerte, un bar lleno de gente, amigos con sonrisas y un vaso en la mano... y al llegar a casa, una cama para soñar un escape a todo esto.
No pierde oportunidad para olvidar lo que fue, sin embargo hay algo en el pasado que le impide enterrarlo por completo; persiguiéndolo como si fuera su peor enemigo, como una sombra que vivirá ligada con él por siempre y para siempre. Lleno de ilusiones quiso ser decisión y fue sólo un pasatiempo de Dios, poseedor de nada en especial, disfrutando un mito erótico que condena cualquier frase que vuelque los sentidos. La vida casi consumida, la fe perdida en horas inciertas y una visión tangible de la muerte y el mismo infierno.
Como decirte, como explicarte que lo que vivió marco la ruta y que ya no hay marcha atrás. Apareciste en el momento preciso en que las dudas y el temor lo hundían en una depresión tras otra; en un tiempo tan bello como terrible, que sabía a desesperación, a dolor y droga. Abandono todo y ya nada le importo: estabas tú a su lado. Y te dijo: "gracias por dejarme ser parte de tus sueños y por vivir en los míos, por ser luz y guía, por ser amor y compañía, por ser plática en noches frías y, sobre todo, por creer en mis palabras". Ahora podemos aprender de lo que hicimos ayer, sentarnos y empezar a escribir la historia, volver a nacer y no errar de nuevo. No hay otra manera mejor de terminar con el ingenuo sueño de un eterno adolescente.
_ Eduardo RíOS
lunes, 13 de noviembre de 2006
aeim
aeim
Soy la paranoia de que la verdad exista y no sea nuestra; el que siempre reprime a todos los demás, aquel que no cuestiona nada, el ídolo del momento que canta about nothing in particular; la happy face en la camiseta de un hippie gordo; la histeria, los hornos crematorios, la ironía punk de Belsen was a gas, el olvido.
Soy el último emperador chino, Atahualpa Yupanqui, Nestor el cyborg; el bully que te perseguía en la escuela, una porrista con el trasero de acero que resume todos tus wet dreams; el policía que sostiene la señal de Stop justo al filo del vacío; un judío que quiere ser negro; el que mató a Buda cuando lo encontró en su camino.Soy un re-run que ves por tercera ocasión, una tarde de Ticket to ride, el lugar reservado que nunca se ocupa, a long Manchester overcoat, a sweet and tender hooligan, la universidad de autonomía vencida por la oferta de un banco, un ejercicio de estilo que no se decide a estirar la pata, el remanente de una relación que se desdibujo una madrugada, algo que nunca paso la etapa platónica, un plagiador en ciernes, a blind date from hell, la ira de Maradona, ese talk show que sigue y sigue y sigue, la escolástica que acompaña a la tristeza.
Soy la felicitud, una casa abierta, un espíritu ad-free, la oferta de hoy, el sonido del farfisa, la línea de jueces que no tiene ni puta idea de que es lo que ocurre aquí, la última canción que se escuchó en The Hacienda, la noche en que Franco murió, la devaluación del 82, el grito de Lager! Lager! Lager! el rostro precioso, algo que nunca tendrás, el protagonista de tus pesadillas, una voz en off que cuenta la historia oficial, el bello verano, a walking Hallelujah, un disidente que bebe champagne a deshoras, lo más casposo, una situación urgente que no atienden los partidos políticos.
Soy la anarquía, el libro de Gramsci que nunca entendiste pero que citas a cada rato para explicar el rollo de la hegemonía cultural; un ejecutivo de cuenta, alguien que se roba el servicio de Cable, un circuito cerrado que graba todas tus acciones; Osama Bin Laden, el exiliado que todo mundo hace «fuchi fuchi», el que dice I hate all the dikes & fags mientras sostiene una pancarta que dice ¨Ban the marriage"; el que te hace daño, el que habla por teléfono para ver si caes en una extorsión originada en el miedo; uno de los cortados en la lista de prioridades de un país al punto del meltdown.
Soy Joey Ramone, mantis religiosa del punk; el fascismo dulce y la izquierda trasnochada que ha vuelto ha estar en boga, un par de novios que se besan mientras piensan en otra persona; un creyente, la prudencia, la buena onda, un Raúl Velasco cualquiera impulsando la energía del universo; el murmullo de la city, un dictador sudaca que persigue el ideal bolivariano mientras se enfunda en un traje de diseñador; un junkie con las venas abiertas; the bad cop & the good cop; the minutemen, el último kiliwa, la cucaracha que sobrevivirá la explosión nuclear.
Soy alguien que te salvará de todo problema, el placebo, la panacea. Una raya de cristal, un aumento de sueldo, el golpe de suerte en la lotería nacional; un sujeto que pasa desapercibido en el bar de las caras tristes, una g-string diva que no escucha tu maldita opinión; el libre albedrío que puede hacer distinto lo que vemos por televisión.Soy la verdad esquiva, el más terrible de los huracanes, el terapeuta que ya dejo atrás el nihilismo; 1968, 1987, 1976, los 5 segundos antes de que explote el «cóctel molotov»; la sífilis de Nietzsche, Elvis dispuesto a vencer a la báscula, Russ Meyer haciendo casting de doble pechuga, Ray Loriga en una entrevista; el vómito del que perdió la pelea, , un conector casual e intermitente, el arrebato de rareza finisicular, un video de Coil, los beats de DFA, el estado de sitio a nuestra conciencia.
Soy un hipócrita, las declaraciones del obispo, el mesianismo de un político que lucra con la esperanza, el que no puede esperar más para denunciar un abuso sufrido años atrás; un hardcore kid, una caja de ritmos, el grito silente de las mujeres mutiladas, el testigo presencial de nuestra derrota.
Soy un producto más en el catálogo de Ikea, el árbitro en el partido, la chica buenona en el diario de la tarde, el "Sieg Heil Hitler" que te cabrea; una página en Vogue, la conciencia de Julio Scherer, los discos de Sonic Youth, la modernidad, los cojones de Deleuze, un incompetente gurú; el new negro que nunca dice «mande», la madre patria, una piñata escarlata, el ecstasy de Holanda, la caída de Oxidente, la gran tragicomedia humana.
Soy Bukowski rascándose los sobacos, la sonrisa de una curadora, el mash up de la historia; la desidia y la afasia típica de los críticos seniles; un mensaje SMS que no vale la pena leer, el que roba nicknames en Internet, un poeta de nivel intermedio, algo tan japonés; lo que sigue, la pandrogenia que se aproxima, un crucigrama para recién casados, el héroe de Mocorito, un billboard que dice ¨SOS Queremos seguridad".
Soy una fiesta de XV años para una chica embarazada por un familiar cercano, un actor que es bueno para fingir acentos, cincuenta opciones en el mercado, someone looking for the number one spot, una batucada que celebra la nada; un promosexual que juega a ganar, el llanto coreografiado de actriz televisiva, el que reta al peligro, un ente que piensa distinto, el que sólo hace las cosas cuando van por buen camino; un homeless empujando un carrito en Sunset Blvd, alguien que ha perdido la cabeza por esa cosa llamada amor, una dosis de Prozac antes de ir a trabajar; un shakedown, el trastabilleo, ese trip pacheco que recordarás por siempre; a small talk, un cuento de sicarios, the revolting stuff; el serial killer que de niño salió en la tapa de un cereal, una falla en el sistema, el que olvida las llaves en un afterhours, el hijo ilegitimo de Jesuscristo, la puta ostia.
