viernes, 15 de enero de 2010
Yoani says
Yoani dice que nos queda tan poco miedo a reciclar en dramas y comedias, que el fin de la ilusión ya tuvo lugar, que la blasfemia es cosa de viejos y el pedir permiso algo peligrosamente infantil cuando la realidad expropiada nos estalla en la cara.
Yoani dice que necesitamos el oxígeno de la información, que el control obsesivo no es una causa revolucionaria, que los muros impuestos han ayudado a descubrir o por lo menos a intuir una vida mejor más allá de éstos, que las intenciones añejas son fantasía en rebajas como esos ideales con grilletes perpendiculares que nunca sacian al hambriento.
Yoani dice que la suma de golpes que hemos recibido nunca es bienaventurada como tampoco lo es el resumen aportado por esos bastardos que viajan a países pequeños para satisfacer necesidades primarias y los oportunistas forajidos que rinden tributo a una mentira tan desfasada que se perpetúa en sí misma en un rollo post-nothing.
Yoani dice que los sueños son tan importantes para los jóvenes como la paciencia lo es para los viejos, la apatía apenas un suspirito que sostiene lo insostenible y que el intercambio carnal es cosa explicable y hasta redituable pero no por ello el futuro digno de una generación que enarbola el “Yo, ahora”, que hay que escribir que el pollo del arroz con pollo por fin será pollo y no una discusión académica de carácter subjetivo.
Yoani dice que entre los amigos perdidos por el destierro y el hilo nostálgico que atraviesa a todos los retornados, hay más piezas que hacen encajar todo de golpe, algo de corredor de fondo y del dolor de los adolescentes con el corazón puro. Un cuento compulsivo que ya dejo las cloacas de la desidia.
Yoani dice que aquí no hay que salvar a la porrista o cantar el mash-up de un par de canciones que tuvieron éxito en los ochenta, ni seguir una estética que viene de fuera como una suerte de continuación de una juventud estancada por la frustración y esos ciclos de silencio que ya no podemos aguantar.
Yoani dice que se cansó ya de la hipótesis del conformismo, de una inquisición con uniforme policial y el engaño de una tarjeta de racionamiento, de mítines de repudio y la paranoia heredada que ya no satisface a nadie, ni siquiera a los creyentes.
Yoani dice que espera una primavera que no sea negra, sin crispación y ese olor a miedo que nos hace preguntar a menudo un ¿por qué nos han hecho esto? Entre apagones y campañas de hostigamiento, encontraremos la manera de resolver esa extraña sensación de vaciedad, de librar el cerco amurallado que impide una comunicación libre y ciudadana que se refleja festivamente en un pancarta que exige “Compañeros: Menos odio, más ocio”.
Yoani dice que la ciudad desvencijada será nuestra una vez más, que el fin de la larga noche oscura será el resultado del naufragio y la caducidad de algo más que los víveres que atesora el Capitán Lastre mientras se hace una eterna paja en los períodos especiales que aguantamos. El brillo de la posterioridad comenzará más allá del derrumbe y la derrota.
Yoani dice que ahora mismo no hay nada que celebrar pero que, si hacemos caso al rumor social, tal vez mañana sea el día que estamos esperando. Lo demás, en ese momento, para todos nosotros será periódico viejo.
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*Este texto aparecerá en la revista El Perro (en el número dedicado al ocio).
viernes, 2 de octubre de 2009
Confesiones de un adicto a la noche
Proverbio chino
Me gusta la noche. Lo digo tranquilamente desde un lugar preferencial, a punto de tomarme otra cerveza, camino al dancefloor, inmerso en una sensación radiante que hace creer al personal que está en el punto que deber estar.
Sí, soy un animal nocturno pero nunca en el sentido prosaico, aburrido y domesticado que enarbolan ciertos programas televisivos. Mi nocturnidad es de esas que hacen de cada hombre y cada mujer una estrella, que nos recuerda que la buena vida puede estar en cualquier sitio, que provoca esa necesidad urgente de convivir y fluir. Lo acepto: nunca he sido bueno para sentarme muy tranquilo y aplaudir con distancia televisiva.
Salir es una aventura, la mejor droga, el momento en que las cosas, aún las más weirdas, pueden ser posibles.
Salir es provocar el desborde, perder un poco el control, (p)resumir estrategias y tácticas de supervivencia, ponerlas en práctica, divertirse en ello.
Salir es encontrarse con otros, segregarse de los otros, unirse a éstos y aquellos.
Salir de noche es atreverse a vivir cuando los demás han claudicado.
No soporto lo homogéneo: gente de una misma clase social o edad, uniformada, con los mismos prejuicios y vicios en un área determinada. Prefiero el remix, todo aquello que derribe estereotipos o los reinterprete, que haga caducos los valores actuales y los transmute en algo mejor, más libre, menos preocupado por lo “auténtico” y ese “estar mejor” que tanto criticaba Breton. Tampoco me gustan los bares que insisten en vivir de su leyenda y sucumben ante la avalancha de oficinistas y estudiantes en día festivo ni los clubes con velvet rope y su elitismo tan demodé. La noche no debe ser vista como una comodidad o privilegio; en cualquier caso, debe asumirse como una experiencia vital.
Lo tengo claro: no es lo mismo vivir de noche que vivir la noche. Vivir de noche es lo que hacen, por ejemplo los meseros en los bares, los guardias de seguridad , los veladores, los médicos de guardia. Vivir la noche es otra cosa. Por eso, disfruto recorrer los lugares de los que nadie es, pero a los que todo mundo podría pertenecer (Antonio Melechi dixit). Así, trasnochar se opone, de algún modo, a la ética puritana, a los postulados del capitalismo feroz y, de pasada, al ejercicio de control del Estado. La noche en su faceta más subversiva cambia tantas cosas, de ahí su peligrosidad. Siempre me ha gustado la idea de la noche de farra como un corte de mangas social.
…
En la noche, la sociedad baila y resiste, los militantes más radicales de los partidos políticos más conservadores cogen y esnifan, los jóvenes pierden algunas neuronas o mueren en el intento. Sí, pero no sólo eso: en la noche aprendemos a (re)conocernos, a gozar(nos), a reinventar nuestro papel social. Reapasionar la vida es una intervención activa; al salir de noche hacemos planes que tal vez un día se hagan realidad. En mi noche no hay sacrificio de ideales, funciona como una posibilidad de abstraerme de la rutina que me da casi siempre, vaya fortuna, una solución lateral o angular a mis problemas más inmediatos.
Así, lo decadente, salir en las fotos, lo hip & trendy & cool, ser testigos en primera persona de lo que está pasando, señalar la ruta precisa y otros detalles menos interesantes pasan a segundo término. En la nocturnidad, nuestra aparente frivolidad se convierte casi en una postura política, en un modo de enfrentarse momentáneamente al mainstream que, como ya se sabe, terminará por engullirse todo y a todos. La noche es tan sólo una ampliación en el campo de batalla cotidiano. La noche hace (in)visible de lo que ocurre en otras esferas de la vida pública.
…
Por cierto, es mentira eso de que en la noche todos los gatos sean pardos. Si uno tiene buena vista y algo de educación, distingue y diferencia. El color –estilo, pose, maneras- delata. Por eso, la noche no es para los diletantes advenedizos ni para los ejecutivos con crédito ilimitado y sus antipodas (esa caravana de barflies y gentepeste). Cuando la noche se traga al día, sólo algunos pueden resistirlo, salir ilesos y contarlo lo vivido. “The weekends are for wussies” fue el eslogan de un club sandieguino por muchos años. Por eso puedo entender el going out every night con la misma urgencia de quienes fabrican bombas caseras que intentan hacer estallar algo más que el sueño de la (pos)modernidad. Sí, a veces como decía Bukowski el humo de las horas de fiesta es una meada ascendente en la cara de cierto sector social.
Los años no me han calmado. Sigo saliendo casi todos los días, casi todas las semanas. Siempre hay algo interesante que hacer en la city, algo por conocer o vivir como si fuera la primera vez: de aquellos Paseos Inmorales por los bares a la Ruta Artsy de galerías, del bajón que significó el anunciado fin de las horas extras y barras libres a la euforia descontrolada del nuevo ocio. Salir hoy es no dejar de vivir, no dejarse vencer por el crimen y la impunidad, tratar de enfrentar sonriendo a ese social disease del que hablaba Warhol, vencer la tendencia individualista y formar parte, por lo menos en algún instante, de una comunidad en llamas.
Hoy el gran reto es no aburrirse: sé que si me aburro en 2 minutos, me aburriré la siguiente media hora. Hay noches en las que no vale la pena esforzarse. Sí, a veces no conviene ser un maldito optimista. Lo que nos salva? Siempre habrá otra oportunidad para gozar alguna fiesta en otro sitio.
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Este texto apareció en el número Noctámbulos de la revista PicNic
sábado, 15 de agosto de 2009
remixes
Recortes y extravíos,
algo vanidoso como el listado de libros favoritos,
la primera vez que manejamos el auto de papá sin medir las diferencias de talento.
la perfección curva: el firmamento.
Una lápida, desconcertada y porfia
el nuevo siglo que andamos, la ironía de tus diatribas
la pequeña culpa que escondes en aquel “truco o castigo”.
Conciencia toñita, una forma positiva
afinidades y misericordias, las putas sensaciones.
La fecundidad medieval, el miedo y el perdón:
una aportación de planteamientos teóricos bastante grises
o el intento que sólo hace sentido en la memoria,
un diálogo por escenificar, la temporalidad vacía.
La guerra ajena
la trivialidad extremada,
lo sobrehumano.
Más allá, alegando todo el pensamiento light:
el vaivén, las lecturas, un impreciso porvenir,
la unión, el convencionalismo ocre, enemas de provincia
Nuestro primer choque…
y la contradicción.
jueves, 30 de julio de 2009
SOWEIRD
SEX
1. Dieter tenía seis años cuando recibió su primer wawis. Le ofreció un chocolate a su vecina a cambio de que le chupara “su paletita”. Habika, de cuatro años, aprendió rápidamente que nada es gratis en la vida.
2. Emmet perdió la virginidad en una orgía a los 20 años. Lo hizo, sin embargo, sólo con una teenager übertrola que lloró cuando terminó todo. Siempre recuerda que ahí, en esa misma habitación, estaba su primer mejor amigo. Sí, aquel que le gustaba morder los preservativos de las criadas.
3. Jamila tuvo, en cierta ocasión, a one night stand con un gringo, músico de artista muy famoso. Al pensar que ella era “de la vida alegre”, le pagó 400 dólares; cuando se dio cuenta del error, el gringo pedía disculpas una y otra vez. Jamila no le regresó el money.
