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domingo, 17 de junio de 2007

ensayos: el enredoso asunto de los fanzines

MALOS TIEMPOS PARA LA LIRICA: EL ENREDOSO ASUNTO DE LOS FANZINES

Para algunos acólitos del ritmo y la vida metamoderna, son el paisaje intelectual de lo que no vemos reflejado en unos anquilosados mass-media; la voz, a veces naive y otras furiosa, de aquellos personajes con intereses marginales o, por lo menos, no convencionales; el lado desconocido de nuestras aficiones más absurdas, divertidas y peligrosas. Otros, como el nunca bien ponderado Carlos Monsiváis los supone airados, enardecidos contra la chafería de lo establecido, avasallados por la lírica súbita, reacios a celebrar imposiciones y muy seguros de su catálogo de animadversiones: la brutalidad policiaca, la prepotencia estatal, la estupidez de la sociedad de consumo, la intolerancia, la desinformación en materia musical. ¿No sabes a que nos referimos? Welcome to the Zine Revolution.

¿QUE ONDA CON LOS FANZINES?
Fue en la década de los treinta, durante el auge de la literatura de ciencia ficción, cuando se acuño el termino "fanzine" ("fan" viene de fanático y "zine" de magazine), para describir aquellas publicaciones caseras editadas por y para los fieles seguidores de "algo" en particular. En sus inicios, el movimiento fanzinero estaba confinado a elites exclusivas de individuos con un interés afín (artístico, político, religioso y etc.), que no se sentían representados en la prensa formal (cosa de estrechez editorial, desinterés y censura) por lo que algunos de ellos realizaban estas publicaciones, generalmente fotocopiadas y de distribución limitada, como una manera de expresar su opinión al respecto y contactar, de paso, a gente interesada en el mismo tema.
Y ese ha sido el leit motiv de esta historia.
Antes de que arribaran los sesenta, un inquieto estudiante from Boston llamado Paul Williams descubrió que la libertad de prensa pertenece a cualquiera que posea una máquina de escribir, pudiera hacer un esténcil y tuviera acceso a un mimeógrafo. Su historia es ejemplar: a los 9 años editada ya un periódico independiente en su escuela, a los 15 tenía una publicación sobre ciencia ficción y a los 17 editaba Crawdaddy, la primera fanzine sobre rock en 1966. ¿Por qué lo hizo? la razón es simple: porque antes no se había hecho algo así.
En un artículo reciente del American Journalism Review se cita a un experto en fanzines -no se da el nombre- que clama que los editores de estas pequeñas revistas están motivados probablemente "por una necesidad patológica de esparcir su opinión personal sobre el mundo que los rodea". Quizás este en lo cierto, si tomamos como ejemplo a Paul Williams y el mencionado "Crawdaddy", a Forrest Ackerman y su "Famous Monsters of Filmland (una proto-zine profesional que se edito de 1958 a 1984, cuyo tópico era la cultura sci-fi y el horror) ó, más cercano a nosotros todavía el recientemente fallecido Vladimir Hernández y "La Zanahoría", fanzine naturista editado en los primeros setentas. Este último personaje se convertiría, con el suceso de la "Banda Rockera", en uno de los principales y más celebrados propagadores del virus al reseñar y difundir la labor de las hordas fanzineras "Made in México".
Como mencionamos anteriormente, el fenómeno de los fanzines no es nuevo; no obstante, se puede remarcar de manera notable el boom de a finales de los 70's, el de mediados de los 80's y el de principios de los 90's. En los setentas tuvo mucho que ver la explosión socio-musical que desencadeno el punk, que nos heredo la famosa consigna "Do-it-yourself" o "Hazlo por ti mismo", que serviría como el engrane exacto y necesario para echar a andar otra vez el pandemónium de publicaciones en off-set.

Considerado por muchos como el "padrino del Zine moderno", Greg Shaw tuvo esa idea unos años antes, en 1970 para ser preciso, cuando edito el fanzine "Bomp" reconocido como la mayor influencia en los fanzines musicales de los 80s; al respecto declaro hace unos años: "Esta tendencia [de los fanzines] refleja el deseo de verse inmiscuido en la escena por mogollón de gente que no tiene la habilidad para ser músicos".

En los ochenta, uno de los protagonistas fue Mike Gunderloy que edito Fact Sheet Five, una publicación que enlistaba y reseñaba fanzines provenientes de todo el mundo y explicaba las posibilidades del "DIY". FS5 llego a tener una circulación de 10,000 ejemplares pero finalmente, tras 44 números, Gunderloy se vio sobrepasado por la cantidad de cartas, pedidos y fanzines al grado de verse obligado a vender la publicación. Tras pasar por varias manos, finalmente FS5 ha ganado en constancia y funcionalidad, por lo que sigue siendo la fuente de consulta más extensa, detallada y confiable.