Soy un outcast, el que juega bonito, un tatuado en la fila del paro, una pelea de perros; El Mañana después de la granada, el que trajo un arma a la escuela secundaria, , alguien que baila y resiste, the reckless youth; el desasociego adolescente, un epígono de la clase trabajadora, el rock angular; un concepto por probar, el jubileo de algo pomposo y aburrido, un regimen que artícula el cambio en concertacesiones; el hombre que cae de la Torre 2, a german joke, el ama de llaves de la decencia clasemediaera, el último expulsado en el reality show llamado LIFE.
Soy Homero Simpson rascándose el trasero, el futuro de la cocina gourmet, un chilletas; la rubia tonta en las películas de los años 50, el letrero de neón que Barry Gifford compró en Tijuana; el pronóstico de lluvia y apagones, la categoría «super freak», la fuerza armada; un grupo de voluntarios americanos haciendo labor social lejos de casa, un ex drogadicto que ofrece lollipops en los cruceros, the final score.
Soy un archipiélago de fiestas, un mito generacional, el grito de Oi Oi Oi; una campaña de publicidad, uno de los desaparecidos en la Guerra Sucia, un arma de destrucción masiva; an ageing pop star, the breaks, el primero que hizo pogo; la silla eléctrica, una iniciativa de ley, un panfleto, un parche de Crass; un ringtone que llega al tope de los charts, una argumentación repetitiva, la canción del verano.
Soy las voces que escuchas en tu mente, la noción de velocidad según Virilio, una guía azarosa, la teoría del caos, un dolor más o menos musical; Terry persiguiendo a Candy Candy, una manifestación a favor de Pinochet (y otra más numerosa, en contra); el trasero de una adicta al funk carioca, la falsa ceguera de Borges, todos los ísmos que enlista la encliclopedia Británica; una etiqueta, un logotipo, el que saqueo al país, un heredero de la crisis de valores que proclama el mismo grupo de fundamentalistas, alguien tan normal que da risa.
Soy lo que sea, lo que se me antoje hoy, mañana, el próximo weekend.
Todo menos la imagen que ves reflejada ante tu espejo.
Soy la paranoia de que la verdad exista y no sea nuestra; el que siempre reprime a todos los demás, aquel que no cuestiona nada, el ídolo del momento que canta about nothing in particular; la happy face en la camiseta de un hippie gordo; la histeria, los hornos crematorios, la ironía punk de Belsen was a gas, el olvido.
Soy el último emperador chino, Atahualpa Yupanqui, Nestor el cyborg; el bully que te perseguía en la escuela, una porrista con el trasero de acero que resume todos tus wet dreams; el policía que sostiene la señal de Stop justo al filo del vacío; un judío que quiere ser negro; el que mató a Buda cuando lo encontró en su camino.Soy un re-run que ves por tercera ocasión, una tarde de Ticket to ride, el lugar reservado que nunca se ocupa, a long Manchester overcoat, a sweet and tender hooligan, la universidad de autonomía vencida por la oferta de un banco, un ejercicio de estilo que no se decide a estirar la pata, el remanente de una relación que se desdibujo una madrugada, algo que nunca paso la etapa platónica, un plagiador en ciernes, a blind date from hell, la ira de Maradona, ese talk show que sigue y sigue y sigue, la escolástica que acompaña a la tristeza.
Soy la felicitud, una casa abierta, un espíritu ad-free, la oferta de hoy, el sonido del farfisa, la línea de jueces que no tiene ni puta idea de que es lo que ocurre aquí, la última canción que se escuchó en The Hacienda, la noche en que Franco murió, la devaluación del 82, el grito de Lager! Lager! Lager! el rostro precioso, algo que nunca tendrás, el protagonista de tus pesadillas, una voz en off que cuenta la historia oficial, el bello verano, a walking Hallelujah, un disidente que bebe champagne a deshoras, lo más casposo, una situación urgente que no atienden los partidos políticos.
Soy la anarquía, el libro de Gramsci que nunca entendiste pero que citas a cada rato para explicar el rollo de la hegemonía cultural; un ejecutivo de cuenta, alguien que se roba el servicio de Cable, un circuito cerrado que graba todas tus acciones; Osama Bin Laden, el exiliado que todo mundo hace «fuchi fuchi», el que dice I hate all the dikes & fags mientras sostiene una pancarta que dice ¨Ban the marriage"; el que te hace daño, el que habla por teléfono para ver si caes en una extorsión originada en el miedo; uno de los cortados en la lista de prioridades de un país al punto del meltdown.
Soy Joey Ramone, mantis religiosa del punk; el fascismo dulce y la izquierda trasnochada que ha vuelto ha estar en boga, un par de novios que se besan mientras piensan en otra persona; un creyente, la prudencia, la buena onda, un Raúl Velasco cualquiera impulsando la energía del universo; el murmullo de la city, un dictador sudaca que persigue el ideal bolivariano mientras se enfunda en un traje de diseñador; un junkie con las venas abiertas; the bad cop & the good cop; the minutemen, el último kiliwa, la cucaracha que sobrevivirá la explosión nuclear.
Soy alguien que te salvará de todo problema, el placebo, la panacea. Una raya de cristal, un aumento de sueldo, el golpe de suerte en la lotería nacional; un sujeto que pasa desapercibido en el bar de las caras tristes, una g-string diva que no escucha tu maldita opinión; el libre albedrío que puede hacer distinto lo que vemos por televisión.Soy la verdad esquiva, el más terrible de los huracanes, el terapeuta que ya dejo atrás el nihilismo; 1968, 1987, 1976, los 5 segundos antes de que explote el «cóctel molotov»; la sífilis de Nietzsche, Elvis dispuesto a vencer a la báscula, Russ Meyer haciendo casting de doble pechuga, Ray Loriga en una entrevista; el vómito del que perdió la pelea, , un conector casual e intermitente, el arrebato de rareza finisicular, un video de Coil, los beats de DFA, el estado de sitio a nuestra conciencia.
Soy un hipócrita, las declaraciones del obispo, el mesianismo de un político que lucra con la esperanza, el que no puede esperar más para denunciar un abuso sufrido años atrás; un hardcore kid, una caja de ritmos, el grito silente de las mujeres mutiladas, el testigo presencial de nuestra derrota.
Soy un producto más en el catálogo de Ikea, el árbitro en el partido, la chica buenona en el diario de la tarde, el "Sieg Heil Hitler" que te cabrea; una página en Vogue, la conciencia de Julio Scherer, los discos de Sonic Youth, la modernidad, los cojones de Deleuze, un incompetente gurú; el new negro que nunca dice «mande», la madre patria, una piñata escarlata, el ecstasy de Holanda, la caída de Oxidente, la gran tragicomedia humana.
Soy Bukowski rascándose los sobacos, la sonrisa de una curadora, el mash up de la historia; la desidia y la afasia típica de los críticos seniles; un mensaje SMS que no vale la pena leer, el que roba nicknames en Internet, un poeta de nivel intermedio, algo tan japonés; lo que sigue, la pandrogenia que se aproxima, un crucigrama para recién casados, el héroe de Mocorito, un billboard que dice ¨SOS Queremos seguridad".
Soy una fiesta de XV años para una chica embarazada por un familiar cercano, un actor que es bueno para fingir acentos, cincuenta opciones en el mercado, someone looking for the number one spot, una batucada que celebra la nada; un promosexual que juega a ganar, el llanto coreografiado de actriz televisiva, el que reta al peligro, un ente que piensa distinto, el que sólo hace las cosas cuando van por buen camino; un homeless empujando un carrito en Sunset Blvd, alguien que ha perdido la cabeza por esa cosa llamada amor, una dosis de Prozac antes de ir a trabajar; un shakedown, el trastabilleo, ese trip pacheco que recordarás por siempre; a small talk, un cuento de sicarios, the revolting stuff; el serial killer que de niño salió en la tapa de un cereal, una falla en el sistema, el que olvida las llaves en un afterhours, el hijo ilegitimo de Jesuscristo, la puta ostia.