4. Yakini era (es) lesbiana pero LE CAGA el porno lésbico (así, con mayúsculas). A veces, cuando tomaba éxtasis, le gustaba hacerlo con Johan. Decía que con las chicas lo hacía por sexo, pero con él era por amor. Johan nunca supo que Yakini aprovechó el match para robar un brasier de la recámara de su hermana menor (a la que Johan quiere y admira, aunque nunca ha podido confesarlo).
SHAME
5. Faxon es un desastre total. Se orinó en los pantalones el primer día de clases en la secundaria. Ni siquiera pudo decir “fue un accidente”. Todos en su familia sabían que era tan subnormal que no aprendió a usar cuchillo y tenedor para partir comida hasta los 13, cuando una amiga se burló de él por usar los dedos (luego le enseñó).
6. Hans podría haber sido su hermano gemelo: en preparatoria, en la clase de Literatura pidieron escribir un poema; Hans no lo hizo y apurado bajo de Internet la letra del Fade to Black de Metallica. También se chupó el dedo como un bebé hasta los 22 años, pero nada tan terrible como el haberse cagado a los 25 años en una concurrida calle del downtown.
7. Ahora Esmeril es, a los 30 y tantos, lo que nunca pensó ser: un pocho al que le da miedo cruzar la frontera y que conoce, don`t ask, el secreto de la Francomasonería críptica del rito Cork.
8. Bunmelle y su trauma por las bragas tuvo origen a los 8 años, jugando Policías y Ladrones en el recreo. Una niña mastodonte la agarró a la altura de la cintura y le jaló tan fuerte la falda y las braguitas que le rompió el tirante de sus Baby Crazy undies. En el baño logró amarrar el resorte y tan, tan. De regreso al salón, la maestra le pidió que repartiera un documento. Caminó más despacio pero la maestra presionaba… Estaba a punto de librarla cuando en el último lugar de la última fila ¡zas! braguitas abajo. Sólo el niño que estaba en ese lugar se dio cuenta. Entonces el pinche escuincle gritó con esa voz gangosa que no puede olvidar: ¡Se le cayeron los calzoneeeeeeeeees!
9. Alika tenía 15 años cuando su familia se mudó de casa. Ella se aferró a usar el baño de su nuevo cuarto a pesar de que todavía estaba en construcción. Entró a ducharse, dejo tirada la toalla y la ropa interior en el piso de cemento. Al salir, se vistió y al caminar hacia el espejo sintió algo moviéndose en sus partes íntimas. Asustada pensó que aquello era peor que la menstruación. Sentada en el retrete, se tocó y sintió una bola que caminaba: una cucaracha. No pudo ni siquiera gritar del asco.
EX LOVERS
10. A los 25, cuando Zawadi dejó la casa que compartía con su ahora ex marido sustrajo dos de sus discos favoritos: uno de los Stones y otro de Bowie. Discos acá, de colección. Lloró mucho en su presencia pero secretamente se alegró muchísimo cuando una semana después le pidió el divorcio. Tras firmarlo, él preguntó si de casualidad no se los había llevado. Ella puso la mejor cara de drama-nostalgia-sorpresa y dijo: Tú me los regalaste pero… si quieres, te los doy… Él dijo, no no, quédatelos. Zawadi regaló uno y conserva el otro.
FAMILY
11. Mauritz engañó a su novia con la mujer de su mejor amigo. Al tronar éstos, la chica se casó con su hermano. Ahora no puede explicarle a su novia porque no pueden asistir a las reuniones familiares sin temor a causar una desgracia cuasi bíblica.
12. Tabita recuerda que cuando impidió el primer intento de suicidio de su madre le dejó de hablar por casi un mes y todo ese tiempo evitó su mirada porque le daba miedo. La segunda ocasión intervino de nuevo, pero no pretendía impedir el acto. Cuando piensa en la posibilidad de un tercer intento, se ve siendo sólo una espectadora en primera fila.
13. Juji asistió toda su vida a colegios particulares y vivió una vida desahogada en lo económico. Lo que nadie sabe es que su papá nunca ha tenido un trabajo regular y quien realmente mantuvo a su familia fue la abuela, ¿cómo lo hizo? Pedía limosna. Otra cosa, el primo Egbert es su medio hermano.
14. La madre de Kasinda tuvo la casa de citas más famosa de la región. Creció rodeada de prostitutas que apenas sabían leer y escribir; mujeres sensuales, sumisas o rebeldes, pero con pleno conocimiento del poder sexual que ejercían sobre los “clientes”. Su hechizo era verlas maquillarse: abrir el neceser, las cremas, las pinturas, los labiales, los perfumes, las medias. Pasearse medio encueradas, fumando, riendo, diciendo peladeces y chistes sexuales mientras Kasinda deambulaba, de 7 u 8 años, sin malicia aparente, en las horas previas de irse a dormir. Desde entonces, cuando va salir, especialmente cuando siente la atracción sexual fuerte con un hombre, ella también deambula en tacones, semidesnuda, fumando, mientras se arregla. Su neceser es más moderno, el ritual sigue siendo el mismo.
CRIME
15. Cuando tenía 10 años Malika encerró a un gato en un tinaco. Era tan bestia como Iggy Pop que a los 13 pasó un par de meses en el tutelar de menores. Ahí le enseñaron qué era la puta vida, supo quién mató a un periodista famoso y se besó con una chica que terminaría como stripper en un bar fronterizo. Afirma que no va a dar detalles truculentos, pero que la paso bien y no se arrepiente.
16. A Aloysius lo detuvieron a los 17 años en un centro comercial de alto standing por shoplifter. Lo llevaron a la Correccional de Menores por unas horas. Ahí, cuenta, aprendió a maldecir en inglés.
17. Elwin empezó chingándose en cómics el cheque que su padre le mandaba para pagar la universidad privada a la que nunca asistió. Luego, tomó y gastó una cantidad considerable de dinero de su primer trabajo; argumentó que lo asaltaron. En otra ocasión necesitaba un trámite rápido en una dependencia municipal y pidió en la empresa una cantidad excesiva para sobornar al burócrata en turno (gastó la mitad en cervezas).
18. Elomille vandalizó el carro a un tipo que maneja un elegante auto negro. Áquel va por la vida con su PUTO! abajo de las placas. Lo hizo por ardida, porque la engañó con tres viejas mientras al mismo tiempo le calentaba la orejita.
GUILTY PLEASURES
19. A Roderick le gustan las corridas, tiene un gusto culoso por las rubias rucas pero bien rucas. Lo peor? En una zona escondida de su sala tiene más 30 discos de Erasure. Pfff, también es fan de The Veronicas.
20. Burke leyó el primer libro de un autor famoso y le pareció terrible. Sin embargo, meterse a fisgonear en su blog se la pone dura.
TEMPTATION
21. A pesar de que Finn desprecia a quienes se aprovechan de su posición como maestros para acercarse a las alumnas de forma sexual, cada vez que conoce a alguna realmente inteligente y hermosa se enamora platónicamente. Pero esto va más allá, la estudia, la observa y aprovecha cualquier ocasión para ver sus piernas, su trasero y todo lo que puedan enseñar. Su enamoramiento no es idealista, se imagina cogiéndoselas, en diversas posiciones, pensando cómo gemirán o que tan guarras podrían ser en la cama. Ha hecho esto al hablar con ellas: las ve fijamente y repite dentro para sí: “quiero acostarme contigo”, a ver qué pasa. Es casado.
(EX) FRIENDS
22. Gotzon dejó de fumar porque está entrenando para ponerle una megaputiza a un vatillo que le ha estado saboteando públicamente. Su único acto de venganza anterior fue deshacer el suéter que tejía su hermana (sospecharon de los gatos),
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*Este relato apareció en la revista literaria El Perro no. 12. Hay una traducción al inglés realizada por Matthew Bennett de Global Voices Online.
lunes, 20 de julio de 2009
un ensayo para Picnic
Escritura, redes sociales, Michael Jackson y otras cosas del montón
“Eres una máquina, eres una piedra, eres una planta, eres un animalito-máquina…”
Disfraz de tigre, Hidrogenesse
1.
Gertrude Stein dijo que cuando uno está empezando a escribir, siempre está bajo la sombra de lo que acaba de pasar y que, en la lucha contra ello, los otros –que ya escribían o seguían haciéndolo bajo una vieja plataforma- siempre percibían una fealdad y algo de resistencia. Me gusta esa sensación de la belleza escondida, de una revolución en ciernes, de secreto guardado que termina en el cubo de basura o en una nota periodística.
Cuando empecé a escribir on-line lo hice primero de forma pausada y después, casi arrebatada y súper eufórica: del copy-paste al live stream-writting queriendo documentar el “ahora”, sin importarme mucho si, como me comentaron muchos amigos escritores, estaba abaratando mi trabajo al ofertarlo de forma gratuita en la red. El tiempo me daría la razón cuando hasta los más escépticos y renuentes abrieron su bitácora.
Blog on, decía sin chistar hace algunos años. En ello se me iba, es un decir, parte de la vida. Era un reflejo de lo que hacia, de lo que vivía, de los lugares que visitaba; un eco de las charlas con los amigos y los recién conocidos.
El blog como interacción, como ruta, como archivo de historias (las fiestas, los proyectos en conjunto, aquella tesis que abandone justo a tiempo).
Crossfader Network nació como mera extensión de mi persona y mis gustos. Pronto se convirtió en mi memoria virtual, en una plataforma en cadena (lo profesional + lo personal + lo público). CN ha sido ese fluir por la vida, sin problemas ni angustia, algo que muta cada cierto tiempo.
Crossfader Network como yo, es.
2.
Andy Warhol siempre insistió en querer ser un robot para no sentir, yo no puedo hacerlo. Quisiera poder conservar mi naturaleza humana con algunas ventajas de la nanotecnología de punta y con la interactividad cercana al download cerebral instantáneo (una memoria RAM upgradable, wi fi de banda ancha y etc.)
Sobra decir que estas alturas no podría vivir sin el P2P (de Soulseek a The Pirate Bay pasando por los mp3 blogs), las redes sociales, youtube, etc. Por eso, es interesante la idea de “inteligencia colectiva” enunciada con cierto humor pendenciero por Taringa! y sitios similares. La búsqueda, selección y ordenamiento de contenidos para compartirlos sin discriminar vía Internet me parece loable en tiempos de un individualismo exacerbado. Yeah, el conocimiento es algo que todos podemos usar al mismo tiempo (Romer dixit); sólo queda esperar el día en que “eso” hits the mainstream.