Tan sólo en Estados Unidos se calcula que actualmente existen unas 10,000 publicaciones caseras que cubren frentes tan diversos como la música independiente, el cine B, la literatura avantpop, arte posmo, movimientos políticos (neo nazi, feminista, ecológicos, gay, de liberación animal, anarquismo, etc.), cultos religiosos weirdos, artistas específicos (REM, Morrisey, Prince, James Dean, etc), las comedias setenteras, marcas de jabón, graffiti, comics y un largo como entretenido etc. Igualmente, estas publicaciones existen en casi todos los países, incluyendo los que están bajo régimen militar y cosas así; también hay fanzines como Punk Planet, Megablast o Verbal Abuse que se encuentran, junto con mogollón más, en la Internet.

Ahora, el termino acortado a ZINE agrupa a una gran diversidad de publicaciones en el formato y tópicos imposibles de imaginar y contar; su manufactura, gracias al advenimiento de computadora personal y los paquetes informáticos de diseño a precio asequible, ha pasado de ser casera para convertirse en fuerte rival en cuanto a calidad de impresión e imagen de la prensa establecida; y en cuanto a la distribución, el punto flaco del movimiento, se ha logrado conquistar espacios tan preciados como lo son librerías, cafés y discotecas cool aunque todavía la mayor parte del manejo de las 'zines se realiza por medio del correo o de las recién formadas "Distro", una especie de cadena-catálogo de interesados (editores-tiendas-agencias-público) en todo este rollo.

Para los recién iniciados vayan algunos nombres de publicaciones interesantes: MRR, Flipside, Taladro, Apology Magazine, Moho, Grand Royale, Mondo 2000, I Hate Brenda, Renegados, Lounge, Angry Thoreaun, Hemofilia, Bust, Pagan's Head, We are the Weird, Can Control, Picahielo, PPR, Mister Density, Subkomix, Virus, Juxtapox, Oxido de Violetas, Boing!, Número Tres, Ben is dead.


TIJUANA UNDERGROUND PRESS.

La situación en nuestro país todavía no tiene una punta de iceberg visible pero eso no quiere decir que el flujo de información que se maneja por los canales subterráneos no sea de cuidado y sobre esto escribían JJ. Ríos y Jorge Monroy en la Banda Rockera #38: "Estas revistas, folletos y órganos de difusión y propagandización son autogestados, independientes, autosuficientes, impresos con rebeldía e inconformidad, que marcan una oportunidad de concientizar y motivar inquietudes personales que sirvan para la comunicación, exposición, encuentro, confrontación, organización, que abordan una urgencia de transformación de la apatía, soñolienta, conformista, nebulosa y pasiva realidad actual." Eso fue en 1988 cuando el listado de fanzines a nivel nacional no llegaba al medio centenar y ocho años después un recuento informal nos lleva a la cifra de casi mil ediciones independientes. Huele a espíritu adolescente ¿no?

Y en Tijuana ¿qué pasa? A mediados de los ochentas surgen las primeras fanzines (en el sentido estricto de la palabra) con ejemplos tan diversos como Púas, Lo Punk no es Moda, Feos y Curiosos, Psycho Candy, etc; lo suyo iba del punk arcaico de arenga anarquista con dibujos terribles y actitudes antisistema al pop tecnificado y insólitos llamamientos al desarrollo industrial.

Luego vinieron ejercicios espirituales de denso significado como El Centro de la Rabia, Entr'acte y Aiznetzicer, que cultivaban la crítica despiadada, el candor del fan combativo y la ingenuidad electro/pop/punk; por esos años, finales de los ochenta creo, la pelea en los terrenos "oficiales" se libraba entre revistas que la crítica especializada no sabía si definir como "egregias" o "populares": Communicare, Esquina Baja, Ranura del Ojo, Agit-prop y Tercera Llamada. Who cares, anyway.

Si en otra época y en otros lugares fue la generación beat, el rock, el punk o la vida aburrida lo que lanzó a nuestros héroes a realizar su fanzine, en nuestra ciudad fueron varias cosas las que sirvieron como detonador del boom fanzinero de los primeros noventas: la creación de la Licenciatura en Comunicaciones, el auge inusitado en la formación de grupos de música moderna, la indiferencia absoluta a una extraña asociación de escritores y claro, la desolación/emoción de vivir en una city como Tijuana.

Y así como otra gente se lanza a la calle, a los bares, a los cines para disfrutar de la vida; otros arrancaron hojas a sus libretas Universitarias, teclearon en máquinas o computers sus pensamientos, se fotocopiaron el alma y la mente para atestiguar y reclamar precisamente eso que Rimbaud y otros llaman la vida. El resultado fue variopinto y hubo de todo, tanto en calidad como en cantidad: de las propuestas neo literarias y la poesía adolescente (725, Requiem, Lunario, El Hocicón Nocturno) a las dedicadas a los vicios y desvaríos de la cultura noventera (El Acordeón, Al Tiro, El Sueño de la Gallina, Voltage, Propaganda Barata de Contra-Cultura Menor). Hey! hasta un intento de "Distro" hubo. Do you remember Amalgama que agrupaba a los fanzines Cent-Garde, El Centro de la Rabia, Expresión Deforme y Taladro; don't you? pues nosotros si aunque, desafortunadamente, ninguno de los implicados sabe quien archivo ese proyecto.