Soy un outcast, el que juega bonito, un tatuado en la fila del paro, una pelea de perros; El Mañana después de la granada, el que trajo un arma a la escuela secundaria, , alguien que baila y resiste, the reckless youth; el desasociego adolescente, un epígono de la clase trabajadora, el rock angular; un concepto por probar, el jubileo de algo pomposo y aburrido, un regimen que artícula el cambio en concertacesiones; el hombre que cae de la Torre 2, a german joke, el ama de llaves de la decencia clasemediaera, el último expulsado en el reality show llamado LIFE.
Soy Homero Simpson rascándose el trasero, el futuro de la cocina gourmet, un chilletas; la rubia tonta en las películas de los años 50, el letrero de neón que Barry Gifford compró en Tijuana; el pronóstico de lluvia y apagones, la categoría «super freak», la fuerza armada; un grupo de voluntarios americanos haciendo labor social lejos de casa, un ex drogadicto que ofrece lollipops en los cruceros, the final score.
Soy un archipiélago de fiestas, un mito generacional, el grito de Oi Oi Oi; una campaña de publicidad, uno de los desaparecidos en la Guerra Sucia, un arma de destrucción masiva; an ageing pop star, the breaks, el primero que hizo pogo; la silla eléctrica, una iniciativa de ley, un panfleto, un parche de Crass; un ringtone que llega al tope de los charts, una argumentación repetitiva, la canción del verano.
Soy las voces que escuchas en tu mente, la noción de velocidad según Virilio, una guía azarosa, la teoría del caos, un dolor más o menos musical; Terry persiguiendo a Candy Candy, una manifestación a favor de Pinochet (y otra más numerosa, en contra); el trasero de una adicta al funk carioca, la falsa ceguera de Borges, todos los ísmos que enlista la encliclopedia Británica; una etiqueta, un logotipo, el que saqueo al país, un heredero de la crisis de valores que proclama el mismo grupo de fundamentalistas, alguien tan normal que da risa.
Soy lo que sea, lo que se me antoje hoy, mañana, el próximo weekend.
Todo menos la imagen que ves reflejada ante tu espejo.
sábado, 3 de junio de 2006
http://www.laprensa-sandiego.org/archieve/november09/RAFA.HTM
November 9, 2001
Rafa Saavedra -- writing is like making tacos!
By Pablo De Sainz
I only knew Rafa Saavedra, better known as Rafa Dro, through his writing and a photograph of him I found on the Internet. The picture I saw matched the way I imagined this writer based on his short stories (are they really short stories?): Saavedra is wearing a Kaliman suit, the popular Mexican comic strip super-hero of the `60's.
You could expect to see a writer with his reading glasses on, smoking a cigarette, in front of a bookcase. But never as Kaliman.
Rafa Saavedra is a writer and cultural critic who happened to be born in Tijuana in 1967. He grew up here, he lives here, he writes here. But don't expect his texts to be full of references to the city.
"I write about my own experiences, but what happened to me could've happened to someone living in Bogota, in New York or Barcelona," he says. "I don't see Tijuana as most people see it, with its immigrants and as the classic border city."
Instead, Saavedra says he hardly makes a distinction between San Diego and Tijuana.
"I mean, it really doesn't hit me when I cross the border," he says. "I didn't even realize they were part of two different countries until I was 15. I thought my passport was only like a ticket, just like when you buy a ticket at the movie theatre."
Saavedra has published to books, "Esto no es una salida" (This isn't an Exit), published by La Espina Dorsal in 1996, and "Buten Smileys," published by Editorial Yoremito in 1996, both Tijuana publishing houses.
One could easily say they are short story collections, but most of his texts don't have the traditional beginning, middle and end one expects in a short story. Saavedra describes his texts as hybrids.
"My texts are not necessarily short stories per se," he says. "I grab anything I want from anywhere. I mix music, TV, fiction and journalism."
Music, especially electronic music, plays an important role in his writing.
"Since I'm also a DJ of electronica, I take `samples' from different sources and mix them in my writing. I play with the rhythm, with music, just like a DJ does. I scratch, make loops."
This concept of incorporating electronica in his writing has as an outcome a soon-to-be-published book titled "Lejos del noise" (Far from Noise).
"When I wrote this book, I would sit in front of the computer with the TV on, with music blasting," Saavedra says. "I would listen to the rhythm and write my own lyrics for that song and add them to my text."
But the intimacy of his own house isn't the only place where he wrote parts of his latest short story (again: are they really short stories?) collection. Can you picture a man reading a book or making notes on a legal pad in the middle of a crowded nightclub, where everybody is dancing and drinking and smoking and screaming?
Guillermo Fadanelli, the godfather of Mexican contemporary trash literature, considers Saavedra's writing a "literature to create addiction."
Saavedra, indeed, is addicted to writing. He is also a prolific writer of brief essays, which are published in different Mexican magazines and Internet sites.
"I write like a taquero," he says. "One taco after the other, one taco after the other, very fast."
Some of the web sites where you can find samples of Saavedra's writing are: www.acamonchi.com and www.rafadro.blogspot.com.
November 9, 2001
Rafa Saavedra -- writing is like making tacos!
By Pablo De Sainz
I only knew Rafa Saavedra, better known as Rafa Dro, through his writing and a photograph of him I found on the Internet. The picture I saw matched the way I imagined this writer based on his short stories (are they really short stories?): Saavedra is wearing a Kaliman suit, the popular Mexican comic strip super-hero of the `60's.
You could expect to see a writer with his reading glasses on, smoking a cigarette, in front of a bookcase. But never as Kaliman.
Rafa Saavedra is a writer and cultural critic who happened to be born in Tijuana in 1967. He grew up here, he lives here, he writes here. But don't expect his texts to be full of references to the city.
"I write about my own experiences, but what happened to me could've happened to someone living in Bogota, in New York or Barcelona," he says. "I don't see Tijuana as most people see it, with its immigrants and as the classic border city."
Instead, Saavedra says he hardly makes a distinction between San Diego and Tijuana.
"I mean, it really doesn't hit me when I cross the border," he says. "I didn't even realize they were part of two different countries until I was 15. I thought my passport was only like a ticket, just like when you buy a ticket at the movie theatre."
Saavedra has published to books, "Esto no es una salida" (This isn't an Exit), published by La Espina Dorsal in 1996, and "Buten Smileys," published by Editorial Yoremito in 1996, both Tijuana publishing houses.
One could easily say they are short story collections, but most of his texts don't have the traditional beginning, middle and end one expects in a short story. Saavedra describes his texts as hybrids.
"My texts are not necessarily short stories per se," he says. "I grab anything I want from anywhere. I mix music, TV, fiction and journalism."
Music, especially electronic music, plays an important role in his writing.
"Since I'm also a DJ of electronica, I take `samples' from different sources and mix them in my writing. I play with the rhythm, with music, just like a DJ does. I scratch, make loops."
This concept of incorporating electronica in his writing has as an outcome a soon-to-be-published book titled "Lejos del noise" (Far from Noise).
"When I wrote this book, I would sit in front of the computer with the TV on, with music blasting," Saavedra says. "I would listen to the rhythm and write my own lyrics for that song and add them to my text."
But the intimacy of his own house isn't the only place where he wrote parts of his latest short story (again: are they really short stories?) collection. Can you picture a man reading a book or making notes on a legal pad in the middle of a crowded nightclub, where everybody is dancing and drinking and smoking and screaming?
Guillermo Fadanelli, the godfather of Mexican contemporary trash literature, considers Saavedra's writing a "literature to create addiction."