3.
Lipovetsky, en el prefacio de La era del vacío, externa que cuanto mayores son los medios de expresión, menos cosas se tienen que decir, que el impulso de lo narcisista del acto de comunicación prima sobre el valor de lo comunicado, que no hay nada como el placer de expresarse para nada frente a unos medios (casi) totales.
Para algunos, el asunto de los blogs y las redes sociales se reduce a ser significante para una multitud de pocos (ese contrapunto contra el avasallamiento categórico predominante). Sí, es posible pero tampoco es una verdad incuestionable. Tal vez Paul Auster no se refería a ello en La Habitación Cerrada pero si recordamos que la cuestión no es que Fanshawe se convierta en el centro de la atención, sino que logra encajar, encontrar su sitio. La verdadera prueba, después de todo, es ser como todos los demás. Fanshawe puede ser cualquier bloguero que, después de ser excluido o marginado por un sistema cultural que haya considerado encontrar su posible hogar-plataforma en los intersticios de la red.
Suena brillante, no? Sin embargo, si hacemos caso a un estudio realizado en el 2008, sólo 7.4 de los 133 millones de blogs indexados por Technorati, uno de los principales blog search engines, habrían sido actualizados los últimos 120 días. El dato es abrumador: el 95 por cierto de ellos han sido abandonados, permaneciendo comominucias digitales de un sueño abortado de la New Media.
4.
Es divertido ver como esos conceptos duros y académicos revientan en momentos específicos, haciéndose transparentes incluso para el neófito. Internet es clave para la cultura intersticial que tanto me interesa, aquella en la que alguien como Michael Jackson puede ejemplificar la teoría del caos.
El Rey del Pop crasheó la red (él, solito). Los rumores de su paro cardíaco y la confirmación posterior de su muerte provocaron un furor nunca antes visto en cualquier medio. En internet se vivió live and direct sus efectos: desde Google, intimidado por la demanda repentina de búsqueda de información y acceso a determinados sitios, imaginando un ataque programado por esos hackers sin oficio ni beneficio al shutdown and massive fail de Twitter, Live Journal, Yahoo News, Wikipedia et al.
Se habla ya, en términos de la persona de pie, de una nueva real-time web, de sinergia entre las redes sociales, de una difusión y propagación de información a velocidades no reconocidas por la Media tradicional, de la validez de las fuentes de escasa credibilidad anterior (los portales de cotilleos) y del colapso de nuestro humanidad ante unos sitios que escupen información (ir)relevante de manera exponencial y a quemarropa.
Por eso no es extraño que a escasos minutos del anuncio del fallecimiento de Jackson, se tuiteara un “Con López Obrador, Michael Jackson estaría vivo” y que los RT, los reenvíos contenido acreditados a su autor, empezaran a fluir. Un mash up mediático que une la apropiación irónica y desprejuiciada de la vida política nacional con un negrísimo humor que ya festejaba André Breton.
5.
El lado oscuro del asunto: si hace años, se aprovechaba el anonimato para decir lo indecible, para hacer del cyber-bullyng un deporte extremo… ahora eso ya no es suficiente. Cobijados en ciertas plataformas, han encontrado a sus pares: la red los refleja ya sin máscara. Eso, supongo, es bueno: al enemigo de nuestras libertades hay que (re)conocerlo).
Y así se hacen presentes con todos sus prejuicios a la alza, con la pobreza de su lenguaje, lo reiterativo de sus falacias y la furia del resentimiento mal aplicado. El trato dado en las redes sociales a la niña cocinera del PRD es sólo un botón de muestra.
6.
Anais Nin says: “We don’t see things as they are, we see them as we are.” Siempre me ha gustado escribir y conversar, Twitter, que algunos ven como un multiplayer sms, me permite ambas cosas. No en forma de chat, sino en la de aquellos salones de conversación típicos de la sociedad inglesa o francesa más sibarita. La elegancia en Tuiter tiene que ver con tu capacidad para decir lo que quieres decir del modo más sencillo, conciso y preciso (¿el comeback estelar del aforismo?)
Twitter para los sin-amigos, para los líderes, para geeks ´n freaks, para roba-lonches, para autistas y asociales, para neófitos y expertos; para personas a las que le pesa el gentilicio o el apellido, para clasistas desarraigados y esos que establecen peroratas no sense. Twitter como laboratorio de la quintaesencia de lo real: la subjetividad (rainoverlima dixit).
Sí, seamos claros: Twitter no es terapia, tampoco nubla nuestro sentido de lo moral y nos hace indiferentes al sufrimiento humano como sugiere un estudio científico que fue retomado por la old skool Media. Nuestro cerebro distingue, ha empezado a seleccionar y diseccionar con mayor rapidez, a interactuar con los contenidos y las nuevas formas en que le llegan estos.
Twitter permite y extiende la escritura colaborativa, orgánica, referencial e inmediata originada en el blog. Sin embargo, la metáfora del bar tipo Cheers no explica lo que pasa en Twitter (es obvio que quienes la usan NUNCA han visitado más de un bar). Talleres de micro-ficción, la crónica cotidiana de esa vida minúsculas que llenan cualquier city, relatos escritos en vivo y con público activo, el reporte in situ de una revolución o la exorcización de los miedos ciudadanos son sólo algunos de los usos prácticos vistos los últimos meses. Con ello, llega una manera de agilizar y actualizar los lazos vía software que ayudan a la acumulación de capital social. It´s, Bourdieu goes pop 2.0 (again), ¿el campo de batalla? Nuestro tiempo.
7.
Momus, el peculiar cantante escocés, advierte: “Don’t go straight! Get weirder and more experimental!” Pues eso, the cyberspace is our place (yet-also).
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Este texto apareció en la revista Picnic.
sábado, 20 de junio de 2009
space invaders
Sí, la primera vez. ¿Recuerdas? Tú y yo sentados en el sofá. La curiosa habitación roja que ahora mismo intentas olvidar. Yo recuerdo bien ese día: Tus polaroids de chica (in)feliz sobre el buró, mis trece años en un puño y una canción de Blondie que nos uniría en una mala copia de los pasitos new wave que veíamos juntos cada sábado en American Bandstand.
Your hair is beautiful tonight, dije.
Memories can´t wait, contestaste.
No hay secretos en este juego. Todo es tan sencillo, decías. Disparar a quemarropa y desplegarse hacia otra dirección con el orgullo adolescente intacto. Cuestión de apuntar el cañón y acertar. Espera, ya casi lo tengo. Tú y tu abrazo calamar. Los errores de novato y tu risa pequeñita. Sí, esto no era Lemon Popsicle.
Dos vidas, otro intento cangrejo.
Tú eres quien falla, no yo.
Amar lo extraño que parece cercano, la tensión sexual que provoca esa conexión de chico y chica en los suburbios de una city cualquiera. Woo-hah! Got them all in check! Soy un héroe, el botón que dispara tus insultos mata-marcianos. Tras un golpe de suerte, la posibilidad del hi-score por la caída exponencial de esos enemigos alienígenas que, en su concepción original, eran tan parecidos a nosotros. Matar o morir, aprender a esquivar y engañar como si viviéramos en Shibuya 1980.
Una vida, last chance to score (again).
Estéreos y alarmas, pulso infame en el sector inferior de nuestra relación. Nuestra vida monocromática ya no daba para más, yo intuía la próxima derrota, sin escudos cósmicos que nos defendieran de la rutina que arruina y que nos convierte en polvo en medio del ruido. Maldita monotonía de 8 bits y bleeps.
Adiós a la partida perfecta. Ya no éramos los mismos, en nuestras manos se podían observar los estigmas de la diversión y nuestra mente pugnaba a destiempo más concentración, horas de dedicación, algo de empeño para lograr establecer un nombre y un puntaje en el top de un corazón manipulador.
¿Transfiguración o madurez? No lo sé, si quería salvar lo nuestro tendría que cambiar de estrategia, entender la lógica de tu evolución, creer en cualquier otra cosa. No lo logré, eras tan absorbente como un pulpo que ni desmaterializar el ovni rojo me salvaría de años de depresión. Desconsolado, tras tu partida, tiré la consola.
Ahora, muchos años después, vuelvo a jugar en línea Space Invaders e intento disfrutar la experiencia con cierto abandono. Ni modo, la vída sigue siendo injusta: casi siempre obtengo como resultado un “Game over. Insert another coin”.
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Este relato apareció en la revista El Perro
jueves, 21 de agosto de 2008
MORRISSEY CIERRA LOS OJOS
En tiempo real, recuerda el temblor y lo inusual del trayecto, el quedarse solo después de hacerle el amor a una multitud que imagina que no hay nadie en el mundo como él. Una taza de té, algo tan inglés, sobre la mesilla del último hotel intenta, sin conseguirlo, describir una escena habitual
Hay un faltante de carácter emocional en este estado de situación. Sí, lo sabe: la contabilidad nunca ha sido su fuerte; ahora mismo, sufre al darse cuenta que hay cosas que desconoce y que pervierten la sensación de ser “así”.
Otra gala más, el furor de las primeras filas, la adolescentricidad como imperativo social y su postura de viejoven atractivo y seductor carcomida; hay menos I love you que antaño, más peleas y comentarios maliciosos que intentan penetrar la piel de cocodrilo de un actor en fuga. La fiesta de hoy se convierte en un eslabón perdido entre los hooligans pendencieros y las poses sudorosas imperceptibles en aquellas películas de los 50s que veía en la televisión. Su vida como eterno re-run, un strip-tease emocional que ya, en estos tiempos cínicos, da igual. Él sabe que la sinceridad actual es como el estribillo de una canción pop: un distractor que emociona y confunde.
Confirma que sigue siendo un héroe para exiliados del mainstream, algo que ayuda a romper la anestesia y el control, la punta de lanza para lo que vino detrás. Sí, algo ha cambiado en estos años, el futuro le dio la razón (a medias). Algo preocupado, Morrisey mira a su alrededor, todo lujo y, sin embargo, sigue sintiendo la misma miseria imantada por quemar. Su tan alabada y reconocida ambigüedad intenta sacarlo de quicio. Años marcados por la diferencia entre el traje de diseñador japonés que ahora cuelga en el closet y aquel cardigan roído que llevaba sobre los tejanos deslavados. Un detalle peculiar: permanecen las gladiolas como souvenir de otra época, tan festiva como lejana, entre el destello del fan tradicional y la falsa tranquilidad que viene después de una risa fingida y el enojo por citas mal referenciadas. Apariencias.