La prensa seria, en su mayoría, se hizo ciega y sorda ante los embates de información subte: a unos les hacia gracia y otros se sentían incómodos ante tanta pose e ingenuidad. Yo digo: "Todo mundo puede hacer un Zine, no todo mundo compra un Zine", Luis Rojo (de El Olor del Silencio) dice: "Tu tienes que hacer tus cosas como puedas, no hay suficientes medios oficiales para que todos escriban" y Daniel Rivera (de La Tribu Tharia) agrega: "Hay una necesidad de que la gente sepa que hay otra música y otras cosas muy aparte de lo que siempre escucha y ve". Reality bites, my friends y mientras unos se esfuerzan en editar lo mejor posible un zine, otros usan esa facilidad como pretexto para presentar alternativas que iran a parar justo en el cesto de basura. This sucks!, my friends.

Ahora, después de que algunos aseguran que nada nunca valió la pena, esto es lo que sacamos en conclusión: los chicos del Cent-garde "aprendieron a amar el odio que le tenían al aburrimiento" y a reclamar que "eso no fuera un gran problema si la gente no fuera tan apática y no le valiera madre todo el asunto" cuando su alter-ego, El Gran Show Secreto instaba a no mantener el viejo adagio de "si no vende, no sirve" para invitar a descubrir una cultura que suponían extremadamente honesta. La Lagartija servía para lanzar denuncias, ataques, diatribas, arte y hasta poesía a los ojos de sus lectores; por su parte, El Kolibry hace una y otra vez recuento del acontecer rockero de la city, Punto de Vista difunde insistentemente sus teorías humanistas y Cinematik informa que "sabemos hacer el amor gracias al cine y bombas molotov por culpa de las noticias" antes de alistarse para cubrir el próximo rave. El Sub-consiente (colectivo) escribe en su primer número: "Somos un potaje de nómadas urbanos, mascotas del mundo capitalista con ideas de sobra para ustedes" y en cambio, a los de Swenga Lele (a very personal emo-zine) les importa más detallar la vida y obra de un grupo de amigos (el suyo) que nadie conoce bajo una estética que puede pecar de infantiloide pero que, en suma, resulta muy divertida. El Olor del Silencio, mi zine local favorito, poco a poco se ha ido convirtiendo en una institución alternativa no sin antes mostrar su discrepancia con un "y no nos gusta y son mentiras y a quien le importa". Pero no todo es reclamo y protesta, La Tribu Tharia lucha por la rave-indicación de la música y cultura de baile; por su parte, Velocet reúne a la crema y nata del under local en su páginas y confiesa su atracción morbosa por la agitación y el revival pero también por el humor, lo weirdo y el avant pop que destila sin reserva y sin etiqueta

¿Poetitas malditos, decadentes, posers, prozac childrens, outsiders, Ultranautas de lo mega cool o solamente slackers con demasiado tiempo libre? I don't know prefiero cerrar con un certero comentario del crítico Leobardo Sarabia a El Centro de la Rabia que, creo, se puede hacer extensivo al contingente fanzinero local: "En fin da la impresión de que se trata de una juventud que tiene un concepto inmejorable de sí misma". Yeah, whatever.

PD. Compra un zine local o, mejor aún, edita uno.


*Texto publicado en la publicación El Puente, early 90s

sábado, 16 de junio de 2007

ensayo: Mis años 4AD

Mis años 4.A.D.



WARNING: Esto no es un recuento de la discografía de 4.A.D. ni mucho menos de sus artistas.


INTRO NOSTALGICA.
Mis años 4.A.D. me remiten a la primera mitad de los ochenta. Pasado el coletazo del punk y la new wave, el techno y el pop inglés fueron parte esencial de la banda sonora para una adolescencia hiperfeliz, consumista y snobground (¿se puede ser todo a la vez?).
Pero vamos, hay que situarnos en tiempo y espacio ¿si? Ok!, en la secu nadie entiende qué pasa: por un lado, las chicas se metían de lleno en el fenómeno de fans (Menudo, Chamos et al) y los chicos, pobres losers en proyección, se refugiaban en los discos de los hermanos mayores (The Who, AC-DC et al). Un horror.
Mi caso no era diferente ya que mientras mi hermana mayor iba de marcha todos los weeekends a la disco local, otro de mis hermanos se integraba a una pandilla surfera que gustaba del heavy y el rock progre más pasota. Sus discos sonaban en casa día y noche. A mí no me gustaban. Nada.
Por otro lado, la búsqueda por alternativas era tal inútil como infructuosa: la radio local era un asco [ejem, sigue siendo y así seguirá ad infinitum]. Dicen que la necesidad es la madre de todos los vicios -fuck, creo que no era así- y tal que, al leer algunas revistas, se enteraba uno de que "algo" estaba pasando en cuanto a la música. No importaba que "eso" estuviera pasando del otro lado del charco. Estaba pasando. Y eso era bueno.
Gracias al destino -cuestión de karma- tuve unos padres megacool, de esos padres con rarísimos dejos liberales que llevaban a sus niñatos los domingos a la disquería indie a comprar discos idem; ah, y esas revistas como N.M.E., Melody Maker, The Face, Record Mirror y tal. Ahí, en la nunca bien ponderada Liquorice Pizza, descubrí a los grupos de 4.A.D. (y los de Some Bizarre, Rough Trade, Factory, Cherry Red, Mute y otros tantos sellos que nos prometían un esplendoroso futuro).