Saavedra, indeed, is addicted to writing. He is also a prolific writer of brief essays, which are published in different Mexican magazines and Internet sites.
"I write like a taquero," he says. "One taco after the other, one taco after the other, very fast."
Some of the web sites where you can find samples of Saavedra's writing are: www.acamonchi.com and www.rafadro.blogspot.com.
viernes, 6 de enero de 2006
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http://clubdebrian.com/v4/elmitodelescritor.htm
El Mito del Escritor FronterizoHeriberto Yepes
Tijuana, México (27 septiembre 2003).-
Existe la literatura del norte de México. Es otra la duda: ¿dónde está el norte? El norte mexicano siempre ha sido fantasmático. Fue inventado en 1848, cuando la separación con Estados Unidos fue trazada en el nuevo dibujo político. Algo de lo que ahora es el norte fue, en un momento, parte del centro. La Historia nos reubica. El "norte" es el cuerpo tajado del país o un reacomodo óseo, lo que hemos reprimido para no memorizar la herida. El norte, en sí mismo, es un silencio.Los escritores del norte gozan y abusan esa condición de espejismos. Son a la vez oportunistas, portadores y víctimas del mito del escritor fronterizo. El mito fue conformado diluyendo en una sola figura una serie de expectativas: el escritor del norte debe ser elusivo, debe ser distinto al escritor del "centro" (Mesoamérica vs. Aridoamérica), debe tener final prematuro. El mito sigue vivo. He notado, por ejemplo, la tendencia reciente a declarar finalizada la "literatura fronteriza", una moda que ya pasó, y en esa aseveración ya está implícita la idea: la literatura del norte siempre desaparece. Actualmente "debe" desaparecer por varios submitos, entre ellos el principal cuajó para quitarles atención a los autores que se beneficiaron del auge comercial o la curiosidad crítica que se originó en los años 90, como fenómeno concomitante a la conciencia de que el norte es cada vez una zona estratégica de la mexicanidad. "La literatura fronteriza ya se acabó". La periferia volvió a hacerse invisible.Eso especulan, por ejemplo, los autores de La generación de los enterradores II. Una nueva expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio, donde al analizar narradores norteños, se arguye que seguramente emigrarán o se rejuntarán a la Ciudad de México. Según ellos sólo hay un camino, y ese es el del Crack, lo cual deja claro que el Crack no es más que Canon. La firma fotográfica o la eñe que después del cañonazo perdió el peluquín.Se argumenta, pues, que el auge de la literatura del norte está a punto de acabarse o la literatura fronteriza es una moda, para obligar al escritor de esta región a reunirse al otro mito: la República de las Letras. Evitar la subdivisión, y conservar intacta la benemérita Unidad de Nuestra Literatura. "La Tradición".Pero el mito dicta escisión. El mito reza: hay que resistirse al centro, hay que oponérsele, como se le opuso Jesús Gardea en Chihuahua o Abigael Bohórquez en Sonora. El mito del escritor fronterizo deriva del mito del profeta en el desierto. El escritor del norte debe ser un extranjero. Debe estar aislado. Eso dice el mito. Eso desempeñan los sujetos que lo interpretan. Debe morir en su desgarramiento, como Robert L. Jones, el escritor gringocano de San Diego-Tijuana, muerto de alcoholismo en un motel. O Juan Martínez, el poeta gurú de toda una generación, trabajando en las calles de Tijuana, dice la leyenda, viviendo en una cueva. O Horst Matthai, el filósofo alemán refugiado en esta misma ciudad, para escribir sus libros de retraducción de los presocráticos y sus alucinantes teorías metafísicas-anarquistas. Todos estos escritores/personajes se vuelven modelo de las siguientes generaciones y así el mito se perpetúa. ¿Un mito masculino? El mito continúa hasta el presente, como un eterno retorno de lo norteño, una tradición maldita o una mala película.El norte posee un regionalismo acendrado. Un mandato que es a la vez agresivo separatismo ("haz patria, mata un chilango") y reconocimiento de su otredad. No olvidemos que Fernando Jordán llamaba a la península de Baja California "el Otro México" y que aquí Flores Magón hizo un territorio anarquista al inicio de la Revolución. No olvidemos, tampoco, que "California" comenzó siendo un isla imaginaria.El escritor del norte usa el mito, lo encarna, pero también se deshace de él, como Daniel Sada, que ya declaró cerrado su ciclo norteño para huir de los estereotipos y darle otra vuelta a su obra. El "norte" no es una fijeza sino un moméntum o una etapa de la metamorfosis. Para muchos, el norte está en el pasado o en el futuro, porque --muertas de Juárez, maquilas, narco, muertos del Bordo-- el norte en el presente duele demasiado. Ese es otro enredo del mito: ¿quiénes son los norteños? ¿Los que ahí nacieron pero ya se fueron? ¿Federico Campbell es un escritor norteño? ¿Lo fue Gilberto Owen? ¿Lo fue Alfonso Reyes? O un caso más reciente: Cristina Rivera Garza, nacida en Matamoros, radicada en San Diego, ahora en el centro. ¿Es La cresta de Ilión una novela sobre San Diego y Tijuana? ¿Dónde están los escritores norteños? ¿En el DeFe? No importa dónde estén los escritores del norte porque el norte no es una geografía estable sino una condición volátil, una diáspora. El norte es esporádico: desaparece y/o se esparce como las esporas. Esto es también parte del mito: un mito ambivalente, un mito autodestructivo. La luz se niega a sí misma.El mito del escritor del norte es severo. Él o ella debe permanecer en su sitio, dice. Debe hacer ese sacrificio, rehusar los beneficios de la Ciudad de México. Todos los que debieron irse, ya se fueron: tales bárbaros fundaron Tenochtitlan. Hay que escribir desde aquí. Crosthwaite dixit. No venderse al centro jamás. Aquí morirás. ¿Dónde está la nueva literatura del norte del país? En el Internet. En las páginas de autopublicación ("blogs") de la nueva generación, de Dolores Dorantes a un servidor. El Internet ayudó a que los escritores aislados a través de todo el norte se comunicarán entre sí, pero a la vez hizo que el norte se hiciera aún menos tangible. El norte es cada vez más utópico. El norte es un no-lugar.¿Alguna vez existió Rafa Saavedra? No se sabe si de verdad es un escritor-dj o es simplemente una página electrónica: www.rafadro.blogspot.com Lo cierto es que Saavedra continúa, a su modo, la función mítica del escritor norteño como outsider, marginal, alternativo, descentrado, antiliterario, periférico, barbárico, ausente en el mapa canónico, mitad por el defederalismo, mitad porque así lo quiere él mismo. Encarna el mito. No te unirás a la Capital. Serás un "beyondeado": always allende. Para eso, por cierto, se puede utilizar el inglés: para huir del nosotros emocional o nacional, del aquí territorial y existencial. Now we are nowhere. My way? Away. Never here.Por eso Tijuana es cada vez menos real, cada vez más imaginaria, porque en esta ciudad se ha concentrado el mito en los últimos años. No sería raro que Tijuana desapareciera del mapa. No sería nada alarmante: estamos acostumbrados a no existir.El escritor del norte es fugaz. Lo es porque las oportunidades de desarrollo son todavía menores que en el centro o sur del país. Así sucede por el centralismo verídico y por otros mitos, como aquel que inspiró Vasconcelos al decir que en el norte no había más cultura que la carne asada.Por eso el escritor del norte se ve a sí mismo como parte de una resistencia, de una fuerza centrífuga. Esta actitud lo mismo se escucha en Monterrey que en Ciudad Juárez. Por eso también existe la charlatanería. Cada editorial quiere su escritor fronterizo o norteño, y con uno es suficiente, porque para la visión general este sujeto no se trata más que de un puesto. Por eso hay muchos libros sobre el norte o la frontera, el neohíbrido, ya sea el fiasco de Pérez Reverte, imitando a Élmer Mendoza, o el último pastiche norteamericano sobre la vida south of the border. El mito lo dice: en algún momento de nuestra vida todos seremos un escritor fronterizo, ya que así como tiene su cruel verdad trágica (el aislamiento), el mito también tiene sus chistes (la sobreactuación). Como el norte es intermitente un día tiene cara de drama, otro de comedia.Ser escritor del norte es piel que se pierde. O máscara que se usa. Por eso es una definición difícil o un performance o propagandístico o de veras metafísico. Una postura o comercial o política. ¿Quiénes son, entonces, los escritores del norte? Todos los que lo deseen, sin diferencias, porque si algo nos enseña el norte es que la geografía es harto relativa y no existen las esencias, por lo tanto, todos somos simulacros. El escritor del norte es aquel que conoce su función mítica, y por ella vive y perece. De cierto modo, el norte: un desierto. Sólo fuimos humo.