No puede respirar, sale al balcón. Esta ciudad, cualquier ciudad, es hermosa vista desde arriba. Es tan difícil sobrevivir la distancia y el gusto refinado que lo trastoca todo. Lo merece, piensa. Ha pasado por tantas cosas: escuelas sin creatividad y una infancia sin más amigos que los libros; tiempos de arrebatos y obsesiones de adolescente tardío; las tardes sabatinas elaborando chart semanales alternativos a los reales y los paseos con chicas raras que lo único que poseían eran weirdreams para compartir; la habilidad de escribir a puntillas una suerte de manual de auto-ayuda que no respeta las leyes no escritas en los suburbios. La debilidad es, para otros, la fortaleza del espíritu.
Si pudiera salir, si quisiera salir. Si tuviera un poco de voluntad ahora que tiene una tarjeta bancaria con el crédito suficiente para pagar la borrachera a todo un contingente de chicos y chicas que asisten a sus conciertos. Pero, por alguna razón que no conviene escarbar, queda la misma patología, el asco social, el temor de que descubran aquello que marca la diferencia y volver a escuchar las burlas y los cotilleos de giallo magazine. A destiempo, las oportunidades caen y revientan.
Intelectualizar cualquier situación, a veces, está de más.
Entra al enorme baño, se desnuda poco a poco. Necesita algo más que agua caliente para mitigar el cansancio, para desconectarse de todo. De reojo, se ve en el espejo. Se detiene un poco en ello. Esto es lo que hay. Desnudo y sin antorchas que defender, reflexiona en el enorme daño que hicieron los Ochenta. La fugacidad de la amistad, el golpe bajo de una traición, el tipo de escarnio público que mermó la auto-estima de Wilde, eso que resquebraja cualquier posibilidad futura de reunión. Entre la inquietante promesa de aquel “Marry me” y el “Fake” resentido hay mucho camino recorrido.
Lo que había se quemó por ambos lados y por en medio. En estos tiempos-crucifijo, el dinero no importa nada y “nunca” se convierte en algo más que una palabra que se dice en un momento de ofuscación, cuando se convierte más en una señal de que uno ya ha perdido ese loving feeling.
Justo antes de meterse a la tina, Morrisey piensa en su barrio, en aquellas noches cuando apagaba las luces antes de que los gatos bailaran el twist habitual y sus maullidos partieran de tajo una tranquilidad de clase obrera; recuerda la mañana colegial siguiente y el double decker bus en pendiente elevada, su vida de chico pobre, opacado y mira-zapatos; su posterior refugio en el envío de cartas-reclamo a los music weeklies y un fanatismo exacerbado por las muñecas de Nueva York. Piensa en por qué nunca escribió un tema como “Holding hands & fall in love again.
Cansado, Morrissey cierra los ojos e intenta soñar con un millón de posibilidades.
domingo, 13 de julio de 2008
Twitter relato
–SEE YOU LATER–
Hay algo que se transforma en decisiones de corto alcance, desmañanado, sin mañas ni dueño. Eso que soltamos sin perder el toque. Sweet emoción. Lo que sigue es evitar esa falsedad que nos obliga a hablar de ciertas cosas en esas reuniones que todo mundo olvida en cuanto las abandona. La espiral de melodramas y citas de buen cuño de las que nadie (re)conoce el origen. Así, medio drunkies, sentimos el spotlight sobre nuestras conciencias.
Decir esto y no aquello, el brindar y no aclarar aquellos pequeños disgustos, el juego hipodérmico de nuestros pecados ligeros. El driblar de experto por confines de la memoria: El chico cobarde de las gafas de pasta; la chica de las bromas gordas. Y ése? el marica que terminó feliz con el mejor puesto en el gobierno.
Las risas acostumbradas, la palmada hipócrita en la espalda, el murmullo sin cuidado que merecen los ausentes. Otro brindis, algunas fotos, muchas poses. Dar un paseíto por la fiesta. Escuchar de aventuras en horas peligrosas, triunfos de cirquero finisecular y derrotas mal explicadas. Muchas diatribas, cotilleo y carrilla.
Náusea. El sentimiento de fuga puesto en primera. Presa de una generación que se come a sí misma. Con la vista fija puesta en la gran puerta. Sin entender el porqué estamos aquí. Tú y yo, juntos, de nuevo. Algo tenemos que hacer, algo tiene que pasar (un referendo, la síntesis, una pelea final).
Ambos, perdidos y desinfectados por la ocasión, terminamos juntos en una pista inexistente. Nuestro baile repasa en cinco minutos toda esa historia a la que nunca pudimos darle un buen final. Los demás desaparecen al instante. Ninguno de los dos le hace justicia a nuestra canción favorita. Ya cansados y un poco hastiados pasamos de todo.
Estamos solos en la zona de desesperados.
Esto está a punto de convertirse en otra cosa. Agonizamos. El vino derramado, los traumas a la vista de todos, la difícil cercanía; lo que nunca nos unió ahora nos separa aún más. Crecer duele, dicen. Sin embargo, superar situaciones así es tan fácil (si uno se aplica, afirman).
Recuerdo tantas cosas: mis planes de verano, los emails sin contestar, la muerte que nos sacudió en aquellos años, el exilio por ese gesto considerado, en ese entonces, tan poco sensible y contrario a lo políticamente incorrecto. Con una ligera sonrisa popsike, sin despedirme de nadie, camino rápidamente hacia la salida. Tú no te decides (again).
C-U later, friends.
domingo, 6 de julio de 2008
twitter relato
Chicos automáticos recorren la ciudad. El ruido los pone a cien. Bailan en las aceras con sus tenis Lemon Vocoder. Ríen eufóricos en Adelt!
Caminan en grupos de cinco o seis. No bajan la mirada cuando los policías se acercan. Vuelven a reír. Su autoestima es una caja de sorpresas.
Sobre la avenida principal, su lugar preferido. Coast to Coast, el mejor juke-box de la city. No necesitan beber, no necesitan nada. Bailan.
Alzan los brazos, hacen el ´Unit´y el ´Microwave´ (pasos aprendidos en la fuga a L.A.) Las chicas FAC se mueve más. Un deleite espídico, sí.
Un crew extraño e inquieto mueve la fiesta. La cabina del DJ está justo en el centro. Atrás, la pequeña barra y sus broches. Relaxin´ night.
El DJ suelta ´Erde 80´ y el Coast to Coast estalla. En China esto causaría grandes problemas, pero aquí es sólo motivo de euforia y sudores.
Con la pista descentralizada desde el siglo pasado, el no-lugar es lo habitual para el baile de hoy. Los chicos automáticos en pleno colocón.
La música es líquida; las emociones, algo que dejo de ser religioso; la neo-noche, un refugio o un artilugio a consumir en miles micro-ritmos. La única posibilidad es bailar como estrategia.
No hay ligue, no es necesario. Con sus tarjetas asignadas, el amor ya no es revolucionario.
Sin embargo, el sonido del metal urbano los desquicia, borra bits de información, violando esa seguridad tan protegida en bleeps de contacto.
Sí, los chicos automáticos se han convertido en un problema social. Lo verá aquí, después de nuestros compromisos comerciales. No le cambie.
jueves, 5 de junio de 2008
del quinto aniversario de Laberinto
LA NOCHE SOY
I.
Articulamos la noche como una fiesta a partir de algo tan sencillo como nuestras ganas de salir, la representación del juego de atracciones opuestas y la mera resistencia a finalizar el día con algo tan conservador como el sueño. A veces buscamos significado a ese devenir gozoso que nos sitúa en las coordenadas de la evasión y la euforia (la fiesta nocturna como resistencia, como primer asomo de actitudes y posturas que más tarde llegarán al mainstream, como un ejercicio ético de sensibilización que conlleva el cuestionamiento de la estructura social y sus dinámicas permisivas/restrictivas). Otras, simplemente nos dejamos llevar por el frenesí o la presión que hacen de este asunto algo tangencial en la vida contemporánea (sí, ese mal entendido “quitar el freno” nihilista que tanto les preocupa a los nuevos puritanos).
En la noche brillamos (casi) todos. No hay dioses, sino caóticas relaciones casi familiares que nos revelan lo incestuoso de su origen. Interactuamos bajo normas no establecidas, seguimos ciertas jerarquías y políticas de la convivencia no siempre (pre)visibles, participamos sin ser, a veces, sujetos activos. Nos enredamos en ella y tratamos de sobrevivir con el menor daño posible. La noche es, entonces, un peligro.
Sin embargo, la noche también es posibilidad (otra vez, las matemáticas no mienten). Dónde algunos sólo ven displicencia y la oferta tentadora del neón de los anuncios luminosos o el embate de los paraísos artificiales, otros vemos algo más que un ejercicio etnográfico o material para escribir esa crónica que nadie leerá. La noche nos llama y, como aquel feligrés de antaño, acudimos sabiendo de antemano que en ella no hay sermones, ni saludos forzados en la mitad de un ritual ya rebasado, ni siquiera el feliz alivio de marcharse con la bendición en el rostro. Transfiguración poética.
II.
Aún en este momento de homogenización disimulada como opciones a la carta para complacer el imperativo individualista o ante la irrupción de la violencia e impunidad y el miedo infundido por los mass-media, elaboramos nuestra vida más allá de los 10 kms mencionados en la última encuesta leída. Tan sólo por eso, salir sigue siendo una experiencia única. La noche abre sus piernas y penetramos en ella. Suave y directo como una estrella porno experimental, haciendo rodeos mientras somos empujados por nuestros instintos más básicos, poniendo pretextos de lo cansado que estamos y de que hoy no tenemos ganas. La noche nos seduce y (casi) siempre caemos ante sus encantos.
¿Por qué vivirla a tope? ¿Por qué dejarse llevar, entrar en su espiral, perderse en ella? La rutina, el trabajo y las fricciones familiares son la excusa perfecta pero no es la nuestra. La noche es, lo subrayamos, algo más que un alegre festejo o una salida de emergencia, el scratch societal que funciona como el panegírico para nuestro estado de bienestar en estos años tan violentos. Sí, la diferencia es sólo la lealtad que no mira al espejo de la incertidumbre.
III.
Nuestra noche puede iniciar ahora mismo o dentro de 23 minutos. No importa, todo llega sin prisa, sin reparos. ¿Un trago que se bebe a solas, el revuelo por entrar a los clubes con pretensiones híper modernas, el cara a cara pendenciero en una atestada cantina del centro histórico de todos y cada uno de nuestros pueblos? Lo que importa es empezar, lo que sigue es el teje-teje de nuestra historia cotidiana.