EL SONIDO DE LA MELANCOLIA.
En ocasiones la tristeza es inentendible, la obscuridad intuye algo más que peligro y decadencia, la soledad puede ser un arma a punto de dispararse contra uno mismo. Un slogan para tiempo de crisis, un crisol, un vacío de esperanza que podemos o no encontrar. Una reacción a lo estridente y caótico, un barroquismo de ocasión, un pedazo de alma en el océano mediático que influye y nos confunde. Un contar de cosas bonitas porque sí o el contar cosas mórbidas porque no y decir tantas cosas o quizás simplemente dejarse llevar a otros sitios, visitar y palpar otras atmósferas, más densas o ligeras, menos amables o cuasi cursis de tanto soñar esas extrañas melodías para auto estéreos de importación y, al final, decidir si cambiar o no la vida paralela a esa eterna pregunta de "¿por qué debemos vestir always de negro?". Tres simples caracteres nos vendrían a dar una que otra respuesta.

>>Siempre me reí como un enano cuando alguien decía "Me gusta mucho el sonido 4.A.D."
Ja!, como si MARRS fuera idéntico a Dif Juz, o los Dead Can Dance a X-Mal Deutschland.
Sí, of course que lo de 4.A.D. era un compendio del sonido mal llamado "etéreo", pero también es cierto que iba más allá de eso. El sello de Ivo Watts-Russell era -es o, al menos, lo fue- un oasis de íntima euforia, de grupos exiliados de las listas de grandes ventas pero anclados en esa otra de grupos de culto frenético entre gente que los siente sólo suyos.

EL UNICO FAN EN MEXICO.
Walter Schmidt, entonces director de la revista Sonido, era uno de los pocos contactos musicales confiables para aquellos que creían que había algo más allá del hit parade o el catálogo de expresiones sixties, seventies o esa cosa del heavy. A Walter le encantaban los Cocteau Twins y grupos más o menos similares en cuanto a propuesta, sonido y estética. Walter was so cool al ponerlos en la revista -cuando eran mundialmente desconocidos- entre Iron Maiden y Kiss [Hey Walter!, we won].
Siempre pasa lo mismo: alguien escucha a algún grupo raro, le pone orgulloso el disco a los amigos y ahí empieza la cadena. ¿Se acordarán Joni y Sergio, amici metamodernos, del impacto que nos provocó el disco debú de Throwing Muses? A la mejor no, creo que ellos estaban ebrios o algo así cuando lo escuchamos. En fin, ¿habrá alguien de la tribu que se acuerde de cuantos fines de semana no salimos por grabar Good morning LA, el mejor programa de videos que se ha transmitido por televisora abierta? Nada de video djs, puro video ultra cool para amenizar el horario de cuatro a seis am [ahí vi el video de "Aikeea Guinea"]. Si, también nosotros algún día lo pensamos: "Somos los únicos en la city que escuchamos esta música". Éramos tan ingenuos.

>> Apostando de disco a los volados perdí uno de Low Life (con un ex-Cocteau Twins en sus filas) a manos de Ramón Amor (alias Bostich, grupo techno trance from Tj). Pero, si sirve de consuelo, le gane dos de Richenel. // En la sección de $1 dólar de una disquería local me encontré un día de 1986 varios discos de Bauhaus y aquel otro de The Birthday Party cuya portada sirvió para anunciar una fiesta techno posterior que, por cierto, estuvo muy nickel. // Un amigo me regaló su colección de discos de Cocteau Twins porque su mamá ya estaba harta de escuchar "esa música para maricones suicidas".