Heriberto Yépez es autor de Luna creciente: contrapoéticas norteamericanas del siglo XX.
El Mito del Escritor FronterizoHeriberto Yepes
Tijuana, México (27 septiembre 2003).-
Existe la literatura del norte de México. Es otra la duda: ¿dónde está el norte? El norte mexicano siempre ha sido fantasmático. Fue inventado en 1848, cuando la separación con Estados Unidos fue trazada en el nuevo dibujo político. Algo de lo que ahora es el norte fue, en un momento, parte del centro. La Historia nos reubica. El "norte" es el cuerpo tajado del país o un reacomodo óseo, lo que hemos reprimido para no memorizar la herida. El norte, en sí mismo, es un silencio.Los escritores del norte gozan y abusan esa condición de espejismos. Son a la vez oportunistas, portadores y víctimas del mito del escritor fronterizo. El mito fue conformado diluyendo en una sola figura una serie de expectativas: el escritor del norte debe ser elusivo, debe ser distinto al escritor del "centro" (Mesoamérica vs. Aridoamérica), debe tener final prematuro. El mito sigue vivo. He notado, por ejemplo, la tendencia reciente a declarar finalizada la "literatura fronteriza", una moda que ya pasó, y en esa aseveración ya está implícita la idea: la literatura del norte siempre desaparece. Actualmente "debe" desaparecer por varios submitos, entre ellos el principal cuajó para quitarles atención a los autores que se beneficiaron del auge comercial o la curiosidad crítica que se originó en los años 90, como fenómeno concomitante a la conciencia de que el norte es cada vez una zona estratégica de la mexicanidad. "La literatura fronteriza ya se acabó". La periferia volvió a hacerse invisible.Eso especulan, por ejemplo, los autores de La generación de los enterradores II. Una nueva expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio, donde al analizar narradores norteños, se arguye que seguramente emigrarán o se rejuntarán a la Ciudad de México. Según ellos sólo hay un camino, y ese es el del Crack, lo cual deja claro que el Crack no es más que Canon. La firma fotográfica o la eñe que después del cañonazo perdió el peluquín.Se argumenta, pues, que el auge de la literatura del norte está a punto de acabarse o la literatura fronteriza es una moda, para obligar al escritor de esta región a reunirse al otro mito: la República de las Letras. Evitar la subdivisión, y conservar intacta la benemérita Unidad de Nuestra Literatura. "La Tradición".Pero el mito dicta escisión. El mito reza: hay que resistirse al centro, hay que oponérsele, como se le opuso Jesús Gardea en Chihuahua o Abigael Bohórquez en Sonora. El mito del escritor fronterizo deriva del mito del profeta en el desierto. El escritor del norte debe ser un extranjero. Debe estar aislado. Eso dice el mito. Eso desempeñan los sujetos que lo interpretan. Debe morir en su desgarramiento, como Robert L. Jones, el escritor gringocano de San Diego-Tijuana, muerto de alcoholismo en un motel. O Juan Martínez, el poeta gurú de toda una generación, trabajando en las calles de Tijuana, dice la leyenda, viviendo en una cueva. O Horst Matthai, el filósofo alemán refugiado en esta misma ciudad, para escribir sus libros de retraducción de los presocráticos y sus alucinantes teorías metafísicas-anarquistas. Todos estos escritores/personajes se vuelven modelo de las siguientes generaciones y así el mito se perpetúa. ¿Un mito masculino? El mito continúa hasta el presente, como un eterno retorno de lo norteño, una tradición maldita o una mala película.El norte posee un regionalismo acendrado. Un mandato que es a la vez agresivo separatismo ("haz patria, mata un chilango") y reconocimiento de su otredad. No olvidemos que Fernando Jordán llamaba a la península de Baja California "el Otro México" y que aquí Flores Magón hizo un territorio anarquista al inicio de la Revolución. No olvidemos, tampoco, que "California" comenzó siendo un isla imaginaria.El escritor del norte usa el mito, lo encarna, pero también se deshace de él, como Daniel Sada, que ya declaró cerrado su ciclo norteño para huir de los estereotipos y darle otra vuelta a su obra. El "norte" no es una fijeza sino un moméntum o una etapa de la metamorfosis. Para muchos, el norte está en el pasado o en el futuro, porque --muertas de Juárez, maquilas, narco, muertos del Bordo-- el norte en el presente duele demasiado. Ese es otro enredo del mito: ¿quiénes son los norteños? ¿Los que ahí nacieron pero ya se fueron? ¿Federico Campbell es un escritor norteño? ¿Lo fue Gilberto Owen? ¿Lo fue Alfonso Reyes? O un caso más reciente: Cristina Rivera Garza, nacida en Matamoros, radicada en San Diego, ahora en el centro. ¿Es La cresta de Ilión una novela sobre San Diego y Tijuana? ¿Dónde están los escritores norteños? ¿En el DeFe? No importa dónde estén los escritores del norte porque el norte no es una geografía estable sino una condición volátil, una diáspora. El norte es esporádico: desaparece y/o se esparce como las esporas. Esto es también parte del mito: un mito ambivalente, un mito autodestructivo. La luz se niega a sí misma.El mito del escritor del norte es severo. Él o ella debe permanecer en su sitio, dice. Debe hacer ese sacrificio, rehusar los beneficios de la Ciudad de México. Todos los que debieron irse, ya se fueron: tales bárbaros fundaron Tenochtitlan. Hay que escribir desde aquí. Crosthwaite dixit. No venderse al centro jamás. Aquí morirás. ¿Dónde está la nueva literatura del norte del país? En el Internet. En las páginas de autopublicación ("blogs") de la nueva generación, de Dolores Dorantes a un servidor. El Internet ayudó a que los escritores aislados a través de todo el norte se comunicarán entre sí, pero a la vez hizo que el norte se hiciera aún menos tangible. El norte es cada vez más utópico. El norte es un no-lugar.¿Alguna vez existió Rafa Saavedra? No se sabe si de verdad es un escritor-dj o es simplemente una página electrónica: www.rafadro.blogspot.com Lo cierto es que Saavedra continúa, a su modo, la función mítica del escritor norteño como outsider, marginal, alternativo, descentrado, antiliterario, periférico, barbárico, ausente en el mapa canónico, mitad por el defederalismo, mitad porque así lo quiere él mismo. Encarna el mito. No te unirás a la Capital. Serás un "beyondeado": always allende. Para eso, por cierto, se puede utilizar el inglés: para huir del nosotros emocional o nacional, del aquí territorial y existencial. Now we are nowhere. My way? Away. Never here.Por eso Tijuana es cada vez menos real, cada vez más imaginaria, porque en esta ciudad se ha concentrado el mito en los últimos años. No sería raro que Tijuana desapareciera del mapa. No sería nada alarmante: estamos acostumbrados a no existir.El escritor del norte es fugaz. Lo es porque las oportunidades de desarrollo son todavía menores que en el centro o sur del país. Así sucede por el centralismo verídico y por otros mitos, como aquel que inspiró Vasconcelos al decir que en el norte no había más cultura que la carne asada.Por eso el escritor del norte se ve a sí mismo como parte de una resistencia, de una fuerza centrífuga. Esta actitud lo mismo se escucha en Monterrey que en Ciudad Juárez. Por eso también existe la charlatanería. Cada editorial quiere su escritor fronterizo o norteño, y con uno es suficiente, porque para la visión general este sujeto no se trata más que de un puesto. Por eso hay muchos libros sobre el norte o la frontera, el neohíbrido, ya sea el fiasco de Pérez Reverte, imitando a Élmer Mendoza, o el último pastiche norteamericano sobre la vida south of the border. El mito lo dice: en algún momento de nuestra vida todos seremos un escritor fronterizo, ya que así como tiene su cruel verdad trágica (el aislamiento), el mito también tiene sus chistes (la sobreactuación). Como el norte es intermitente un día tiene cara de drama, otro de comedia.Ser escritor del norte es piel que se pierde. O máscara que se usa. Por eso es una definición difícil o un performance o propagandístico o de veras metafísico. Una postura o comercial o política. ¿Quiénes son, entonces, los escritores del norte? Todos los que lo deseen, sin diferencias, porque si algo nos enseña el norte es que la geografía es harto relativa y no existen las esencias, por lo tanto, todos somos simulacros. El escritor del norte es aquel que conoce su función mítica, y por ella vive y perece. De cierto modo, el norte: un desierto. Sólo fuimos humo.