Soy un corredor de fondo. He visto caer a verdaderos ídolos y figuras de la noche, he atestiguado como el fulgor y la miseria de la city se mezclan en un momento en el que todo concepto de diferencia y distinción, en apariencia, se difumina. Con nosotros, Bourdieu fracasó irremediablemente.
Me gustan lo expansivo y confuso de algunas noches, esas en las que no sabe si uno está malsoñando o vive sin darse cuenta el trip de su vida. Me entusiasman los sitios imposibles de clasificar, la revocación momentánea de los desniveles sociales, las charlas intelectuales atípicas, el desfile de fashion victims que nunca se enteran que esto no es NYC o Mocorito, la gente con cierto retardo feliz o el paseo inmoral que asusta tanto a turistas como a los de casa.
Si el enemigo potencial es el aburrimiento, ante eso soy uno más que gira en la noche y es consumido por el fuego (Debord dixit).
IV.
En mi club ideal, Rodney Bingenheimer & Juan de Pablos ponen la música. Hay buten amigos y chicas delirantes con olor a vodka y licor de mandarina, una terraza con sillones-diván para ver las estrellas, la tecnología disponible para actualizar al momento nuestra red social favorita (estar interconectado es una necesidad, soy parte de una generación que sabe que la fiesta está en cualquier parte y que ésta se mueve.)
Ahí encuentro la fiebre yiyiyi que contaminó la obra de La Lupe, veo en directo las heridas emocionales del Cristo que todos cargamos, pruebo la nueva sensación que capturará nuestro interés los próximos tres meses; bailo crunk desaforado, establezco la conexión con líneas de euforia legales, intento seguir disfrutando la misma libertad que siento al recorrer las calles a las 3 am.
A pesar de la calidez de los estímulos percibidos, sigo atento a la realidad que me rodea: un chasquido prepotente, el sonido de la naifa acercándose peligrosamente al rostro, las voces que celebran un cumpleaños o el aumento conseguido, el pum pum que indica una inevitable pelea. Sé, de antemano, que cuando escriba de ello, todo se mirará mejor: la nostalgia es un arma que embellece nuestros recuerdos.
V.
Si me divierto más es porque vivo/viajo por la noche sin miedo y sin tener una ruta predeterminada (el azar es mi amigo), porque tengo una mejor banda sonora (en mi mente), porque la gente que conozco es interesante (en todos los sentidos). Si otros buscan la noche por su oscuridad y presunta decadencia, prefiero el lado radiante y vitalista como respuesta afirmativa de vida. Mi noche se disloca como aquel verso de Pizarnik. Sí, la noche soy.
jueves, 7 de febrero de 2008
es una derrota
—ES UNA DERROTA—
Try to be the best —es una derrota—
try to be a mess —es una derrota—
tratar de jugar el juego —es una derrota—
the american way of life —es una derrota—
la gran familia mexicana —es una derrota—
el álbum de fotografías familiar —es una derrota—
los cómics de nuestra infancia—es una derrota—
el último cumpleaños —es una derrota—
defender a los amigos ante lo inevitable —es una derrota—
el título y los diplomas —es una derrota—
buscar el reconocimiento —es una derrota—
el nunca obtenerlo —es una derrota—
el deseo —es una derrota—
si te tiras al vicio —es una derrota—
si nunca te equivocas —es una derrota—
la literatura y sus protagonistas —es una derrota—
el cine de culto y sus actores secundarios —es una derrota—
los discos importados—es una derrota—
el amor —es una derrota—
el buscar un significado en ello —es una derrota—
el no encontrarlo —es una derrota—
el pasearse por la zona roja —es una derrota—
la fiesta de hoy —es una derrota—
lo cool —es una derrota—
lo global y lo glocal —es una derrota—
el perder y no saber —es una derrota—
el hecho de intuir que en efecto no ocurre nada —es una derrota—
emprender el viaje —es una derrota—
quedarse inmóvil —es una derrota—
el permanecer en stand-by —es una derrota—
la necesidad de explicar —es una derrota—
el escribir esto —es una derrota—
el que lo leas —es una derrota—
domingo, 20 de enero de 2008
nuevo relato
Nunca antes había tenido una mascota. Sí, lo reconozco: soy demasiado egoísta para ello. A través de los años de irresistible euforia y depresiones profundas apenas he podido aprender a cuidar de mí mismo y a tratar de ser lo más independiente posible. La opción de tener que batallar con alguien más, de alimentarlo y de preocuparme por levantar sus heces no era, digamos, algo que tuviera contemplado. Por otra parte, esa gente que habla de sus mascotas como si fueran sus hijos, que le pone nombre de persona y que insiste en vestirlos como si fueran muñecos con pelo, carne y huesos siempre me ha parecido algo frívola y hasta cierto punto estúpida.
Sin embargo, hay cosas intangibles y algo irracionales que se apoderan de nosotros. Xiufree es una de ellas. La primera vez que lo vi fue en un catálogo de animalitos raros. Pase por la galería virtual como quien recibe una aplicación y decide probar, no tanto por el deseo de adquirir la última novedad sino por matar el tiempo una madrugada cualquiera.
Ahí fue cuando percibí que Xiufree era un sobreviviente del ecocidio cada día más evidente, a brown sushi tecno lecoon, un migrante de la economía post global y el desasosiego que acompaña a la gente que dejó atrás la primera juventud y que encuentra refugio entre las nuevas redes sociales. Alguien como yo.
No fue difícil caer bajo su encantadora figura rolliza, su imaginario andar a tropezones, su sonrisa desafiante y contemporánea, su aire cute y algo japonés. Lo incorporé de inmediato a mi vida on-line como mi fluffy pet. Las ventajas: No tengo que preocuparme si Xiufree arruinará o no mis muebles comprados en Ikea, ni por levantarme temprano ante sonidos de pequeñas molestias o miedos inoportunos; tampoco por sorprenderme a mí mismo tomándole fotos por todos los rincones de la casa y enseñarlas, entre apenado y orgulloso, en la próxima reunión de egresados.
Xiufree ama el bosque y los free gifts que anuncian en las revistas, me confiesa con un leve sonrojo su filia por las teen-angst movies y el german electro pop mientras predice la inminente caída del imperio americano y el orden mundial tal y como lo conocemos. Xiufree se ha convertido en la sombra de mi identidad. O, al menos, eso pienso mientras actualizo su profile.
¿Los detalles? Xiufree sueña con comida gourmet, aunque también le encantan las zanahorias, la madera, el queso francés y la leche con pequeños trozos de fresas. Cuando intuye que estoy aburrido, baila pogo como punkie en días de fiesta y cerveza para que, al ver lo ridículo de su propuesta, sonría otra vez. Sus lugares favoritos son un club en Los Ángeles que cambia de programación cada semana, el puente que cruza la bahía de San Francisco, las calles de la colonia Roma en el DF, la mesa del rincón en el Dandy del Sur. Xiufree es feliz en el hábitat que le regaló Nororu y ahí prepara, en secreto, una tesis acerca de la obra prosística de Alejandra Pizarnik que discutirá posteriormente a través de los foros dedicados a ello.
Al verlo, en la pantalla, comprendo cada día más el placer de sentarnos juntos a criticar y tratar de entender los aspectos más trascendentales de la geopolítica que nos obsesiona, de la pasión compartida por fotografiar cualquier nimiedad y nuestra preocupación por la narco-impunidad que inhibe nuestro libre fluir por la city. En momentos como esos, le doy como premio una galleta mordisqueada o un par de cerezas.
Hace unos días decidí que quiero mandar a imprimir una t-shirt con la imagen de Xiufree. ¿Qué me he vuelto cursi? Dejemos que eso lo decida el personal más trendy en el próximo afterhours.
Xiufree is so cool.
martes, 15 de enero de 2008
relatos
THE NEW FREAK SCENE
Desde la ventana del penthouse observa esa mancha azul que siempre ha estado ahí. Antes le daba paz, ahora asustado ve en ella un revoltijo de paraísos neutros que no sabe si estarán destinados a él. La mancha le recrimina su relativo éxito, el origen judío, su beber intranquilo, su carácter posesivo.
Todo le parece confuso. No sabe si hay que comprender el mensaje o dejar pasar, si eso tiene algo de sentido o viene tan sólo a fustigar los errores cometidos.
Los errores. Malditos errores.
Un acercamiento inoportuno. La mancha es cada vez más cercana, más visible sus detalles, más categórico su enfrentamiento.
Atrás, una carrera que no deja más que dólares en el banco. Un hogar seguro, una bella pareja con la cual practicar ese sexo casi de despedida, un auto con toda la seguridad posible y una cafetera alemana para esos días de lluvia. Le sobreviene una angustia incómoda que no puede ocultarse en poses fetichistas de alcance mínimo. Ese seudo placer culpable que ahoga al animal que lleva dentro.
Un corte de caja en seco. Saldo en rojo, inminente quiebra. Lithium.
Si, tú eres el único culpable (se dice en inglés, para evitar entenderse).
Si, la soledad es espantosa (anota en una libreta que no llega a las cien hojas).
Sí, la felicidad debería ser contagiosa (repite como ejercicio matinal mientras se lava los dientes).
Voltea y ve de reojo el recorte del periódico que anuncia el hallazgo de otra mujer muerta cerca de la carretera. Corre la cortina y cierra los ojos, la mancha desaparece.
sábado, 15 de diciembre de 2007
remixes: convulsivamente
Lisa underground, un gran arañazo en el pecho
va naciendo, comienza a crecer
otra cosa increíble, una marea burguesa
la posibilidad momentánea al manicomio:
la realidad.
Lisa underground, ciertas concepciones del amor
dinamitan la experiencia disparada en los nuevos campos de concentración
un vacío interesante, un callejón eléctrico.
Todas las trabas humanas.
Sí y no.
Lisa underground, hermoso orgasmo a las 2 de la mañana
en el penthouse, descubriendo contradiciones locas
como la subversión cotidiana del Status Quo:
el indigenismo, Rimbaud, la Revolución, el Horror.
Una-sola-cosa.
Lisa underground, visión hermafrodita a 200 kph
tus propias palabras pueden servir de armas
pequeñitas estrellas luminosas.
La pastilla somnífera, desequilibrios previstos.
Lo que somos.
Lisa underground, dulce hermana
diariamente esa visión anticodificante
es amnesia para la arquitectura de la miseria
infrasoles, formas invisibles, rincones húmedos
estaciones olvidadas, laberintos, fiestas, funerales con ritmo.