WE ARE FLOATING IN SPACE (4.A.D. live).
Por unos cuantos años, 84-87, San Diego fue un stop obligado para cualquier grupo alternativo que se preciara y estaba claro el porque: en ambos lados de la frontera, había un público cautivo para grupos tan disparatados, súper indies o en vías de canonización. De lo que nos interesa, recuerdo haber visto a los Cocteau Twins en su primera gira americana: diapositivas too artsy, sin batería y esos gorditos escoceses en las guitarras ruidosas. Los Cocteau Twins dieron el concierto más aburrido al que he ido -bueno, un poco menos que el de Laurie Anderson del que mejor me salí al lobby a platicar con una amiga-, su actuación decepcionó forever a más de uno: Liz Fraser, la voz de Dios estaba acatarrada y de aquel grifo celestial sólo salía un chorrito quejumbroso (siempre he pensado en lo que hubiera hecho el Broncolín en esa ocasión).
En cambio The Wolfgang Press, en un espacio reducido y ante menos de cien personas, dio constancia de su sobriedad y energía sonora que salía sorprendentemente de unos sintes casi de juguete. Recuerdo que Pussi, de Artefakto hoy Fussible, salió alucinado por la presencia escénica del grupo, tanto que la siguiente vez que vi a Artefacto en vivo, comprobé su capacidad de retención: reproducía al detalle todos los movimientos de Michael, aquel gigantón de pelo trenzado. También recuerdo a Lush sirviendo como teloneras a The Sisters of Mercy & Dannielle Dax. Too noise para los darkies, too drunkies para tocar bien y, sobre todo, a una Emma muerta de risa diciendo a los estáticos vampirindians: "Go to home, dumbs" .
En el Iguanas, el mejor lugar de conciertos que hubo -y habrá, I think so- en México vi a Xymox y a Breeders. A Xymox lo tengo en mi mente porque ese día tome mi primera cerveza -una Coors de bote-, porque hicieron mi noche al tocar "A day", porque la tribu snobground local se reunió en pleno y porque al final, junto con Moev nos dieron una noche techno que hasta hoy todos recordamos con agrado. A Breeders, por aquellos autógrafos tequileros, por su desmadrosa actuación -tocaron híper borrachas y súper mal- y porque se hicieron las chistosas al darse de besitos durante todo el concierto.
Realmente no recuerdo -sorry, soy un fuerte candidato al Alzheimer- si vi o no a Dead Can Dance, pero tengo una imagen de Lisa Gerrand saliendo al escenario dando bendiciones. Argh... so pathetic. De lo que si estoy seguro es de haber visto a Belly en un sitio pequeño, en la época de "Feed the tree" y "Gepetto"; me gustaron, sobre todo porque Tanya seguía cantando con la voz de niña tonta y esa atlética Gail Greenwood cubría a la perfección el papel de heavy rocker en pose macarra.

PIXIES NOT DEAD.
Mi grupo favorito del catálogo 4.A.D. es Pixies. Why? Intensidad pura, letras crípticas y perversas, toques surf, las frases en español, las guitarras noise-pop, un cantante excéntrico y dictatorial, etc. Todo lo que pudiera escribir -o leer acerca de Pixies- no podría explicar lo que sentí la primera vez que los escuche. ¿Fue un golpe directo al cerebro? ¿Un despertar fortuito? I don't know, no me interesa complicarme la vida imaginándome cómos y porqués. Pixies simplemente fueron el grupo americano de los ochenta (sorry, Sonic Youth). Por cierto, cuando escuche "Smell like a teen spirit" por radio, brinque de gusto: ¡La nueva canción de los Pixies! Ahora sí, al number one. Nada, que era Nirvana fagocitando no sólo el estilo sino la esencia de los Pixies; el éxito posterior de Kurt & company, el sold-out de la alternative generation, fue la prueba porque los Pixies, punks por excelencia, pertenecen a otra historia.

>> La elegancia no retornable de Colourbox, el country moderno de Tarnation, el avant-pop de Ultravivid Scene, lo étnico de Le Mystére des Voix Bulgares, el rasgo de adolescente tardío en Air Miami, la simplicidad granjera de Kendra Smith, la tristeza de Lisa Germano y Mark Kozelek, la nobleza intimista de Mojave 3; además, quedan en el teclado adjetivos innecesarios para la música de scheer, Paladins, Heidi Berry, Matt Johnson, His name is alive, Modern English, The Hope Blister o ese colectivo so weirdo llamado gusgus que tanto me gus-gusta. El sonido de la casa se diversifica y dispersa como tantas otras cosas, retiene la vertiente etérea o se dirige hacia la electrónica con soul. [Comentario extra: siempre me encanto el hecho que a Liz Fraser se le entendiera lo mismo que a Michael Stipe de R.E.M.: nada. Era fantástico.]

MITOS Y COTILLEOS.
1. Que los Cocteau Twins, al igual que los Thompson Twins, no eran ni gemelos ni herederos de Cocteau pero, si la memoria no falla, si fans acérrimos de la Siouxsie más darkie.
2. Que Frank Black fue secuestrado por extraterrestres en Centroamérica; su mítica gordura es una cortina de humo para distraer la atención. Ellos -you know who- lo eligieron como portavoz para las nuevas generaciones de post-selenitas.
3. Que las integrantes de The Breeders eran lesbianas poderosas y pachecas. Bueno, dos cuartas partes sí.
4. Que Pieter Nooten era pariente cercano a Dios; sobrino, creo.
5. Que Ivo, con las regalías de "Pump up the volume", se compró un castillo en el sur de Inglaterra donde realiza ceremonias paganas con música de This Mortal Coil.
6. Que, horas antes su concierto, Xymox perdía un partido de futbol ante mr. ejival y un buten de niurros from Tj.