Heriberto Yépez es autor de Luna creciente: contrapoéticas norteamericanas del siglo XX.
lunes, 2 de enero de 2006
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Back to the early 80´s. Recuerdas? No videos, no cd´s, no internet, no mp3´s. Ahí estábamos, un poco más jóvenes resistiendo la crisis del 82, muy lejos todavía del anuncio ilusorio de nuestro acceso al primer mundo (democracia, tecnología de punta y good life, cosas así). Escuchando con estusiasmo las novedades en los programas nocturnos de la radio fronteriza o en las barras de música moderna en las estaciones universitarias del centro del país, hurgando con frenesí en los estanquillos de las tiendas de discos importados, leyendo las crónicas y reseñas de lo que estaba ocurriendo en otra parte.
Eran los tiempos de Acústica, Conecte y, sobre todo, de Sonido. No importaba que estuvieras en el DF, Guadalajara, Tijuana u otra city, las revistas musicales eran la única fuente de información sobre «eso» que estaba ocurriendo. En la vieja Inglaterra se le conoció como el «Culto sin Nombre», que después desembocaría entre diversos estilos: nuevos románticos, future pop y synth pop, entre otros; en España emergió «La Movida Madrileña» con su cauda de grupos que abanderaron la causa del tecno pop en español; en nuestro país nunca tuvo nombre.
Veamos, si hacer rock era cosa de aferrados, intentar hacer música con aparatos electrónicos era cosa de prófugos del sentido común (más allá de las posibilidades económicas para adquirir un equipo nada asequible). Cómo atreverse a practicar eso en un país donde cualquier tema en el que sonaran maquinitas era motivo de suspicacia (un antecedente del sospechosísmo actual). Lo moderno no era bien visto en una escena tradicionalista, forjada en hoyos fonkies, la raquítica información que llegaba y la represión gubernamental; por eso, entre otras tantas razones, la música electrónica mexicana fue (mal) confundida con música disco, (bien) repudiada por roqueros de cepa, (super) vapuleada por una crítica pasatista y (mega) ignorada por la industria discográfica (mainstream o underground). No extraña entonces la postura del dúo Old Fashioned al sentirse ajenos a lo que sucedía musicalmente en México y declarar: No nos identificamos ni con su música ni con sus conceptos.
Como escribió recientemente un fan tapatío en un blog en Internet: “Lo más interesante del asunto es que a la mayoría de los grupos de la new wave y del incipiente tecno era imposible escucharlos, porque muchos de ellos nunca grabaron y sólo se dedicaron a tocar en fiestas o en universidades, pero el simple hecho de verlos retratados, vestidos como punks muchos de ellos, hacia que uno escuchara imaginariamente su música".
Orwell cumplió su amenaza y el Gran Hermano Rockero tuvo que bailar con los nuevos sonidos que pasaron rápidamente del punk tardío al new wave mexican style para decantarse en una electrónica lo fi before Nafta. Un pequeño número de producciones se publicarían de forma independiente para remediar esa situación y, así sin previa advertencia, en las páginas de Conecte se pudo leer un aviso para fans del rock nacional (imposible pensar en poner aquello de «tecno pop»): Por correo podías adquirir los discos de Natabisk*, Silueta Pálida y Síntoma por $800 pesos de la época.
Ya había soundtrack para esas fiestas futuras, algunos sellos (La Corporación Sintética, A.E,I.) encargados de proporcionarnos ese material para impresionar a los amigos con aquello de “Escucha esto…”, para grabar cintas y rolarlas por el mundo. Sencillos, ep´s y élepes de tirada reducida a la que muy pocos tuvieron acceso la primera vez y que afortunadamente, justicia divina o cosa de la nostalgia tecnificada, se edita en disco compacto.
En esta grabación conviven los recuerdos del tecno punk blanco de Size , el humor futurista de Syntoma y Natabisk*, la melancolía cuasi suicida y polirítmica de Silueta Pálida, el neo romanticismo juguetón de Avant garde, aquellos juegos de palabras de Casino Shanghai que nunca nadie entendió (eran más sofisticados que ninguno cuando ir de glam y discotequeros era de pésimo gusto), el feeling naive de Vandana y sus hits en la radio alternativa, la conexión art –rock de Duda Mata antes del desvarío rocker de José Fors, la ironía new beat de Década Dos regada vía k-7´s, el tecno industrial de Artefacto en vinilo de color, la veta electro tropical de Volti en su etapa mutant disco y por primera vez, algunos incunnables de Los Agentes Secretos y Cou Cou Bazar que poquísimos pudieron escuchar en su momento. Celebremos pues, con gusto de fan la salida de esta compilación del contingente nacional del pop electrónico ochenteno.
Hace casi 20 años, Walter Schmidt no tuvo empacho para declarar a la revista juvenil Ritmo: ¨Para nosotros el tecno pop es una música popular´¨. No lo era en ese entonces pero ahora sí lo es, en el México post colectivos y sellos electrónicos (Nortec, Nopal Beat, Konfort, Noiselab, Abolipop, Static y etc.). Si ganamos o no, en el camino, no importa. La música electrónica se incorporo, a pesar de todo, a nuestra vida cotidiana. Eso, finalmente, nadie lo pudo evitar.
-rafa saavedra, dic. 2004
Eran los tiempos de Acústica, Conecte y, sobre todo, de Sonido. No importaba que estuvieras en el DF, Guadalajara, Tijuana u otra city, las revistas musicales eran la única fuente de información sobre «eso» que estaba ocurriendo. En la vieja Inglaterra se le conoció como el «Culto sin Nombre», que después desembocaría entre diversos estilos: nuevos románticos, future pop y synth pop, entre otros; en España emergió «La Movida Madrileña» con su cauda de grupos que abanderaron la causa del tecno pop en español; en nuestro país nunca tuvo nombre.