*Basado en Dejénlo todo, nuevamente
Manifiesto Infrarrealista
Roberto Bolaño
viernes, 7 de diciembre de 2007
relatos: «aquello»
Cuando Burgalat despertó, ni siquiera se inmutó por la presencia absurda de una banda sueca de death metal en su recámara. El ruido es la venganza más dulce, había escuchado decir a alguien. Por eso, nadaba con cierta delicia de jugador primerizo en lo absoluto cuando todo era, a vista de los demás, multifactorial.Situaciones así le perseguían desde hace tres meses. Poco a poco se fue acostumbrando a los miasmas de exclusión dorada a la hora del desayuno, a las genialidades que salían del grifo cuando tomaba la ducha que siempre se tornaba en baño exprés para huir de esos consejos en esperanto. Por fin, ese día creyó haber ganado.
Hace tres meses Burgalat era un sujeto normal. Triste, algo aburrido, con un mal empleo que no daría -he knows it- una pensión para vivir decorosamente en su vejez (quizá por esa preocupación se hizo presente «aquello» que devino en todo lo que enfrentaría a diario); buen compañero, dirían poco tiempo después sus compañeros al saber de su desaparición antes de volver a lo suyo y perderse en reducidos cubículos provistos con la luz suficiente que aconsejaba el manual de operaciones; mal amante, exteriorizó con sorna una ex, resentida por el cambio repentino. Una zorra, había escrito Burgalat en su bitácora, ¨que nunca entendió esa incomodidad que trae el vivir junto con alguien se conoció en la sala de espera de un dentista¨.
Burgalat decidió postularse a un ascenso. Eso fue antes de que llegaran las cajas sorpresas de conductas ligeras. Nunca tuvo presente el descaro que se escondía en los entresijos de esos cubículos, la musicalidad tan contagiosa de unos saludos cordiales al punto de las 5pm, el farfulleo de un político Au revoir.
Reunió unas cuantas recomendaciones, pequeñas firmas que escondían influencias verdaderas, organizó una presentación en uno de esos paquetes informáticos de última generación, elaboró un plan de ataque que resumía en 5 puntos su propuesta. Todo era factible.
La presencia absurda de una banda sueca de death metal lo despertó justo en ese momento. Tocaron un par de minutos sin inmutarse. Ese día, cuando más seguro se sentía, se dió cuenta que lo único que podría esperar era su descomposición.
viernes, 30 de noviembre de 2007
remixes
A diario. Todos nosotros y todas nosotras que vivimos aquí y somos jóvenes al menos espíritualmente hacemos nuestro el propósito del moderno ocio al llegar a la puerta del club y sonreímos porque sabemos que casi siempre estamos en la guest list que garantiza la entrada gratuita sin hacer fila y si no pagamos sin chistar el cover de tantos dólares y entramos entusiasmados por las posibilidades infinitas de la noche y saludamos a los dueños que son nuestros amigos y a nuestros amigos que vienen detrás de nosotros y nosotras los esperamos en nuestra mesa de siempre y no necesitamos ni pedir algo para que los meseros que nos conocen porque somos sus clientes favoritos nos traigan nuestras bebidas preferidas aunque a veces usamos el factor sorpresa y les pedimos margaritas como síntoma típico de un desenfreno en ciernes y todos nosotros y todas nosotras tratamos de evitar las special drinks porque son combustible que nos fulmina rápidamente en la segunda ronda y nadie quiere ya cargar una terrible resaca the morning after. Algunos resistimos y pasamos a la sección del club en donde se encuentra el contingente que mueve la fiesta bailando las canciones que suenan esta temporada o que van a sonar los próximos meses y todos flipamos porque sabemos que nuestro amigo el DJ nunca nos defraudará y que cada cierto tiempo introduce nuevos temas y todos nosotros y todas nosotras se lo agradecemos ya que odiamos tener que escuchar el mismo set cada vez que venimos aunque a otra gente esto la confunda y emigre a espacios donde el cambio no sea una cuestión que afecte su seguridad y todos nosotros y todas nosotras les señalamos entre sinceros e irónicos la puerta de salida. Los que no bailamos -snobs del dancefloor- platicamos entre nosotros y nosotras acerca del penúltimo grupo sueco que vimos en concierto o contamos los detalles de nuestra inmersión en las más recientes e-social networks y decimos ¡qué curado es todo! y observamos que las chicas se besan a veces con chicos y otras veces con chicas y a todos nos da igual por que sí y por que no tenemos prejuicios ni enarbolamos la falsa doble moral tan enclavada en nuestra idiosincracia mientras bailamos y mientras platicamos acerca del próximo party observamos que los chicos les tocan el trasero a veces a las chicas y otras veces a los chicos y a todos nos da igual por que sí y por que no nos detenemos ni por un segundo a juzgar el comportamiento sexual de las personas aunque lo hagan público mientras bajamos a pedir otra ronda de licor y vamos al baño a mojarnos el pelo con cerveza para seguir conservando el look casual y le pedimos a nuestro amigo el DJ que ponga canciones de Pulp o de los Suicide y sin ser nostálgicos a veces queremos escuchar a The Human League y canciones de cosmic disco y rolas no wave e instrumentales de post-core y onda del revival acid house que sudamos y sudamos mientras pensamos que hay mucha gente nueva y esperamos que sepan valorar las zonas de autonomía temporal y la brillantez de estas ráfagas de dicha que vivimos y que ojalá que no tengan esa moralina estúpida de los que no casi no salen y que aunque sean de esas universidades católicas que forman los nuevos cuadros de la dirigencia fascista o de ranchos urbanos que se desquician ante el valor de la elección se vistan cool y sepan discutir acerca de la filosofía de Zizek o el bienestar tecnológico aplicado a un desarrollo sustentable y que sean polvo de estrella esparcido por la pista y desafíen el modelo hegemónico que los mass-media intentan tatuar en el inconciente colectivo y que puedan manejar de forma segura aunque estén drunkies si nos dan ride a casa y que no les de pena bailar avant hip hop y que no se sorprendan con nuestros raros peinados y camisetas de "Electro-points" que aparecen en las revistas de tendencias que desconocen y que a pesar de su historial de represión familiar participen de esa imaginación libertaria que desborda nuestra anárquica sensualidad y que abran la puerta y las ventanas que están cerradas porque hace demasiado calor por el roce de los cuerpos y el humo de los cigarrillos y los vidrios se empañan y esta gente suda mucho y a veces a pesar de las lociones importadas huele mal. En algún momento de la madrugada salimos a la terraza a mirar un cielo vacío y todos nosotros y todas nosotras nos preguntamos porque no hay estrellas y ensímismados en ese tema vamos por más cerveza y en la barra conocemos a más gente que logra convencernos de que la batalla no está perdida y luego en nuestra mesa nosotros y esa gente ya totalmente enganchados en los terrenos de la complejidad y la teoría del caos platicamos acerca de la vida y nuestra maldita o bendita familia y de como nos ligamos a esa chica o ese chico que nos gustaba y todos nosotros y todas nosotras lo hacemos y nos paramos a bailar y sudamos mucho y a nadie interesa si aquel chico baila "Never be alone" con una chica u otro chico o con ambos montando una escena como de video soft-core porno o si una pareja de chicas gringas pachondas se besan en la pista o si a alguien le va mejor hacerlo solo y todos nos reímos mucho con o sin ayuda química y a veces vomitamos en el baño convirtiendo aquello en una instalación de hiperrrealismo post-neurótico y volvemos a la barra por más alcohol y volvemos a sudar bailando éxitos viejos de Kraftwerk y hablamos de la política internacional que infiere en nuestra vida cotidiana y hacemos trivia sobre las indie movies que hemos visto y de cómo hace años nos sorprendieron a todos y a todas colocándonos en la terraza y el gerente nos llamó la atención levemente y como todos nosotros y todas nosotras sólo seguimos el juego mientras alguien muerto de risa gritaba Bring it on! mientra grababa la escena con una pequeña cámara de video. Pasada la euforia, todos nosotros y a todas nosotras vemos con cierta distancia televisiva a esos chicos y chicas de universidades católicas que se asustan cuando todos y todas bailamos lujuriosamente un track reciente del post-electro que no tiene nada de francés mientras que nosotros y nosotras pensamos en que ya estaremos pronto en otro sitio sin maricones horteras ni macarras furiosos que no entienden las nuevas dinámicas del respeto y que todo será radiante para los que disfrutamos bailando hasta el amanecer cuando otros y otras de nosotros hit the score mientras que otros y otras nos besamos en el suelo o en las codiciadas esquinas mientras que otros y otras caemos de las escaleras y nos golpeamos en la cabeza o en otras partes del cuerpo y luego ya cansados nos sentamos a platicar de los problemas que acarrea tener una novia mucho mayor que nosotros y del dilema de tener o no unos hijos que podrían hacernos la vida más o menos difícil y de tv shows que se parecen mucho a nuestra existencia y de los viajes que hacemos o de nuestros planes de expansión y de como lograr que el repentino éxito no nos haga perder piso o sacar provecho de nuestros fracasos más sonados y del dinero que nosotros tenemos y del dinero que a nosotros nos hace falta pero que no es motivo de angustia y de cuanto nos jode esta situación de narco-impunidad y de un posible posgrado en una universidad de prestigio internacional y de que casi siempre nos importa un bledo que inventen situaciones o que se entrometan en eso que sólo nos interesan a todos nosotros y a todas nosotras y qué si somos frivolidad en estado puro y qué si nos tiene sin cuidado una reputación construida en el desafuero del espacio público y qué si el historial de con quien nos acostamos es extenso y qué si todos somos parte del crew de borrachos reconocidos y adictos a los sueños más estúpidos que no cotizan en la escala social imperante y qué si somos una generación @ que destaca porque no hay otra cosa por hacer ni nadie lo hace mejor y amas de casa poco tradicionales y emergentes role models para los que vendrán a ocupar este lugar y qué si somos amantes de la experimentación que no conoce límites o si somos el músico más famoso de la city o si nos sorprendieron robando chingaderitas en un supermercado y qué si somos Testigos de Jehova