LA HERENCIA.
Además de un buen número de producciones discográficas harto memorables, a 4.A.D le debemos cosas gratas, por ejemplo: el surgimiento de los incomparables y nunca suficientemente bien valorados My Bloody Valentine (el mix ambiental de los Cocteau Twins con el feedback guitarrero de los Jesus and Mary Chain); toda esa generación de grupos noise pop hispanos que crecieron venerando a Black Francis; el lado más sensible del trip hop y la música gótica; ese acercamiento a la música global no verbenera; todo esa estética tan cuidada en el arte y promoción de 23 envelope [nunca el diseño fue tan cálido, correcto y artístico]. Ah, también un sello tijuanero como Nimbostatic.
Pero en esta trama hay partes desagradables: la ruptura nada amigable de los Pixies, el saber que Tanya Donelly perdió la brújula y que Kristin Kirsh su hermanastra atraviesa por un momento similar; el pasar de la euforia por el tour All the virgos are mad al enojo por la noticia de que si comprabas un par de zapatos Dr. Martens te regalaban Shoe Pie, un sampler de 4.A.D. y el largo como inevitable etc. [Oh, el fin de los artistas cool y de culto].

TOP FIVE SONGS.
Si, ya se que son seis. Podría haber puesto veinticinco o diez, pero me quedo con estas canciones que significan, por diversos motivos, buten for me.

1. "Gigantic"/"Waves of mutilation'"- Pixies
2. "Pump up the volume".- M.A.R.R.S.
3. "Call me".- Throwing Muses
4. "Strength of strings".- This Mortal Coil
5. "I melt with you".- Modern English


PD: Time ago, en un rave con olor a multitud y smarties, tras probar unos cinco nitro balloons, perdí por unos instantes el conocimiento. Al recuperarme, sentí que todo lo etéreo había desaparecido. La era electropacheconoise había iniciado [psychocandy afterhours rules my life].

* Texto publicado en la revista Planeta X, early 90s.