Veamos, si hacer rock era cosa de aferrados, intentar hacer música con aparatos electrónicos era cosa de prófugos del sentido común (más allá de las posibilidades económicas para adquirir un equipo nada asequible). Cómo atreverse a practicar eso en un país donde cualquier tema en el que sonaran maquinitas era motivo de suspicacia (un antecedente del sospechosísmo actual). Lo moderno no era bien visto en una escena tradicionalista, forjada en hoyos fonkies, la raquítica información que llegaba y la represión gubernamental; por eso, entre otras tantas razones, la música electrónica mexicana fue (mal) confundida con música disco, (bien) repudiada por roqueros de cepa, (super) vapuleada por una crítica pasatista y (mega) ignorada por la industria discográfica (mainstream o underground). No extraña entonces la postura del dúo Old Fashioned al sentirse ajenos a lo que sucedía musicalmente en México y declarar: No nos identificamos ni con su música ni con sus conceptos.
Como escribió recientemente un fan tapatío en un blog en Internet: “Lo más interesante del asunto es que a la mayoría de los grupos de la new wave y del incipiente tecno era imposible escucharlos, porque muchos de ellos nunca grabaron y sólo se dedicaron a tocar en fiestas o en universidades, pero el simple hecho de verlos retratados, vestidos como punks muchos de ellos, hacia que uno escuchara imaginariamente su música".
Orwell cumplió su amenaza y el Gran Hermano Rockero tuvo que bailar con los nuevos sonidos que pasaron rápidamente del punk tardío al new wave mexican style para decantarse en una electrónica lo fi before Nafta. Un pequeño número de producciones se publicarían de forma independiente para remediar esa situación y, así sin previa advertencia, en las páginas de Conecte se pudo leer un aviso para fans del rock nacional (imposible pensar en poner aquello de «tecno pop»): Por correo podías adquirir los discos de Natabisk*, Silueta Pálida y Síntoma por $800 pesos de la época.
Ya había soundtrack para esas fiestas futuras, algunos sellos (La Corporación Sintética, A.E,I.) encargados de proporcionarnos ese material para impresionar a los amigos con aquello de “Escucha esto…”, para grabar cintas y rolarlas por el mundo. Sencillos, ep´s y élepes de tirada reducida a la que muy pocos tuvieron acceso la primera vez y que afortunadamente, justicia divina o cosa de la nostalgia tecnificada, se edita en disco compacto.
En esta grabación conviven los recuerdos del tecno punk blanco de Size , el humor futurista de Syntoma y Natabisk*, la melancolía cuasi suicida y polirítmica de Silueta Pálida, el neo romanticismo juguetón de Avant garde, aquellos juegos de palabras de Casino Shanghai que nunca nadie entendió (eran más sofisticados que ninguno cuando ir de glam y discotequeros era de pésimo gusto), el feeling naive de Vandana y sus hits en la radio alternativa, la conexión art –rock de Duda Mata antes del desvarío rocker de José Fors, la ironía new beat de Década Dos regada vía k-7´s, el tecno industrial de Artefacto en vinilo de color, la veta electro tropical de Volti en su etapa mutant disco y por primera vez, algunos incunnables de Los Agentes Secretos y Cou Cou Bazar que poquísimos pudieron escuchar en su momento. Celebremos pues, con gusto de fan la salida de esta compilación del contingente nacional del pop electrónico ochenteno.
Hace casi 20 años, Walter Schmidt no tuvo empacho para declarar a la revista juvenil Ritmo: ¨Para nosotros el tecno pop es una música popular´¨. No lo era en ese entonces pero ahora sí lo es, en el México post colectivos y sellos electrónicos (Nortec, Nopal Beat, Konfort, Noiselab, Abolipop, Static y etc.). Si ganamos o no, en el camino, no importa. La música electrónica se incorporo, a pesar de todo, a nuestra vida cotidiana. Eso, finalmente, nadie lo pudo evitar.
-rafa saavedra, dic. 2004
domingo, 1 de enero de 2006
Tijuana Youth: entre la cultura y la fiesta
A veces, el fulgor del hype es tan engañoso. Uno no puede vivir en el pasado y tratar de sostener viejas glorias o luchar por siempre contra leyendas negras que ya caso ni tiene revisitar. Uno no puede creerse todo lo que ve, escucha o siente (lo sentimos, mas que escepticismo es sentido común). Por eso, si hace un par de anos la revista Newswek declaraba a la city como una de los nuevos centros de cultura y vitalidad era, siendo cuasi objetivos, un reconocimiento tardío a lo que sucede en ella, un acto de validez desde el mercado que insiste en dictar nuevos campos de atracción y extender la posibilidad del bussiness as usual. Tijuana, ya se ha dicho, va mas rápido que sus artistas y sus críticos.
Sin embargo, contrario a ese encasillamiento tan exótico como reduccionista, Tijuana nunca ha dejado de estar de moda, en boga, marcando tendencias, haciendo un preview del futuro inmediato justo en el instante en que esta a punto de ocurrir. Quien escribe la historia reciente es una metagenaracion de artistas tijuanenses que va por la vida sin disfraces, sin cortarse, sin tomarse muy en serio esto y aquello mientras ve como se diluyen mitos (el principal? El tener que abandonar la ciudad para poder acceder a un reconocimiento o éxito relativo), que conoce y se mueve por toda la city, que fluye por redes de trabajo y colaboración ya sea con instituciones, la iniciativa privada o siguiendo la máxima punk del Hazlo por ti mismo. Tijuana open source.
La juventud, decía Bourdieu, es sólo una palabra, una categoría mas para englobar a un segmento poblacional o, según acota Rossana Reguillo, “un acuerdo social y productora del mundo”. En la city, los actores juveniles ya sean incorporados o disidentes (al consumo cultural o los esquemas de la cultura predominante) han dado muestra de su capacidad de mutación y su desparpajo al entrar en terrenos en los que el discurso oficial se hace añicos, la otredad se instala en la mesa de discusión y la contradicción de sentidos-resultados se vuelve parte del entorno creativo (un posmodernismo faribolesco, el arte del reciclaje, loops urbanos, las fronteras porosas, el feeling de estar siempre en un vortex auto representativo, la estética de lo feo, la calle). Una nueva hornada que propone, ante la situación actual tijuanense, a la cultura como antídoto contra la barbarie (Sergio González dixit).
¿Qué les mueve? ¿Qué proponen? Entre sus intereses esta la recuperación de la ciudad, el rescate y movibilidad de los espacios, la apuesta de la fiesta y el placer que da el vivir en una ciudad so bizarre como la nuestra, el enfrentarse a una realidad social que permite casi todo. Si, pero van mas allá uniendo ese dejo querendón con la ironía post PC, la critica académica con la postura del que vive la calle con esa naturalidad cotidiana, la búsqueda por nuevos lenguajes con la apropiación y resemantización de lo considerado ordinario (eso que a la mayoría les parece algo innecesario, superficial y hasta vulgar). Es por eso, entre otras muchas razones, que sus productos culturales (libros, música, diseño, arte instalación, video y plástica, entre otros) encuentran cabida en sitios tan diversos como exposiciones internacionales o suplementos marginales. Son, naturalmente, super mediáticos.