y mormones y judíos nada ortodoxos y qué si somos pansexuales sin cortapisa y neo punkies que aún creen en eso de "Derribar para construir" y los exiliados de todas las clicas y ninfetas desdichadas de pechos gigantescos que leen a escritores marginales y neorománticos de lipstick negro que desean algo más trascendental y trolas renegadas en búsqueda de emociones fuertes y trogloditas en pos de esa gran pelea con pequeños enemigos ocasionales y sujetos ultra-conservadores con pinta de modernos y qué si a todos nos gusta lo nuevo y el glamur y los excesos y estar borrachos y caernos de la escalera y flirtear y pelearnos y hacer todo eso que asusta a la common people dispuesta a vivir la vida a través de los demás. Todos nosotros y todas nosotras somos parte de un batallón platónico de antihumanistas rebeldes en eterno día festivo una armada de amantes en terapia intensiva átomos y nanotecnicismos que forjan un millón de sueños que se prodigan en escuelas y en diferencias marcadas por la inutilidad de los estereotipos y moldes caducos todos estamos desprovistos de ese margen de culpa impuesto por la tradición y la gran familia mexicana una equis un vacío la miseria y el fulgor de la city el orgullo de unos padres que jamás han sospechado en donde se meten todos sus hijos y que los premios que todos y todas hemos ganado son sólo discursos de baile para nuestros amigos los happy children of the revolution catatónicos perdidos entre el humo y los estrobos entre gringos y chicanos y negros y orientales y europeos nosotros seguimos siendo nosotros slackpies con ropa importada y de segunda mano con camisas de estilo preppie y una pegatina de "Nothing is special" en nuestro abrigo y todos nosotros y todas nosotras aplaudimos con los ojos entreabiertos los aciertos del dj so wasted con tequila criminal y agitando inquietos los brazos en el aire pensamos que esto sí está sucediendo y meneando las caderas y todo el cuerpo sudando una felicidad palpitante que no tiene nada que ver con el escapismo del que todos hablan antes de que esto se contamine con la violencia que citan los diarios y flipando en algún rincón nos refugiamos para ahogar como autistas los problemas de nuestros sueños fuera de los clubes. Todos nosotros y todas nosotras señalamos con cierta apatía a ese mundo que no es como nuestra burbuja de adolescentricidad perpetua pero tan sólo un poco porque reconocemos que tenemos muchas virtudes pero también muchos defectos y que los aliviamos en alcohol y en ansiolíticos y en amigos y en amigas y en malditas o benditas familias y en trabajo y en sexo y en el sudor del baile con canciones de Mouse on Mars y The Fall que proponemos a un público sibarita cuando todos nosotras y todos nosotros subimos a la cabina del dj a poner música. Alguien lo dijo mejor: todos nosotros y todas nosotras somos unos perdedores a los ojos de esos que ven con desprecio nuestro goce constante e instantáneo y que ven preocupados como se refleja su falta de oportunidades en nuestros fotos y nuestras pláticas y nuestros bailes y nuestras borracheras y nuestras peleas e insisten en criticar lo que hacemos o dejamos de hacer pero que nunca se atreveran a sacar lo que muy dentro de sí esconden ante su sociedad ideal y ellos son peores y eso lo sabe cualquiera pero todos nosotros y a todas nosotras ni siquiera reparamos en esas nimiedades porque vivimos nuestro momento sin miedo ni pudor. Todos nosotros y todas nosotras somos agnósticos con la visión de migrantes que no quieren escoger su premio del catálogo actual y que nunca usarán la bandera de confort y comodidad para evadir el enfrentamiento con eso que se llama realidad o del compromiso que se resiste a la ausencia de un futuro prometedor que nos vendieron en épocas de contagiosa properidad y que tampoco nos perturba el no pertenecer a una pinche familia feliz idealizada como promesa encubierta en los libros de self-help ni siquiera nos mortifica el conseguir o no esa posición predominante en el tablero que para otros es tan vital y es cierto es cosa de manías y lo único que finalmente importa aquí y ahora es bailar y todos nosotros y todas nosotras sabemos que tenemos un beat increíble y por eso y porque sí y porque no asistimos diariamente con el todo brío posible a los clubes de la city.
* A diez años de escribir @ para Buten Smileys (Yoremito 1997), un rough mix 2007.
sábado, 20 de octubre de 2007
twitter microtxts
R10.
En el despacho todo parece normal. La gente trabaja en el proyecto a presentar el próximo mes. La presión es mínima. Extraño, no? 02:50 PM October 19, 2007
R9.
Chin. Si, aquí está. No, vengo bien. Un par de cervezas. Si? No... Aquí vivo, adelantito. Me quede sin lana. Nada, deveritas. Gracias. ... 02:47 AM October 19, 2007
R8.
Sus amigos se retiraron poco a poco. Uno tras otro. A veces les manda cajas sorpresas que explotan cuando las abren. Es tan sentimental. 12:09 AM October 17, 2007
R7.
Annie dice que falta algo en su bolsa. La chica del servicio se pone nerviosa mientras desvía la mirada hacia la puerta. Alguien toca. 12:26 AM October 15, 2007
R6.
En la city. Zoom, una pareja discute. Left paneo, un auto se detiene. No se dan cuenta. Voz en off anuncia un disparo. Han caído los 2. 06:59 PM October 14, 2007
R5.
¿A quién viste anoche? A Rosetta? De veras? ¿Y qué tal? ¿A poco la besaste? Oh, qué bien. ¿Y luego? Ja ja ja. Eres de lo peor, my friend ... 11:50 AM October 12, 2007
R4.
Salir de paso. Entregar algo que cumpla de alguna forma lo esperado. Oprimir la tecla SEND y sentir un poco de alivio. Nimiedades, Mr D. 01:35 PM October 11, 2007
R3.
Vive angustiado. Ni dinero ni amor ni nada. El trabajo, el mal humor y esa sensación de fracaso lo hacen trizas. Su única salida: baila. ... 01:02 AM October 10, 2007
R2.
Shelly se quita el abrigo. Afuera llueve y se alegra de estar en casa. Favio prepara la cena, se esmera en ello. Mmm, huele a felicidad 01:01 AM October 09, 2007
R1.
Rodney pone un single de Moz. En NYC, Karen sueña con alguien que morirá sin despedirse de ella. Uno más en la city. End of the song. 02:31 AM October 08, 2007
Estos microtxts aparecieron originalmente en mi twitter.
Any comments? Aquí mismo.
miércoles, 18 de julio de 2007
remixes: little hebdomeros
Eran otros los que debatían ese malestar tan difícil de disipar. El murmullo, en tono seco, se repetía hasta el fondo del horizonte apoyado en los ánimos sobre excitados por las exigencias de una naturaleza excepcional, atados como hermanos, como metal fundido o países lejanos armados con pistolas automáticas. La fogosidad de la juventud.
Cada vez se alejaba más de esos círculos sin pensar si había o no manera de volver. El sentido no quedaba claro: la ausencia despertaba una piedad cruel e irrespetuosa. Nopoor, sediento de una pureza, deletrea y distingue la célebre actividad y los pasajes que le daban horror. Aún así, nada le resulta conmovedor.Un melancólico aire de aburrimiento, un ruido abominable, el cortejo fúnebre decorado a la moda. Siempre activo en el fondo de sus precipicios, le hacían preguntas pero no dijo ni una palabra acerca de sus gustos. Detestaba ciertas frases hechas. Ciertamente, no era el mejor momento para hacerlo.
Entre tejidos y pintadas, temía iniciar una discusión con sus amigos que, libres de prejuicios, se inclinaban sobre él y lo trasquilaban. Perdía el dominio de sí mismo, el malestar se hacía intolerable. ¿Escepticismo? Era su pasión, la sombra de los pastores, cuestión de horas, algo del pasado. Se mezcló en la masa que llenaba los cafés con la tranquilidad e inocencia que se esperaba. Ahí entendió que era cierto que no se trataba de un trabajo ciclópeo.
Lejos de la ciudad, se alegró del espectáculo. Un soplo irresistible barrió de golpe el miedo; las migajas que quedaron, sin la escenografía del sacrificio, eran demasiado infortunio desde el punto de vista frenológico. Una fecha de empeño, un asunto importante, contratiempos.
Nopoor no dijo más, había llegado la hora de despedirse. El clima seguía siendo hermoso.
* Bits’n’pieces tomadas de Hebdomeros de Giorgio de Chirico, editado en el 2004 dentro de la serie Los Insospechables en la editorial [sic].Contacto: sicentrecorchetes.com/losinsospechables
domingo, 17 de junio de 2007
ensayos: el enredoso asunto de los fanzines
Para algunos acólitos del ritmo y la vida metamoderna, son el paisaje intelectual de lo que no vemos reflejado en unos anquilosados mass-media; la voz, a veces naive y otras furiosa, de aquellos personajes con intereses marginales o, por lo menos, no convencionales; el lado desconocido de nuestras aficiones más absurdas, divertidas y peligrosas. Otros, como el nunca bien ponderado Carlos Monsiváis los supone airados, enardecidos contra la chafería de lo establecido, avasallados por la lírica súbita, reacios a celebrar imposiciones y muy seguros de su catálogo de animadversiones: la brutalidad policiaca, la prepotencia estatal, la estupidez de la sociedad de consumo, la intolerancia, la desinformación en materia musical. ¿No sabes a que nos referimos? Welcome to the Zine Revolution.
¿QUE ONDA CON LOS FANZINES?
Fue en la década de los treinta, durante el auge de la literatura de ciencia ficción, cuando se acuño el termino "fanzine" ("fan" viene de fanático y "zine" de magazine), para describir aquellas publicaciones caseras editadas por y para los fieles seguidores de "algo" en particular. En sus inicios, el movimiento fanzinero estaba confinado a elites exclusivas de individuos con un interés afín (artístico, político, religioso y etc.), que no se sentían representados en la prensa formal (cosa de estrechez editorial, desinterés y censura) por lo que algunos de ellos realizaban estas publicaciones, generalmente fotocopiadas y de distribución limitada, como una manera de expresar su opinión al respecto y contactar, de paso, a gente interesada en el mismo tema.
Y ese ha sido el leit motiv de esta historia.
Antes de que arribaran los sesenta, un inquieto estudiante from Boston llamado Paul Williams descubrió que la libertad de prensa pertenece a cualquiera que posea una máquina de escribir, pudiera hacer un esténcil y tuviera acceso a un mimeógrafo. Su historia es ejemplar: a los 9 años editada ya un periódico independiente en su escuela, a los 15 tenía una publicación sobre ciencia ficción y a los 17 editaba Crawdaddy, la primera fanzine sobre rock en 1966. ¿Por qué lo hizo? la razón es simple: porque antes no se había hecho algo así.