viernes, 15 de junio de 2007

ensayos: retro is over


RETRO IS OVER

"La única cosa que no podemos alterar es el futuro" sugiere Dana Scully, la popular agente de los X-Files, en su tesis de titulación. Cuantas veces se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, que nada es verdad hasta que aparece en la televisión, que lo del viaje a la luna fue tan sólo un excelente montaje. Una cortina de humo. Creer que todo tiempo pasado fue mejor, que lo que nuestros abuelos cuentan es irremediablemente cierto, que es inútil ese toque de aventura y riesgo que desgaja nuestras emociones primigenias. Ese es el principio de lo retro.
Si en el presente convergen disparates con web site incluido, en el pasado se encuentra supuestamente el refugio de nuestra identidad: esa (un)hope por un brillante porvenir que nunca llego o, si lo hizo, no cumplió con todas las expectativas. ¿Revoluciones? ¿Explosiones nucleares? Cosas así ya tuvieron lugar. Al ser todo borrado del mapa, lo retro se compone simplemente de los fragmentos de una realidad a medias; es un loop que se repite sobre una superficie jabonosa cada determinado tiempo. Si no hay futuro, no hay pánico.
Trastocando a Baudrillard, sobre lo retro se ha dicho todo. Jamás ha ocurrido nada. Antes éramos mejores, nos divertíamos más. Antes, antes, ahora ya no. Todo se reduce a imitar, copiar, coleccionar, revalorizar. [lounge, Hello Kitty, la segunda guerra mundial, teoría de la relatividad] Se habla de "redescubrir" -el verbo es deliciosamente estúpido- las cosas que, por azares del destino -la ley de la oferta y la demanda, la edad o la memoria- nos habíamos "olvidado" que nos gustaron en algún instante o momento de nuestra vida. Esa es esencia de lo retro.
Los recuerdos alimentan nuestra alma en crisis; existen en nuestra mente como souvenirs de niño interior. Cualquier estación de esperanza inquieta, un sueño quemado que después de todo, sigue ahí. [I Love Lucy, punk rock, comics, el primer beso] La misma historia de siempre. Si en el devenir de la historia, las formas originales de la cultura ya han sido exploradas, se supone entonces un predominio de una gestión conservadora. La reactificación de la elementabilidad de las cosas, el fin de la modernidad, de la vanguardia, del arte, de la ciencia. Nuestra cultura pasa por una fase necroretrospectiva; estamos viviendo una época de agotamiento o tal vez, simplemente sea un período de mutación.
Si los futuristas de a principio de siglo querían librarnos de toda esa gangrena de personajes que no cesaban de explotar viejas glorias, su fallo más grande fue aliarse a un movimiento tan retro como el fascismo justo cuando los límites del conocimiento coincidían geométricamente con la imposición de nuestras fronteras. Pareciera que a la vida sólo podemos entenderla en retroceso, Mark Twain decía "Cuando era joven podía recordar cualquier cosa, hubiera ocurrido o no". Cuando miramos sobre el hombro, es la memoria lo que hace más viejas las cosas. La idea finisecular del 2000 nos consume desde décadas atrás, pero al llegar el momento seguramente será un let-down para muchos. [neo primitivismo, democracia, discos de 45 rpm, Esquivel] ¡Sorpresa! el milenio empezó en 1995, sólo que no nos hemos dado cuenta de ello.
La bucólica idea del retro ha estado con nosotros toda la vida, antes le llamábamos nostalgia. [break dance, macramé, El Show de los Polivoces, plataformas] En su fase inicial, la nostalgia entro a nuestra vida como término médico para describir la condición psicológica de los soldados que pasaban demasiado tiempo en el frente de batalla. Del griego nostos (volver a casa) y del latín algos (dolor). Resulta paradójico que algo ubicado como un desorden depresivo se nos venda actualmente como un estado anímico de cursi sentimentalismo.
Ahora la Nostalgia -o neostalgia para los retroptimistas- sugiere un cierto apego por una época perdida. La nostalgia es una guia defectuosa por nuestro pasado, una salida de emergencia que nunca existió como tal, una comodidad seductora que nos hace sentir bien ante la amenaza del progreso. [glam, Holocausto, Capulina, Operation game] Incluso, la nostalgia le gana la pelea a la historia; en la revisión, siempre es más bonita ante nuestros ojos, con más colorido, acción o romance. En lo retro, las respuestas no están en el viento, las encontramos en el pasado.
Si el futuro es tan brillante que debemos usar lentes, si el presente ha sido degradado y el pasado distorsionado, demos paso a las mentiras de lo retro. El pasado es, aparentemente, accesible y divertido, pero tan bien fríamente selectivo y carente de autenticidad. Los años dorados tienen una enorme carga de censura, su historia es un conjunto de mentiras acordadas. Un vano temporal. [ovnis, aerobics, Steve Austin, Pac-man] Nuestra cultura se ha vuelto tan revisionista que hemos dejado poco espacio para cualquier novedad; por eso, se entiende que un músico de línea dura como John Cale confesara en un documental que la nostalgia es un modo de protegerse contra el paso del tiempo. O del temor por el progreso que contamina y trasgrede nuestros espacios vitales.
Si en los tiempos que corren la tecnología domina nuestra vida, rizomas el rizo de lo retro en re-runs y nuevas versiones. [Batallón Olimpia, Quantum Leap, pez, Tarantino] En Dream On, una sitcom americana, el protagonista vive equiparando sus emociones actuales con las imágenes televisivas que vio en su niñez; la memoria como videograbadora, un dispositivo extra que lo mismo sirve para el control que para la subversión. Este estilo -que igualmente se refleja en aditamentos caseros, moda o libros- era llamado en los sixties, yestertech o la tecnología del ayer. A lo viejo le ponemos pomposamente la etiqueta de "clásico". [heavy metal, Sesame Street, moog, Preguntale a Alicia] Nuestros áticos están llenos de revivals a punto de suceder; como pasó con las computadoras, lo retro es ahora personal. Nuestro pasado y futuro ya no son los mismos, no hay una continuidad histórica en un mundo no linear y complejo.
Nuestra memoria es ahora el campo de batalla, el botín es el marketing de nuestros recuerdos. Es el triunfo de la memoria histórica sobre la memoria real. Los recuerdos son carne de big corporations; los momentos Kodak son una patraña, un cereal no nos acerca a la felicidad de nuestros años maravillosos. [Happy Face, Alarma!, literatura de la onda, yuppies] Bono Vox declaro "A la gente no le gustan recordar las cosas porque fueran hermosas en verdad, sino porque el recuerdo de ellas es grande", cuando le preguntaron porque su disco POP no seguía su línea rockera de los ochenta mientras que Eddie Vedder, anacrónica estrella de rock, alienaba hipócritamente a los chicos postgrunge y los incitaba a defenderse de la influencia de los setentas en un disco de Mike Watt. Como si eso realmente importara.
No recuerdo quien dijo -oh si, Carlos Marx- que las cosas ocurren dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa. Sólo que ahora reciclamos etapas a velocidad turbo que sin duda no tardaremos en llegar a sentir nostalgia por el presente que vivimos hace un instante. [Festival OTI, vcr's, LSD, chismografos] ¿Es acaso lo retro la señal inequívoca del tan mentado fin de la historia o es el último examen al que nos presentamos con un acordeón hecho al vapor? "Duh, ese programa ya lo vi", podría ser la respuesta del Homero Simpson que llevamos todos dentro.
El tiempo no progresa: gira. Lo retro es insano: se repite y se repite, pero buscando estúpidamente otro resultado mientras da vuelta tras vuelta sobre un mismo núcleo de dolor. La gente más infeliz es la que le teme al cambio. Dante aclaraba un poco más el asunto al escribir que: "No hay dolor más intenso que, en la miseria, recordar los tiempos felices". Nuestra percepción ha sido moldeada, nuestra idea del futuro es todavía Disney-like.
Sin embargo, el arrepentimiento sigue siendo el medio del que nos valemos para cambiar el pasado. La prosperidad y supervivencia de lo retro esta dado por esa visión del pasado como un almacén pop del cual uno puede escoger estilos o tendencias de las que, de otra manera, estaría ajeno. [view master, pop art, smurfs, Pelé] Estamos viviendo como los replicantes de Blade Runner, con una memoria que ha sido programada y que lleva consigo integrado el efecto ancla; un espectacular que anuncia: "Quienes no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo". Lo retro es el logro más acertado del consumismo hip al sobresaturar nuestra memoria RAM.
En el 68 se gritaba "Profesores ¡nos están haciendo viejos!" tanto en calles como en escuelas; por eso, no es nada reconfortante el nuevo grito de "Mass media ¡nos estás haciendo más jóvenes!" como cue de entrada al "Nunca eres demasiado viejo para sentirte joven" de Mae West. O "encuentra tu juventud en lo viejo", da igual. [hula hoop, Titanic, feminismo, Ku Klux Klan] Lo retro es la barricada para defender la añoranza por un cúmulo de sueños rotos: la inocencia, la felicidad, el cambio deseado, la seguridad, la libertad, etc. Si narrar es resistir ¿a dónde fue cuánto perdimos? Si vivir es perder, quizá debamos aprender el arte de romper con lo que nos resulta adorable o aparentemente imprescindible para poder sobrellevar la vida. [viagra, James Dean, velcro, los Jackson 5] El presente es lo único que realmente poseemos mientras que no superemos nuestra futurofobia o valoremos el pasado como tal, sin romanticismo ni odio. Lo peligroso de lo retro es que vuelve no solamente como estilo, sino que -tarde que temprano- volverá la sustancia -no siempre positiva- que lo acompañaba.
En la nostalgia celebramos casi todo. Añoramos no solamente lo que vivimos sino lo que nos perdimos de vivir. Es evidente nuestro afán de yuxtaponer gustos y décadas, posturas y bailes, modas e ideologías, personajes históricos y comerciales con licencia mediática o literaria. [Ultraman, Siempre en Domingo, el Ché, tenis Nike] "Lo terrible de una supuesta modernidad es la de ataviar a la tragedia de comedia, de tal forma que las grandes realidades parecen tópicos o grotescos o carentes de estilo", decía Oscar Wilde. Nada más acertado, en lo retro nada ocurre como ocurrió la primera vez, tomamos lo bueno -y a veces lo malo-, hacemos la mezcla que nos impone la mercadotecnia o nuestro atasque emo-social, validamos los signos pero nunca los significantes. Olvidamos la lección número uno: nunca nada volverá a ser lo mismo.
Los happy days sólo existen en nuestra memoria, ¿para que traerlos a una realidad que los ahogara inmisericordemente de una u otra forma? Caray, si en el mundo del arte, las tres R tradicionales -Realismo, Rima y Representación- han vuelto; si Stephen Hawking, el célebre científico, siente nostalgia de Dios; si incluso, la idea del futuro de Bill Gates -supuesto apóstol del futuro computarizado- es retromesiánica: la informática sólo marca la impotencia retrospectiva de nuestra tecnología en lo que se refiere a la posibilidad infinita al tratar datos, nunca una nueva visión. [Stars Wars, los Supersabios, Catalina Creel, Live Aid] Si la modernidad produce monstruos, lo retro es la idea nada simple de abortar cuando la soledad está en blanco.
La memoria humana es frágil.... todo el tiempo tratamos de remendar, de llamar la atención y escandalizar como si fuéramos los primeros rebeldes en enfrentar al ritual de lo habitual. Todo lo que quieres ser, alguien lo fue antes. [el fenómeno de fans, Carl Sagan, 8-tracks, porno stars] Cada generación vuelve al punto de inicio, por eso los recuerdos nos llegan en pedazos. Antes la novedad era revolucionaria, ahora es un remake (y malo, por efectista y vacuo). Nuestro pasado, presente y futuro están llenos de agujeros que cuando llegue otra oleada retro, cualquiera que sea esta, diremos como Groucho al señor de la basura: "Hoy no queremos".