Annie Le Brun externaba en su libro Del exceso de realidad que “si la juventud aun pudiese tener una belleza, esta seria la de su desesperanza capaz de incendiar con sus preguntas vitales lo que la cultura se empeña en reducir a cenizas”. Pienso en la labor operativa del Colectivo Nortec y su híbrido audiovisual post fronterizo; en las exposiciones plásticas Diagnósticos urbanos y Larva (que dieron origen a tantas criticas y diatribas por lo disparejo / ambiguo de su criterio curatorial); en el surgimiento de esa divertida nueva escena pop que se puede situar –tras el suceso Nortec- en la cresta de la ola musical (la apuesta esta en grupos como Shantelle, Ibi ego!, The Polardroids, Aeroplanos, Nina Cámara, entre otros); en la imagen cándida de la city y sus protagonistas que aparece en cadena nacional vía los documentales de Bulbo; en el lado B presente en la Imagineria audiovisual de Art Core; en los talleres de video y música para adolescentes instrumentados por un conjunto de colectivos (Nortec, Bulbo, Yonke art.Pragma) para formar nuevas generaciones de creadores; en esos escritores de culto, los novísimos que recien llegan o aquellos que llenan las paginas de fanzines y poemarios (Heriberto Yépez, Omar Pimienta, Paty Blake); los artistas plásticos que empiezan a cotizar en mercados regionales (Julio Orozco, Tania Candiani, Jaime Otis); la generación de punk djs que animan la noche tijuanera; los crews de neo-grafiiti que insisten en ver a la city como un gran lienzo; la presencia destacada de teatreros y grupos de danza independientes en congresos y muestras nacionales; la explosión del hip hop callejero, convertidos en cronistas de la periferia (Sociedad Anonima, Tijuas Steelo, Legión Marvel); los otros sellos discográficos (Static, At.At, discos Invisibles, Eklegein) que representan al underground mas experimental; en la nueva media interactiva que significa ese casi medio millar de blogs –bitácoras en internet- que documentan de todos los ángulos posibles la vida en Tijuana. Tal vez algunos de ellos no muestren u oferten la visión que quiera el mainstream y sus acólitos pero, el infaltable pero, no se puede negar que ahí, como dirían Los Fresones Rebeldes, algo hay.
Esos y otros up-coming artists buscan reflejar, como apunta la investigadora Fiamma Montezemolo en su texto Tijuana no es Tijuana, no una Tijuana, sino miles de ellas, por que saben que la city es ese “juego continuo de diversidades, de verdades simuladas” y que deciden, al fin creadores, “no mentir acerca de si mismos sin por eso tener que decir La Verdad.” Ellos, al final, saben que forman parte de algo que no necesita líderes, que el verdadero enemigo es el pensamiento único y que, como dice aquel viejo bolero, sólo se vive una vez.
Sin embargo, contrario a ese encasillamiento tan exótico como reduccionista, Tijuana nunca ha dejado de estar de moda, en boga, marcando tendencias, haciendo un preview del futuro inmediato justo en el instante en que esta a punto de ocurrir. Quien escribe la historia reciente es una metagenaracion de artistas tijuanenses que va por la vida sin disfraces, sin cortarse, sin tomarse muy en serio esto y aquello mientras ve como se diluyen mitos (el principal? El tener que abandonar la ciudad para poder acceder a un reconocimiento o éxito relativo), que conoce y se mueve por toda la city, que fluye por redes de trabajo y colaboración ya sea con instituciones, la iniciativa privada o siguiendo la máxima punk del Hazlo por ti mismo. Tijuana open source.
La juventud, decía Bourdieu, es sólo una palabra, una categoría mas para englobar a un segmento poblacional o, según acota Rossana Reguillo, “un acuerdo social y productora del mundo”. En la city, los actores juveniles ya sean incorporados o disidentes (al consumo cultural o los esquemas de la cultura predominante) han dado muestra de su capacidad de mutación y su desparpajo al entrar en terrenos en los que el discurso oficial se hace añicos, la otredad se instala en la mesa de discusión y la contradicción de sentidos-resultados se vuelve parte del entorno creativo (un posmodernismo faribolesco, el arte del reciclaje, loops urbanos, las fronteras porosas, el feeling de estar siempre en un vortex auto representativo, la estética de lo feo, la calle). Una nueva hornada que propone, ante la situación actual tijuanense, a la cultura como antídoto contra la barbarie (Sergio González dixit).
¿Qué les mueve? ¿Qué proponen? Entre sus intereses esta la recuperación de la ciudad, el rescate y movibilidad de los espacios, la apuesta de la fiesta y el placer que da el vivir en una ciudad so bizarre como la nuestra, el enfrentarse a una realidad social que permite casi todo. Si, pero van mas allá uniendo ese dejo querendón con la ironía post PC, la critica académica con la postura del que vive la calle con esa naturalidad cotidiana, la búsqueda por nuevos lenguajes con la apropiación y resemantización de lo considerado ordinario (eso que a la mayoría les parece algo innecesario, superficial y hasta vulgar). Es por eso, entre otras muchas razones, que sus productos culturales (libros, música, diseño, arte instalación, video y plástica, entre otros) encuentran cabida en sitios tan diversos como exposiciones internacionales o suplementos marginales. Son, naturalmente, super mediáticos.
Annie Le Brun externaba en su libro Del exceso de realidad que “si la juventud aun pudiese tener una belleza, esta seria la de su desesperanza capaz de incendiar con sus preguntas vitales lo que la cultura se empeña en reducir a cenizas”. Pienso en la labor operativa del Colectivo Nortec y su híbrido audiovisual post fronterizo; en las exposiciones plásticas Diagnósticos urbanos y Larva (que dieron origen a tantas criticas y diatribas por lo disparejo / ambiguo de su criterio curatorial); en el surgimiento de esa divertida nueva escena pop que se puede situar –tras el suceso Nortec- en la cresta de la ola musical (la apuesta esta en grupos como Shantelle, Ibi ego!, The Polardroids, Aeroplanos, Nina Cámara, entre otros); en la imagen cándida de la city y sus protagonistas que aparece en cadena nacional vía los documentales de Bulbo; en el lado B presente en la Imagineria audiovisual de Art Core; en los talleres de video y música para adolescentes instrumentados por un conjunto de colectivos (Nortec, Bulbo, Yonke art.Pragma) para formar nuevas generaciones de creadores; en esos escritores de culto, los novísimos que recien llegan o aquellos que llenan las paginas de fanzines y poemarios (Heriberto Yépez, Omar Pimienta, Paty Blake); los artistas plásticos que empiezan a cotizar en mercados regionales (Julio Orozco, Tania Candiani, Jaime Otis); la generación de punk djs que animan la noche tijuanera; los crews de neo-grafiiti que insisten en ver a la city como un gran lienzo; la presencia destacada de teatreros y grupos de danza independientes en congresos y muestras nacionales; la explosión del hip hop callejero, convertidos en cronistas de la periferia (Sociedad Anonima, Tijuas Steelo, Legión Marvel); los otros sellos discográficos (Static, At.At, discos Invisibles, Eklegein) que representan al underground mas experimental; en la nueva media interactiva que significa ese casi medio millar de blogs –bitácoras en internet- que documentan de todos los ángulos posibles la vida en Tijuana. Tal vez algunos de ellos no muestren u oferten la visión que quiera el mainstream y sus acólitos pero, el infaltable pero, no se puede negar que ahí, como dirían Los Fresones Rebeldes, algo hay.
Esos y otros up-coming artists buscan reflejar, como apunta la investigadora Fiamma Montezemolo en su texto Tijuana no es Tijuana, no una Tijuana, sino miles de ellas, por que saben que la city es ese “juego continuo de diversidades, de verdades simuladas” y que deciden, al fin creadores, “no mentir acerca de si mismos sin por eso tener que decir La Verdad.” Ellos, al final, saben que forman parte de algo que no necesita líderes, que el verdadero enemigo es el pensamiento único y que, como dice aquel viejo bolero, sólo se vive una vez.
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