En un artículo reciente del American Journalism Review se cita a un experto en fanzines -no se da el nombre- que clama que los editores de estas pequeñas revistas están motivados probablemente "por una necesidad patológica de esparcir su opinión personal sobre el mundo que los rodea". Quizás este en lo cierto, si tomamos como ejemplo a Paul Williams y el mencionado "Crawdaddy", a Forrest Ackerman y su "Famous Monsters of Filmland (una proto-zine profesional que se edito de 1958 a 1984, cuyo tópico era la cultura sci-fi y el horror) ó, más cercano a nosotros todavía el recientemente fallecido Vladimir Hernández y "La Zanahoría", fanzine naturista editado en los primeros setentas. Este último personaje se convertiría, con el suceso de la "Banda Rockera", en uno de los principales y más celebrados propagadores del virus al reseñar y difundir la labor de las hordas fanzineras "Made in México".
Como mencionamos anteriormente, el fenómeno de los fanzines no es nuevo; no obstante, se puede remarcar de manera notable el boom de a finales de los 70's, el de mediados de los 80's y el de principios de los 90's. En los setentas tuvo mucho que ver la explosión socio-musical que desencadeno el punk, que nos heredo la famosa consigna "Do-it-yourself" o "Hazlo por ti mismo", que serviría como el engrane exacto y necesario para echar a andar otra vez el pandemónium de publicaciones en off-set.
Considerado por muchos como el "padrino del Zine moderno", Greg Shaw tuvo esa idea unos años antes, en 1970 para ser preciso, cuando edito el fanzine "Bomp" reconocido como la mayor influencia en los fanzines musicales de los 80s; al respecto declaro hace unos años: "Esta tendencia [de los fanzines] refleja el deseo de verse inmiscuido en la escena por mogollón de gente que no tiene la habilidad para ser músicos".
En los ochenta, uno de los protagonistas fue Mike Gunderloy que edito Fact Sheet Five, una publicación que enlistaba y reseñaba fanzines provenientes de todo el mundo y explicaba las posibilidades del "DIY". FS5 llego a tener una circulación de 10,000 ejemplares pero finalmente, tras 44 números, Gunderloy se vio sobrepasado por la cantidad de cartas, pedidos y fanzines al grado de verse obligado a vender la publicación. Tras pasar por varias manos, finalmente FS5 ha ganado en constancia y funcionalidad, por lo que sigue siendo la fuente de consulta más extensa, detallada y confiable.
Tan sólo en Estados Unidos se calcula que actualmente existen unas 10,000 publicaciones caseras que cubren frentes tan diversos como la música independiente, el cine B, la literatura avantpop, arte posmo, movimientos políticos (neo nazi, feminista, ecológicos, gay, de liberación animal, anarquismo, etc.), cultos religiosos weirdos, artistas específicos (REM, Morrisey, Prince, James Dean, etc), las comedias setenteras, marcas de jabón, graffiti, comics y un largo como entretenido etc. Igualmente, estas publicaciones existen en casi todos los países, incluyendo los que están bajo régimen militar y cosas así; también hay fanzines como Punk Planet, Megablast o Verbal Abuse que se encuentran, junto con mogollón más, en la Internet.
Ahora, el termino acortado a ZINE agrupa a una gran diversidad de publicaciones en el formato y tópicos imposibles de imaginar y contar; su manufactura, gracias al advenimiento de computadora personal y los paquetes informáticos de diseño a precio asequible, ha pasado de ser casera para convertirse en fuerte rival en cuanto a calidad de impresión e imagen de la prensa establecida; y en cuanto a la distribución, el punto flaco del movimiento, se ha logrado conquistar espacios tan preciados como lo son librerías, cafés y discotecas cool aunque todavía la mayor parte del manejo de las 'zines se realiza por medio del correo o de las recién formadas "Distro", una especie de cadena-catálogo de interesados (editores-tiendas-agencias-público) en todo este rollo.
Para los recién iniciados vayan algunos nombres de publicaciones interesantes: MRR, Flipside, Taladro, Apology Magazine, Moho, Grand Royale, Mondo 2000, I Hate Brenda, Renegados, Lounge, Angry Thoreaun, Hemofilia, Bust, Pagan's Head, We are the Weird, Can Control, Picahielo, PPR, Mister Density, Subkomix, Virus, Juxtapox, Oxido de Violetas, Boing!, Número Tres, Ben is dead.
TIJUANA UNDERGROUND PRESS.
La situación en nuestro país todavía no tiene una punta de iceberg visible pero eso no quiere decir que el flujo de información que se maneja por los canales subterráneos no sea de cuidado y sobre esto escribían JJ. Ríos y Jorge Monroy en la Banda Rockera #38: "Estas revistas, folletos y órganos de difusión y propagandización son autogestados, independientes, autosuficientes, impresos con rebeldía e inconformidad, que marcan una oportunidad de concientizar y motivar inquietudes personales que sirvan para la comunicación, exposición, encuentro, confrontación, organización, que abordan una urgencia de transformación de la apatía, soñolienta, conformista, nebulosa y pasiva realidad actual." Eso fue en 1988 cuando el listado de fanzines a nivel nacional no llegaba al medio centenar y ocho años después un recuento informal nos lleva a la cifra de casi mil ediciones independientes. Huele a espíritu adolescente ¿no?
Y en Tijuana ¿qué pasa? A mediados de los ochentas surgen las primeras fanzines (en el sentido estricto de la palabra) con ejemplos tan diversos como Púas, Lo Punk no es Moda, Feos y Curiosos, Psycho Candy, etc; lo suyo iba del punk arcaico de arenga anarquista con dibujos terribles y actitudes antisistema al pop tecnificado y insólitos llamamientos al desarrollo industrial.
Luego vinieron ejercicios espirituales de denso significado como El Centro de la Rabia, Entr'acte y Aiznetzicer, que cultivaban la crítica despiadada, el candor del fan combativo y la ingenuidad electro/pop/punk; por esos años, finales de los ochenta creo, la pelea en los terrenos "oficiales" se libraba entre revistas que la crítica especializada no sabía si definir como "egregias" o "populares": Communicare, Esquina Baja, Ranura del Ojo, Agit-prop y Tercera Llamada. Who cares, anyway.
Si en otra época y en otros lugares fue la generación beat, el rock, el punk o la vida aburrida lo que lanzó a nuestros héroes a realizar su fanzine, en nuestra ciudad fueron varias cosas las que sirvieron como detonador del boom fanzinero de los primeros noventas: la creación de la Licenciatura en Comunicaciones, el auge inusitado en la formación de grupos de música moderna, la indiferencia absoluta a una extraña asociación de escritores y claro, la desolación/emoción de vivir en una city como Tijuana.
Y así como otra gente se lanza a la calle, a los bares, a los cines para disfrutar de la vida; otros arrancaron hojas a sus libretas Universitarias, teclearon en máquinas o computers sus pensamientos, se fotocopiaron el alma y la mente para atestiguar y reclamar precisamente eso que Rimbaud y otros llaman la vida. El resultado fue variopinto y hubo de todo, tanto en calidad como en cantidad: de las propuestas neo literarias y la poesía adolescente (725, Requiem, Lunario, El Hocicón Nocturno) a las dedicadas a los vicios y desvaríos de la cultura noventera (El Acordeón, Al Tiro, El Sueño de la Gallina, Voltage, Propaganda Barata de Contra-Cultura Menor). Hey! hasta un intento de "Distro" hubo. Do you remember Amalgama que agrupaba a los fanzines Cent-Garde, El Centro de la Rabia, Expresión Deforme y Taladro; don't you? pues nosotros si aunque, desafortunadamente, ninguno de los implicados sabe quien archivo ese proyecto.
La prensa seria, en su mayoría, se hizo ciega y sorda ante los embates de información subte: a unos les hacia gracia y otros se sentían incómodos ante tanta pose e ingenuidad. Yo digo: "Todo mundo puede hacer un Zine, no todo mundo compra un Zine", Luis Rojo (de El Olor del Silencio) dice: "Tu tienes que hacer tus cosas como puedas, no hay suficientes medios oficiales para que todos escriban" y Daniel Rivera (de La Tribu Tharia) agrega: "Hay una necesidad de que la gente sepa que hay otra música y otras cosas muy aparte de lo que siempre escucha y ve". Reality bites, my friends y mientras unos se esfuerzan en editar lo mejor posible un zine, otros usan esa facilidad como pretexto para presentar alternativas que iran a parar justo en el cesto de basura. This sucks!, my friends.
Ahora, después de que algunos aseguran que nada nunca valió la pena, esto es lo que sacamos en conclusión: los chicos del Cent-garde "aprendieron a amar el odio que le tenían al aburrimiento" y a reclamar que "eso no fuera un gran problema si la gente no fuera tan apática y no le valiera madre todo el asunto" cuando su alter-ego, El Gran Show Secreto instaba a no mantener el viejo adagio de "si no vende, no sirve" para invitar a descubrir una cultura que suponían extremadamente honesta. La Lagartija servía para lanzar denuncias, ataques, diatribas, arte y hasta poesía a los ojos de sus lectores; por su parte, El Kolibry hace una y otra vez recuento del acontecer rockero de la city, Punto de Vista difunde insistentemente sus teorías humanistas y Cinematik informa que "sabemos hacer el amor gracias al cine y bombas molotov por culpa de las noticias" antes de alistarse para cubrir el próximo rave. El Sub-consiente (colectivo) escribe en su primer número: "Somos un potaje de nómadas urbanos, mascotas del mundo capitalista con ideas de sobra para ustedes" y en cambio, a los de Swenga Lele (a very personal emo-zine) les importa más detallar la vida y obra de un grupo de amigos (el suyo) que nadie conoce bajo una estética que puede pecar de infantiloide pero que, en suma, resulta muy divertida. El Olor del Silencio, mi zine local favorito, poco a poco se ha ido convirtiendo en una institución alternativa no sin antes mostrar su discrepancia con un "y no nos gusta y son mentiras y a quien le importa". Pero no todo es reclamo y protesta, La Tribu Tharia lucha por la rave-indicación de la música y cultura de baile; por su parte, Velocet reúne a la crema y nata del under local en su páginas y confiesa su atracción morbosa por la agitación y el revival pero también por el humor, lo weirdo y el avant pop que destila sin reserva y sin etiqueta
¿Poetitas malditos, decadentes, posers, prozac childrens, outsiders, Ultranautas de lo mega cool o solamente slackers con demasiado tiempo libre? I don't know prefiero cerrar con un certero comentario del crítico Leobardo Sarabia a El Centro de la Rabia que, creo, se puede hacer extensivo al contingente fanzinero local: "En fin da la impresión de que se trata de una juventud que tiene un concepto inmejorable de sí misma". Yeah, whatever.
PD. Compra un zine local o, mejor aún, edita uno.
*Texto publicado en la publicación El Puente, early 90s