FUTURO AVANZADO COMO RESPUESTA A LO RETRO (EPILOGO KRAFTWERIANO).
El futuro no tiene porque ser tan sólo technofabuloso o technoapocalíptico; también puede ser el paradigma de los potenciadores sociales: algo que resuma el crecimiento espiritual personal y el mejoramiento social. Evitar que por nuestra desconfianza en las instituciones -políticas, religiosas, sociales, etc- se nos venda la idea del progreso como la trilogía de nuevas tecnologías, economía de mercado y globalización. Hay que propiciar que nuestra evolución sea más por decisión que por oportunidad. Un sólo mundo, varios universos habitados por gente que escoge diferentes estilos de vida, creando nuevas formas culturales, mejorando las anteriores mientras se dirige hacia direcciones totalmente nuevas. Hacia un futuro mejor. Busquemos nuestro gene de novedad, conquistemos la noósfera. Debemos renovar el escenario, debemos crear el escenario, debemos revertir los roles. Debemos estar ahí para contar nuestra verdadera historia. Yeah, whatever. Future non stop... future non stop... future non stop... future non stop... future non stop... future non stop... future non stop... future non stop...


PROPS TO: Jean Baudrillard. Guimaraes Rosa. Fernando Savater. Patti Smith. Oscar Wilde. Enrico Prampolini. Utne Reader. Napoleon Bonaparte. Timbuk 3. Aviador Dro. Terence Mckenna. Bruce Elliot. Ben is dead. Pepe Rojo. Carlos & Groucho Marx. Picabia. Thomas Frank. The Velvet Underground.

-Ensayo publicado originalmente en Planeta X